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EL TAO Y LA REVOLUCIÓN
Por Sergio Delgado | |
El
Tao no puede ser definido si es verdadero, pero tiene sus leyes y su
espacio propio. Es como el aire, invisible pero poderoso en su
acción. La revolución es como el Tao. El verdadero Revolucionario no
hace alarde de lo que realiza en beneficio de sus semejantes, “que
tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda” aconsejan
nuestros libros sagrados. El tao es simple, la revolución también.
El tao está orientado a despertar al hombre de su cautiverio e
ignorancia, la revolución es humanista, está dirigida al hombre,
para hacerlo reaccionar de ese letargo de años, para que rompa sus
modelos mentales, para que controle su propia vida y no sean los
Centros de Poder Mundial y los Imperios los dueños de las riquezas
de sus países y las mentes de sus ciudadanos. El Tao y la Revolución
son antiimperialistas.
El
Tao tiene sus ciclos de acción y reacción, la Naturaleza es ejemplo
de ello. La revolución tiene sus ciclos para atacar y su tiempo de
replegarse El tao es mutable, debe serlo si quiere ser verdadero. La
revolución para ser verdadera tiene que ser una eterna mutación, un
profundo cambio. En el Tao y en la revolución no hay contradicción.
El verdadero Revolucionario no tiene contradicciones en su mente,
puede definir inmediatamente el próximo paso del enemigo y lograr
definirlo sin ambigüedades.
En
el Tao el primer enemigo a vencer es él mismo, es una lucha diaria
contra su vieja personalidad, es una búsqueda de la perfección
eterna. En la revolución el enemigo está escondido en nuestra
psiquis, es el esquema antiguo, la antigua república, “lo que debe
morir, pero no muere”. El verdadero revolucionario debe hacerse un
auto examen diario para identificar cuanto del modelo antiguo
permanece en él agazapado, esperando el momento oportuno para dar el
zarpazo.
El
Tao y la revolución no se decretan. El Tao es intuitivo y matemático
como la revolución. Ella debe utilizar las ciencias y estar
preparada con la más alta tecnología para vencer al enemigo, porque
él cada día es más fuerte y recibe apoyo del Imperio. La revolución
debe evolucionar en el tratamiento de su cultura; hemos visto con
preocupación que en actos de la Revolución, sus líderes para atraer
a los jóvenes en lugar de colocar música Venezolana, colocan música
extranjera, Regaetton, por ejemplo, con un completo desconocimiento
de sus tradiciones y costumbres.
Estas cosas se hacían en la Cuarta República, y no pasaba nada, pero
ahora es diferente, ¿es que algunos de sus líderes se han olvidado,
que estamos en un gobierno revolucionario?
Hemos visto líderes Medios Revolucionarios que son unos perfectos
ignorantes a nivel cultural, esto no es un delito si tomamos en
cuenta que son 40 años de desinformación a nivel cultural y
político, pero es hora que cambien las cosas y la mentalidad de sus
líderes, roguemos que el Tao y la revolución llegue a ellos. Además
no podemos conformarnos con parecernos a… debemos construir una
educación que llegando a todo el mundo, sea de alto nivel pero con
una gran conciencia de su herencia étnica y cultural. No debemos
copiar modelos sino crearlos. El venezolano tiene la herencia en sus
genes para liderizar, no para copiar. Lo que funciona en cualquier
otro país del mundo, no siempre puede ser bueno para nosotros y lo
que funciona para nosotros tampoco tiene que ser necesariamente
bueno para otros países. Esta frase nos marca definitivamente como
pueblo: O inventamos o erramos, lo dijo el Maestro Simón Rodríguez.
El no nos mandó a copiar, nos mandó a crear. Y no es cuestión de
elitismo, el Tao no es elitista, la revolución tampoco. Es como el
río que fluye libremente por su cauce para dar vida a todo lo que
está a su alrededor.
El
Tao y la revolución deben superar al hombre. La revolución no puede
llevar al ciudadano a retrocederlo al grado de ponerlo como un
limosnero o recibidor de favores de sus líderes, tal como se hacía
en la cuarta República con la excusa de “dignificarlo”, porque
entonces ¿donde está la revolución? Sólo el trabajo consciente y con
un objetivo edificante, es capaz de hacer del hombre revolucionario
un ser digno y que se respete a sí mismo.
En
el Tao las luchas se realizan primero en la mente después en el
mundo físico. El verdadero revolucionario debe ser un estratega en
el combate. Primero debes vencer con tu estrategia en tu mente,
luego debes llevarla a tu realidad. El Tao no es teórico, es
práctico como la revolución, es la vida que fluye como ese río, es
un inmenso samán donde se cobijan las aves del cielo. Sutil pero
fuerte, eterno amanecer, jamás un ocaso. Es la sonrisa de nuestros
niños, la alegría y esperanza de nuestra gente que tienen sembrado
el Tao y la Revolución en su corazón.
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