
Mecenazgo Cultural
Por Rolando Brena Pantoja
Se discute en el Congreso un proyecto sobre "Mecenazgo Cultural". El proyecto es una forma de preocupación frente a la inacción de quienes tienen responsabilidades respecto de la cultura. Es importante que algunos parlamentarios se preocupen de la cultura en un Congreso que, salvo alguna excepción, se encuentra prácticamente en la incultura.
Sin embargo, quizá el proyecto, tal como se conoce, no sea el camino más apropiado, pues podría inducir a ciertas concepciones equívocas:
1. Que la cultura no es un asunto del Estado ni del gobierno. Como el Estado neoliberal busca desprenderse de obligaciones o atribuciones económicas y sociales que aún tiene, también debería deshacerse de la cuestión cultural, para entregarla a la iniciativa privada, al mercado.
2. Que la cultura son solamente objetos, construcciones, infraestructura, es decir, algo puramente material.
3. Que la cultura es solamente mercancía, y por lo tanto su cultivo, promoción o discusión deben hacerse fundamentalmente en base a la empresa privada, a las leyes del mercado a través de mecanismos tributarios o de propaganda comercial de los mecenas.
La participación de la empresa privada o pública en el quehacer cultural es importante y necesaria. Más aún, existe hace tiempo un número cada vez mayor de empresas que lo hace, en investigaciones, publicación de libros, remodelaciones, construcciones y reconstrucciones, concursos, becas, alfabetización, promociones y auspicios, etc. Su contribución es apreciable.
Pero de allí a entregar o echar sobre los hombros de la empresa privada la responsabilidad de la cultura, con el señuelo de beneficios tributarios o de imagen comercial, sería un exceso, una irracionalidad. Estaríamos justificando el abandono estatal y las teorías que pretenden arrojar la cultura y lo cultural al desván de cosas obsoletas.
Habría que aprovechar la discusión sobre este proyecto para poner a la orden la necesidad de UNA POLÍTICA CULTURAL DEL ESTADO (con Ministerio o sin él). Política en la cual todos los peruanos, instituciones públicas o privadas, tengan un rol que jugar. En ausencia de una política estatal, medidas como las que contiene este proyecto de ley (que lleva buena intención, ciertamente) serán sólo relativos parches (si funcionan, además) y quedarán en el camino o en el olvido.
Históricamente, los mecenazgos han dado a la humanidad obras maestras. Eran tiempos de reyes, emperadores, nobles, cardenales, papas, gente de grandes fortunas, que, prácticamente, eran propietarios de artistas y obras. Eran otros tiempos. Palabras como mecenazgo o mecenas, en recuerdo a Cayo Mecenas, amigo de Augusto y protector de letras y artes, son también ya de otros tiempos.