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NOTA DE PRENSA
SOLIDARIDAD CON LA LUCHA DE LOS CAMPESINOS COCALEROS 1. Una vez más el Ministro del Interior Fernando Rospigliosi ha cometido la torpeza de acusar, sin pruebas que lo respalden, a nuestro Partido de pretender desestabilizar al régimen, esta vez en alianza con los campesinos cocaleros para desatar un "bolivianazo" o cosa parecida. Intenta el Sr. Ministro echar una cortina de humo a los graves problemas nacionales que este gobierno es incapaz de resolver, a la vez que sataniza a nuestra organización con la claro objetivo de preparar las condiciones que le faciliten una escalada represiva.
2. Expresamos nuestro respaldo a la lucha de los campesinos cocaleros, víctimas de una errada política antidrogas diseñada por el imperialismo norteamericano, que insiste en colocar a los productores de la hoja de coca como los causantes directos del narcotráfico, por tanto sujetos a cruentas represiones, erradicación forzada de sus cultivos, uso de sustancias químicas que vuelven inservibles los suelos, militarización de los valles cocaleros y una mayor presencia de bases militares norteamericanas en nuestro territorio.
3. El fracaso de esta política es evidente, el problema social de miles de campesinos se ha tornado más álgido, los programas de cultivos alternativos no han funcionado al no contar los productores ni con los medios, ni con las vías de comunicación adecuadas, ni con mercados para vender sus productos. No es un secreto que el agro se debate en una profunda crisis que se agravará conforme prospere la implementación de los planes norteamericanos mediante el ALCA o el Tratado de Libre Comercio.
4. La inestabilidad del actual gobierno proviene de su propia incapacidad, de su persistencia en aplicar un modelo que solo trae más atraso para el país. Las luchas populares son enteramente legítimas y atenderlas es una obligación del gobierno. Nada resuelve el Sr. Rospigliosi con crear fantasmas. Si algo debe reprimir el Ministro son sus afanes fascistoides que pueden llevarlo al descalabro, tal como sucedió en Arequipa.
Lima, 22 de enero de 2004
Oficina de Comunicaciones |
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