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ESTUDIAR EL PENSAMIENTO ESTRATEGICO DE SUN TZU*

El Arte de la Guerra (Bing Fa) escrito dos mil quinientos años atrás por el gran estratega chino Sun Tzu, es un texto de enorme actualidad no obstante el tiempo transcurrido, y de estudio obligado para dirigentes políticos, conductores militares, administradores de empresa, deportistas, etc.

Oriundo del distrito de Huimin, provincia de Shandong, vivió durante el período de Primavera y Otoño (770 a 476 a.n.e), aún cuando las fechas de su nacimiento y muerte no están muy claras. En la China antigua ésta fue una época de grandes conmociones y cambios sociales. En ella las contiendas militares eran incesantes como reflejo de las disputas de los señores feudales por el predominio en la sociedad.

Pocos, si es que los hay, son los trabajos teóricos en la ciencia militar equiparables al que nos dejó Sun Tzu ( también se escribe Sun Zi o Sun Wu). Breve por su extensión es, al mismo tiempo, incomparable por la riqueza, originalidad y profundidad de su contenido.

Comparto la opinión que se formula en la introducción a la edición china, la primera traducida directamente al castellano: " Si El arte de la guerra de Sun Zi ha pasado las pruebas de la historia, se puede afirmar que se debe, ante todo, a que ha destapado el pensamiento 'conoce al adversario y conócete a ti mismo, y así podrás librar cien batallas sin correr ningún riesgo de derrota, pensamiento con carácter de ley universal, que se puede considerar como una columna del arte de la guerra de Sun Zi".

A diferencia del teórico Alemán Carl von Clausewitz, cuya obra "De la Guerra" fue uno los textos más leídos en las escuelas militares (se recuerda su famosa tesis de que "la guerra es la continuación de la política por otros medios") , quien sostiene que la guerra es sobre todo un acto de fuerza, Sun Tzu privilegia la inteligencia y la valentía más que aquella. Su conocida expresión "el arte de la guerra se funda en el engaño", no siempre bien entendida, se refiere precisamente a la habilidad del estratega para imponerle al adversario sus reglas de juego y sus ventajas , y de esa manera derrotarlo incluso antes de que se produzca la confrontación.

La guerra pone a prueba las más elevadas capacidades de los conductores. Sus leyes generales, deducidas de las múltiples experiencias acumuladas por la humanidad, conservan su vigencia. De allí la importancia de estudiarlas con detenimiento y seriedad. Conviene, sin embargo, en estos y en otros casos, examinarlas a la luz de las condiciones concretas de tiempo y lugar. Recordemos al respecto la sabía recomendación de Mao Zedong: "debemos estudiar no sólo las leyes generales de la guerra, sino también las leyes específicas de la guerra revolucionaria y las leyes aún más específicas de la guerra revolucionaria de China". Mao Zedong, resumiendo la experiencia de la revolución china enriqueció la ciencia militar precisamente porque no se quedó en las leyes generales que desde Sun Tzu en adelante muchos teóricos y estrategas militares habían puesto de manifiesto. Sin embargo su punto de partida es Sun Tzu, cuya obra conoció y estudió profundamente.

No debería sorprendernos la actualidad que cobran estos dos estrategas y teóricos de la ciencia militar, no sólo en los círculos militares sino también en todas las esferas de la actividad humana donde está presente la necesidad del ejercicio inteligente y eficiente de la conducción. No existe centro importante de la administración de empresas en un mundo donde asistimos a una verdadera guerra comercial , que no se estudie a Sun Tzu. Y no es para menos. Las leyes de la guerra son perfectamente aplicables a la competición en cualesquiera de sus formas, y su conocimiento constituye un poderoso instrumento en la ciencia de la conducción estratégica y táctica y en la labor de dirección.

Por lo general, en nuestro caso, el arte de la conducción en la labor de los organismos dirigentes del Partido casi siempre fue subestimado. Grave error. Para dirigir con acierto, oportunidad y eficacia, necesitamos estudiar la ciencia de la conducción estratégica y el arte de la dirección táctica. Hacerlo permanentemente a la par que investigamos las nuevas realidades y sistematizamos las experiencias directas e indirectas. No se puede dirigir librados a lo que nos permite la intuición o sumergidos bajo el peso de las urgencias del momento o la espontaneidad. De actuar así sólo cometeremos errores y cosecharemos fracasos. Los revolucionarios no deben olvidar las lecciones de la historia. Una aproximación a las ideas de Sun Tzu, su estudio paciente y riguroso vinculado a los problemas concretos de la conducción partidista, de masas, institucional, hará mucho bien a todo cuadro o dirigente político, sindical o popular que asuma sus tareas con responsabilidad.

Convenzámonos: no es suficiente luchar; hay que hacerlo bien. Los adversarios no son ciegos ni ignorantes ni tontos, sino gente que piensa, analiza y actúa con el concurso de un enorme aparato material y de cuadros profesionales, técnicos e información de primera mano. Donde se confrontan dos voluntades triunfará aquella que disponga y haga uso apropiado de la inteligencia y de los recursos a su disposición, que sepa aprovechar sus lados fuertes y sacar ventaja de los errores e insolvencias del oponente.

Una recomendación final: La brevedad del texto y la aparente claridad con que están expuestas las ideas pueden convertirse en una trampa para el lector. A Sun Tzu hay que leerlo párrafo a párrafo, frase a fase, reflexionando seriamente cada parte de la lectura, tomando en cuenta el contexto histórico en que fue escrito. Y leerlo no una vez, sino muchas.

La presentación del libro, que va acompañada de un breve resumen de su vida, constituye una introducción oportuna para compenetrarnos con el personaje y con su obra.

Una aclaración final: ¿ Por qué los dirigentes de izquierda y populares tenemos necesidad de estudiar un texto tan antiguo si están a disposición otros modernos y actualizados? O bien: ¿ por qué tiene tanta connotación para gentes que se ocupan de actividades diversas un texto dedicado al tema militar? Nos remitimos a un escritor y teórico militar insospechable de parcialidad, el británico B.H. Liddell Hart: "Los ensayos de Sun Tzu sobre El arte de la guerra constituyen el más antiguo de los tratados conocidos sobre esa materia, pero nunca han sido superados en amplitud y profundidad de concepción…De todos los pensadores militares del pasado, sólo Clausewitz le es comparable, pero resulta más "viejo" que Sun Tzu y en parte más anticuado, a pesar de que escribió más de dos mil años después. Sun Tzu tiene una visión más clara, más profunda y una frescura permanente".

Sólo insistiremos en una segunda conclusión: al penetrar Sun Tzu en la esencia de las leyes de la guerra, y puesto que "la acción militar es de importancia vital para un país", nos proporciona principios universales perfectamente aplicable en todas las esferas de la actividad humana, siempre que se sepa asir la realidad concreta. Por eso no es casualidad que los estudien militares, estadistas, políticos, empresarios; en fin, todos aquellos que ejercen responsabilidades de conducción.

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* Presentación escrita por Alberto Moreno para una edición peruana del libro de Sun Tzu.

 
 
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