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INTELECTUALES Y
ARTISTAS DE EU LLAMAN A DESOBEDECER AL SISTEMA
Poetas, actores, músicos y periodistas convocados por el
historiador Howard Zinn claman por el fin de la política
bélica: «Ellos son la voz de los desafiantes, porque esa
es la voz que necesitamos. Tenemos que alentar a la
gente a desafiar este sistema, tenemos que hacer algo;
esto es más bien un llamado a la acción»
Por David Brooks | |
El gran
historiador de los de abajo, Howard Zinn, convocó anoche a los
héroes populares del pasado para guiar, apoyar y alentar a los
héroes del presente en el movimiento de resistencia en Estados
Unidos.
Rompiendo silencios inaguantables, discursos, cartas, poemas,
canciones de lucha, ira, denuncia y gritos en favor de la justicia y
en contra de las guerras en el transcurso de la historia de este
país, resonaron en el gran auditorio de la universidad Cooper Union
en esta ciudad, en voz de actores, poetas, periodistas y músicos
reconocidos.
"Estas son las voces no de la historia oficial, sino de los que han
resistido, de los disidentes, gente trabajadora, socialistas,
anarquistas, los que se opusieron al establishment en nombre
de la paz y la justicia para todos", declaró Zinn al inicio del
acto. "Ellos son la voz de los desafiantes, porque esa es la voz que
necesitamos. Tenemos que alentar a la gente a desafiar este sistema,
tenemos que hacer algo; esto es más bien un llamado a la acción".
Aquí estaba Bartolomé de la Casas, se presentó el gran líder
libertador afroestadunidense Frederick Douglass, junto al líder
socialista Eugene Debs, los poetas Langston Hughes y Allen Ginsberg,
y músicos como Billie Holiday y Woody Guthrie, entre otros, en voz
del actor Danny Glover, Ally Sheedy, la artista de spoken word
Staceyann Chin, el músico (y premio Grammy) Steve Earle, y la
periodista Deepa Fernández, entre otros.
Earle entonó la famosa canción de Woody Guthrie, pero incluye los
versos que casi nunca se cantan, como "al caminar/me topé con
letrero/un lado decía 'propiedad privada'/pero del otro lado no
decía nada/ese lado estaba hecho para ti y para mí". Earle, en
medio, le dice a los cientos que llenan el auditorio: "nunca vamos a
poder detener una guerra si siguen cantando así, canten fucking
fuerte"; de pronto los versos del gran trovador de los de abajo
—maestro e inspiración de Bob Dylan y Bruce Springsteen, entre
otros— estaban en boca de todos.
Un actor lee la descripción de Bartolomé de las Casas sobre la
brutalidad y la avaricia en los primeros encuentros entre los
europeos y los indígenas americanos que dejaron devastadas las islas
del Caribe, todo bajo la bendición de los "cristianos". Las palabras
de De las Casas en voz del actor incluyen lo que contó sobre un
líder indígena de Haití, ahora Cuba, quien cuando es capturado y
antes de ser quemado vivo, un fraile le pregunta si desea aceptar la
fe cristiana en sus últimos momentos para poder ir al paraíso en
lugar del infierno. Hatuey, como se llamaba, "le preguntó al fraile
franciscano si todos los cristianos iban al paraíso. Cuando fue
informado de que sí, dijo que prefería ir al infierno".
Todos los estadunidenses, dice Zinn, son educados sobre la maravilla
de la democracia Jacksoniana, pero "no había tal democracia para
todos los indígenas que mató el presidente Andrew Jackson, ni para
las mujeres jóvenes que laboraban en las fábricas textileras de
Nueva Inglaterra".
Una actriz da voz a las palabras de Harriet Hanson Robinson, quien
empezó a trabajar en las maquiladoras textileras a los 10 años de
edad a mediados del siglo XIX, y que muchos años después describe
cómo participó en una de las primeras huelgas que organizaron más de
mil mujeres, entre ellas un gran número de menores de edad.
Se da voz a un editorial del periódico North Star,
publicación encabezada por el gran líder afroestadunidense Frederick
Douglass, donde ofrece una larga, furiosa y apasionada denuncia de
las mentiras, la manipulación política y la justificación religiosa
para una guerra lanzada y justificada por ambos partidos políticos
—o sea, casi idéntico a la coyuntura actual— pero en este caso se
trataba de la guerra contra México en 1848.
"Rogamos a nuestros paisanos a dejar este conflicto horrendo,
abandonar sus planes asesinos y el camino de la sangre. Antes de la
aventura, nuestro país aún puede salvarse. Que la prensa, el
púlpito, la iglesia, la ciudadanía, se unan; y que las peticiones
inunden los pasillos del Congreso por millones, pidiendo por el
retorno de nuestras tropas en México. Eso no podría salvarnos, pero
es nuestra única esperanza".
El gran líder socialista de principios del siglo XX, Eugene Debs, se
escucha como si fuera hoy. En un discurso contra la Primera Guerra
Mundial, advierte que los explotadores siempre se envuelven en las
banderas del patriotismo, pero todas las guerras son iguales, sólo
benefician a la clase dominante. "La clase dominante siempre declara
las guerras, mientras que la clase subordinada es la que lucha en
ellas. La clase dominante no tiene nada que perder en las guerras,
la clase subordinada tiene todo que perder... Por eso, ustedes, el
pueblo, jamás han declarado una guerra. Si una guerra es justa, que
sea declarada por el pueblo".
Presente también está Sojourner Truth, ex esclava y líder del
movimiento contra la esclavitud, pero también por la dignidad y
derechos de las mujeres. En un discurso en 1851, Truth rechaza los
argumentos de siempre sobre por qué las mujeres tienen que guardar
su lugar y aceptar su posición secundaria, y al abordar estos
argumentos, llega al que siempre está al final; las mujeres por ley
divina no son iguales que los hombres porque Cristo fue hombre. "Sí,
Cristo no fue mujer... pero ¿de dónde vino? Cristo vino de Dios y de
una mujer. Los hombres no tenían nada que ver en ello".
La noche avanza, con Zinn y 14 colegas dando voz a mujeres
estadunidenses japonesas puestas en campos de concentración después
de Peral Harbor, el poeta beat Allen Ginsberg detonando los
mitos estadunidenses, Martin Luther King culpando al gobierno de
Estados Unidos de ser "el mayor proveedor de violencia en el mundo",
a poetas y estudiantes que se enfrentan a la guerra, con canciones
de Dylan, Billie Holiday y versos de Langston Hughes. Partes
invisibles de la historia de lucha, denuncia y desafío aparecen.
Algunas de las palabras son tan emotivas, tan contemporáneas, tan
llenas de coraje y de dignidad que en más de una ocasión un actor o
artista dando voz a estos antepasados paró en lágrimas.
Los documentos (discursos, poemas, canciones, cartas y reportajes)
fueron seleccionados de su libro Voces de una historia del pueblo
de Estados Unidos, coeditado por Anthony Arnove, uno de los
participantes en esta función. Zinn, también colaborador de La
Jornada, ha realizado varios de estos actos en diversas partes
del país durante los últimos dos años.
Zinn, cuya Historia del Pueblo de Estados Unidos continúa
como uno de los textos de historia más vendidos en este país,
convocó a estos héroes y anoche aceptaron su invitación. Tal vez
ellos invitarán ahora a nuevos héroes desafiantes.
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