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VIGENCIA DE LOS
PRINCIPIOS DEL MANIFIESTO COMUNISTA
Ponencia al II Seminario Internacional. Quito, Ecuador
Tema: Vigencia del Manifiesto
Comunista
Fines de julio de l998
La proclamación del Manifiesto de los comunistas de diferentes
nacionalidades europeas, en febrero de l,848, respondía a la
necesidad de la elaboración de un programa, a la vez teórico y
práctico que afirmara, representando los intereses y los
objetivos del proletariado, la " desaparición próxima e
inevitable de la moderna propiedad burguesa" (l).
Si la lucha de los comunistas se centraba entonces en Europa se
debía al surgimiento del capitalismo y la clase obrera en ese
continente. Entonces el eje de la política internacional fue
Europa, situación que cambió después de la II Guerra Mundial.
Del eurocentrismo se pasó a la bipolaridad, y, con la derrota de
la exURSS se ha ingresado al dominio "unipolar" de Estados
Unidos como única potencia capaz de imponer su voluntad al
mundo. Desde luego que esto es transitorio; todo indica que se
avanza a la "multipolaridad" y al desarrollo de mayores
contradicciones interimperialistas, y entre el capitalismo,
aparentemente victorioso, y el socialismo que se recuperará para
alzarse de las cenizas como el Ave Fénix.
Quien mire en la profundidad de la historia y no se deje
deslumbrar por los hechos transitorios, se dará cuenta
fácilmente que las grandes líneas trazadas en el Manifiesto
Comunista, permanecen vigentes. El capitalismo no ha podido
menos que seguir un camino tortuoso hasta llegar a su fase
dominante de hoy, pero no ha resuelto las grandes
contradicciones que afectan a la humanidad con la amenaza
incluso a su propia sobrevivencia. El capitalismo de libre
concurrencia ha desembocado en un mundo dominado por gigantescos
monopolios de alcance planetario, cuyo poder e influencia
sobrepasa el de naciones enteras. Con ello ha polarizado aún más
la sociedad y concentrado la producción y la riqueza, de modo
tal que no sólo ha intensificado la explotación, sino que avanza
incontrolablemente a la marginación y a la exclusión, a la
eliminación de excedente humano.
Hoy podemos repetir, sin cambiar una coma, palabras memorables
del Manifiesto: la "sociedad burguesa moderna, que ha hecho
surgir como por encanto tan potentes medios de producción y de
cambio, se asemeja al mago que ya no es capaz de dominar las
potencias infernales que ha desencadenado con sus conjuros…la
historia de la industria y el comercio no es más que la historia
de la rebelión de las fuerzas productivas modernas contra las
actuales relaciones de producción, contra las relaciones de
propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su
dominación".
Las inmensas posibilidades creadas por la ciencia y la
tecnología actuales, en lugar de satisfacer las necesidades
humanas se han convertido en instrumentos para la acumulación de
riqueza en pocas manos, a expensas del trabajador que termina
excluido de la producción de por vida. No lo necesita el capital
ni siquiera para explotarlo. Esta contradicción en lugar de
atenuarse se ha incrementado. La razón última es que "las
relaciones burguesas resultan demasiado estrechas para contener
las riquezas creadas en su seno". Las gigantescas
transformaciones que vienen con la tercera revolución científica
y tecnológica maduran las condiciones para la socialización de
la producción, por lo tanto para la realización del socialismo
como sistema económico y social capaz de organizar la sociedad
de manera racional, con el ser humano como centro en lugar de la
máxima tasa de ganancia y el individualismo.
La crisis del sudeste asiático y de Japón no son hechos aislados
o fortuitos, sino inevitables. La feroz guerra comercial a la
que asistimos, no se detendrá. La disputa por mercados y zonas
de influencia apenas comienza en esta nueva ronda de la
"globalización". Las fusiones gigantescas que se observan todos
los días, junto a los enormes movimientos financieros y
especulativos que a estas alturas resultan ya incontrolables,
son apenas avances de un futuro próximo cargado de tensiones,
conflictos y probablemente guerras. La conformación de grandes
bloques económicos, la configuración de un sistema jurídico
supranacional hegemonizado por las potencias imperialistas, las
intervenciones militares justificadas con la supuesta
"seguridad" nacional de las mismas, muestran no un mundo
estable, de paz, sino más bien caótico, donde pocos dominan e
imponen sus reglas, y muchos son condenados a la exclusión, el
atraso, la pobreza.
El capitalismo no ha sido capaz
de resolver las grandes contradicciones puestas de manifiesto
por Marx y Engels. La razón de ello estriba en su naturaleza
expoliadora, injusta e irracional. En este contexto, teorías
esotéricas como aquella que declaraba el "fin de la historia y
de las ideologías", no pasan de ser productos trasnochados en
cuyo trasfondo se ocultan los signos de decadencia de una
sociedad que ha perdido el sentido de la historia y que, sin
embargo, desearía verse perpetuada. El capitalismo de hoy no es
el que conocieron los autores del Manifiesto Comunista, pero las
leyes básicas que ellos pusieron en negro sobre blanco son las
mismas. Así se explica la perennidad de sus juicios mientras sus
causas no sean resueltas. Y esta tarea ingente le corresponde
cumplir al proletariado, a los trabajadores, organizados en
partido político.
LA VIGENCIA DEL SOCIALISMO
La Revolución de Octubre está en la línea del Manifiesto
Comunista. Es la continuación, y, al mismo tiempo su
confirmación práctica. Desde entonces, ninguna lucha
anticapitalista, democrática y de liberación nacional, es ajena
a su influjo.
Es verdad que la materialización del programa socialista que la
Revolución de Octubre colocó en el primer plano de la lucha de
clases, se ha detenido y ha sufrido una derrota temporal. Esto
ha inflado la arrogancia del imperialismo cuyos ideólogos se han
apresurado a proclamar la falencia del socialismo y la
perpetuidad del capitalismo. Confunden sus deseos con la
realidad profunda que el Manifiesto Comunista reveló con fuerza
devastadora.
Los reveses y retrocesos que ha sufrido el socialismo sólo
confirman la complejidad de la tarea, pero de ninguna manera
pone en cuestión sus fundamentos y su necesidad histórica. El
socialismo, que se apoya en la ciencia, está en condiciones de
salir adelante, de renovarse y de asumir un papel relevante en
el futuro de la humanidad. Es inevitable que esto sea así. Las
próximas décadas mostrarán que los fracasos recientes no son si
no hechos temporales que no ponen en cuestión su validez, pero
sí un modelo y una determinada concepción burocrática,
centralista y autoritaria que se instaló separándose de los
postulados sobre los cuales volvieron una y otra vez los
fundadores y continuadores del socialismo científico.
UBICACIÓN HISTORICA DEL MANIFIESTO COMUNISTA
A 150 años de publicado el Manifiesto Comunista sigue siendo
discutido y temido. Cuando se elaboró se propuso como tarea
proclamar la "desaparición próxima e inevitable de la "propiedad
burguesa" (Federico Engels , l882). Pero ya ese mismo año sus
autores, al examinar la realidad rusa, dejaron sentado la
necesidad de considerar las particularidades de su evolución
económica y de su revolución condicionada por aquella. No se
encuentra en el Manifiesto Comunista ningún asomo de dogmatismo,
o la creencia de que las revoluciones debían seguir un mismo
recetario. Una cosa son las leyes objetivas, otra los procesos
concretos que debían seguir.
En general, al elaborar la teoría y el programa tenían claro que
para educar a la clase obrera a fin de que estuviera en
condiciones de cumplir su misión histórica debía estar
capacitada para acabar con la prehistoria de la humanidad",
correspondiendo a los comunistas cumplir esta tarea y junto con
los trabajadores realizar la misión.
La historia no se detiene. No
obstante el lapso transcurrido desde entonces la revolución
social sigue siendo la gran tarea a resolver para la mayoría de
los pueblos, Las contradicciones fundamentales se mantienen y
las crisis en el sistema capitalista no pueden ser eliminadas.
Depende de la organización del proletariado, organizado en
partido político, poder pasar de la condición de oprimido a
conductores del proceso revolucionario, aprovechando
inteligentemente las condiciones de crisis política y
situaciones revolucionarias que no dejarán de presentarse. Pero
es evidente que el rol educador y organizador del Manifiesto
Comunista está vigente.
Es cierto que el programa contenido en el Manifiesto Comunista
ha variado, incluso no hay un programa común, pero su espíritu
se mantiene vivo y fresco. Por lo demás, en el mismo Manifiesto
Comunista se señalan pautas, diferenciando los países de cuerdo
a su desarrollo y condiciones concretas. Es normal que si
cambian las condiciones el programa varía. Los mismos autores
dijeron en 1872 que la aplicación práctica de los principios
dependerá siempre y en todas partes de las condiciones
específicas. A 25 años de su publicación insistieron en que las
circunstancias históricas existentes se habían modificado pero
que los principios seguían, en su conjunto, enteramente
acertados.
EL MANIFIESTO COMUNISTA COMO RESPUESTA HISTORICA AL DESARROLLO
DE LA CIENCIA.
El Manifiesto Comunista es el resultado de la fusión de la
comprensión del desarrollo científico, elevado a teoría, con el
desarrollo del movimiento obrero.
En el siglo pasado los logros científicos alcanzados admiten que
los conocimientos son un reflejo en la mente de la realidad
objetiva; se supera la filosofía idealista para darle una
fundamentación materialista dialéctica. Sin estos logros, dice
Engels, no se podría soportar "el empuje de las ideas
burguesas". Más adelante Lenin señala que cada descubrimiento
científico obliga al materialismo a cambiar de forma.
Un problema de esa época, vigente en muchos sentidos, es el
acaparamiento de la ciencia por la burguesía o las "capas
medias". Pero el desarrollo violento de la lucha de clases hace
que "así como la nobleza se pasó a la burguesía…un sector de los
ideólogos burgueses que se han elevado teóricamente hasta la
comprensión del conjunto del movimiento histórico…reniegue de su
clase y se adhiera a la clase revolucionaria".
Sólo con la corriente ideológica encabezada por Marx y Engels se
puede llegar a conocer la esencia del capitalismo y su carácter
de clase, desarrollando un nuevo campo científico a nivel de la
realidad social, entendido en su proceso histórico. Este es el
fundamento de la crítica de la Literatura Socialista que, aún
siendo incompleta, a decir de Engels, no deja de ser exacta en
sus trazos generales (l,888). Podemos decir hoy que si en esa
época no se modificó, aún sigue siendo válido en el sentido de
la necesidad de someter a crítica todo intento tergiversador de
la doctrina socialista.
Si consideramos el enorme desarrollo de la ciencia y tecnología
actuales como un elemento fundamental del desarrollo de las
fuerzas productivas, encontraremos que el análisis que hace
Engels en l848 no ha variado. Esto es la constatación de la
contradicción entre la producción social y la apropiación
privada capitalista de los medios de producción, la anarquía de
la producción social a que conduce, la mayor socialización de la
producción: "cuando ya no bastan las sociedades anónimas, los
grandes productores nacionales de una rama industrial se unen
para formar un TRUST, un consorcio, con el fin de regular la
producción (Engels).
Lo que se observa hoy, en una dimensión enormemente mayor, no es
otra cosa que la continuación de ese proceso. En esta
constatación se asienta la vigencia del marxismo,
independientemente de los cambios a que conduce la llamada
"tercera revolución industrial". El proceso de socialización más
concentrado conlleva una competencia a un nivel cada vez mayor,
tal como fue analizado por Engels en l890 y por Lenin en su obra
"El imperialismo fase superior del capitalismo". Este
procedimiento sólo se detendrá con la socialización de los
medios de producción.
LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL CAPITAL
El proceso que acabamos de esbozar es precisado en el Manifiesto
Comunista: el surgimiento y desarrollo de la "gran industria
moderna" crea el mercado mundial y éste, a su vez, influye en el
auge de la industria. "Mediante la explotación del mercado
mundial la burguesía dio un carácter cosmopolita a la
producción, al consumo en todos los países". No sólo se
subordina al país en lo interno sino también a los campesinos.
La consecuencia es la centralización política, el estado
nacional.
Si esta tendencia es producto de la concentración del capital
tenemos los elementos para el desarrollo de la teoría del
imperialismo y para la explicación del proceso actual de
internacionalización del capital y la llamada "mundialización" o
"globalización" (ver ponencia " Una mirada al mundo de hoy".
Es en esta cuestión donde
mantiene plena vigencia el Manifiesto Comunista que explica la
necesidad que tiene la burguesía de transformar incesantemente
los instrumentos de producción. "La burguesía no puede existir
sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos
de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción,
y con ello todas las relaciones sociales. La conservación del
antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera
condición de existencia de todas las clases industriales
precedentes".
Es vigente la explicación que dio
Engels en l878: "Con la fuerza propulsora de la anarquía social
la burguesía convierte la capacidad infinita de
perfeccionamiento de las máquinas en un precepto imperativo que
obliga a todo capitalista industrial a perfeccionar más y más su
maquinaria, so pena de perecer"( Anti- Duhring ).
La internacionalización o mundialización actual no es otra cosa
que el desarrollo de esta ley. Es un proceso que se inició con
la misma consolidación del capitalismo, lo que permitió su
desarrollo, mejorando en este siglo las condiciones de vida de
los obreros en las sedes o "centros. La extracción de plusvalía
en los obreros de los países atrasados no sólo consentirá lo
señalado sino también la mayor acumulación en beneficio de los
grandes capitalistas que no cesan en la concentración de
riqueza, sobrepasando incluso la de países enteros.
Ahora que se ha desarrollado la informática y la robótica,
podrán los capitalistas garantizar la distribución de la
riqueza? No. Los productores son consumidores y sin ingresos no
podrán consumir para continuar enriqueciendo al capitalista. Por
eso es que se limita el mayor aumento de la producción, se
desarrollan más los servicios, se alimenta el armamentismo, la
conquista del espacio, etc.
Si esto es así cómo negar validez a la precisión que hace Marx:
La ley que mantiene siempre la sobrepoblación relativa, ejército
industrial de reserva, en equilibrio, con el volumen y la
intensidad de la acumulación, tiene al obrero encadenado al
capital determinando una acumulación de miseria equivalente a la
acumulación de riqueza".
Los cambios en la burguesía financiara sí merecen un estudio
especial, pero no producen riqueza.
RESPUESTA DEL PROLETARIADO A LA CENTRALIZACIÓN POLÍTICA
La creación del Estado Nacional junto al dominio internacional
del capitalismo dieron el fundamento al desarrollo de la lucha
del proletariado a una forma nacional. La lucha de clases asume
preponderantemente un contenido político.
Este hecho es internacional y sólo el derrocamiento de la
burguesía puede garantizar una vida digna con justicia social a
la población. Pero Marx y Engels se cuidaron de señalar que, si
bien es cierto el contenido de la lucha es internacional, por su
forma sigue siendo una lucha nacional de acuerdo a las
condiciones concretas.
Esto ya lo dijimos y faltaría una evaluación del desarrollo de
la experiencia histórica de la construcción del socialismo, lo
que de ninguna manera desmerece su vigencia como alternativa
social para la humanidad, dado que las condiciones de
explotación y opresión continúan.
La internacionalización del capital ha hecho que las luchas
obreras asuman condiciones internacionales, pero aún no se
presentan condiciones para una lucha mancomunada como lo planteó
la Internacional Comunista. El proceso de mundialización amplía
más bien el espectro de reserva, afecta más a la soberanía de
los países planteando la posibilidad de la extensión de la lucha
proletaria-democrática a la lucha patriótica.
En el Perú la recepción de la teoría ha cambiado en la
aplicación práctica. Corresponde a José Carlos Mariátegui su
teorización pero no en la forma dogmática si no práctica, como
es el marxismo, como un instrumento para dar salida concreta a
los problemas del país. Tampoco había necesidad de grandes
polémicas de teoría general. Sus opositores eventuales no
merecían sus "reproches" esperando a que "aclaren y precisen sus
reservas al materialismo histórico" (l929, diciembre 10,
Mundial).
VIGENCIA DE LOS PRINCIPIOS CONTENIDOS EN EL MANIFIESTO COMUNISTA
El capitalismo es un sistema mundial. Podríamos decir que es uno
solo por su integración creciente y el juego de la bolsa de
valores, pese a la existencia de bloques comerciales,
transnacionales y grupos monopólicos. Pero necesita una fuerza
política y militar que garantice su dominio. Esa fuerza es la
OTAN y otras alianzas estratégicas, y responde a intereses del
Estado-nación imperialista.
Las leyes del funcionamiento del capitalismo fueron esbozadas en
el Manifiesto Comunista y desarrolladas en El Capital y otros
trabajos que mantienen plena vigencia. Las crisis siguen
preparando su derrumbe, y el antagonismo entre las clases no ha
desaparecido. La clase obrera la constituyen también millones de
desocupados, el ejército de reserva que ya no tiene cómo
ubicarse.
Pese al desarrollo tecnológico los obreros siguen siendo los
creadores del valor. Es cierto que el concepto se ha ampliado
por la tecnificación pero el desarrollo de las fuerzas
productivas corresponde no sólo a las máquinas, trabajo muerto,
sino a los productores, sean ingenieros y técnicos. De allí la
importancia de desarrollar aún más la labor consciente y
educativa, es decir la labor ideológica y teórica.
Además, cuando decimos que el sistema es uno solo a nivel
mundial, incluimos en él a las poblaciones de Africa, a los
indígenas de los Andes y de América Latina, a los subocupados de
Asia y marginados de todo el mundo. Pese a que la sociedad
produce cada vez más, el pensamiento esbozado en el Manifiesto
Comunista mantiene vigencia.
La sociedad ya no puede vivir bajo su dominación; lo que
equivale a decir que la existencia de la burguesía es, en lo
sucesivo, incompatible con la de la sociedad.
CONCLUSIÓN
El socialismo sigue siendo la alternativa de la humanidad. El
fantasma del comunismo seguirá amenazando porque continúan las
condiciones que lo generan. La necesidad del proletariado de
"elevarse como clase dominante", enriquecida con la experiencia
de la Comuna de París y las otras experiencias, es urgente. Por
cierto que las condiciones de cada país son diferentes. La
elevación del proletariado a clase dominante "es la conquista de
la democracia".
Con Engels decimos: el "Manifiesto es un documento histórico que
ya no tenemos derecho a modificar".
La consigna que nos une, en afirmación de la plena vigencia de
los principios del Manifiesto Comunista, sigue siendo una voz de
orden:
!PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNIOS!
Delegación del Partido Comunista del Perú (Patria Roja)
Julio de l998.
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