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LA LECTURA TRABAJA SOBRE EL ALMA
Por Julio Yovera B

Cuando el hombre
descubra el alma
de la  palabra,
la mentira morirá.
J.Y.B

1.- El lenguaje,  facultad eminentemente humana  
Los seres humanos no sólo son entes biológicos o fuerza material productiva, sino esencialmente identidades mentales y espirituales. Con la primera se forjan el sustento, y con la segunda cultivan su inteligencia y su sensibilidad.  

En ese proceso,  en razón de su conformación y desarrollo, a su condición de órgano maravilloso, el cerebro fue decisivo permitiéndole al hombre pensar, reflexionar y soñar.

El hombre no ha permanecido estático, ha evolucionado y ha sido capaz de transformarse a sí mismo y de transformar su entorno. Lamentablemente esto no necesariamente ha significado evolución y desarrollo, sino también involución y degradación.

El progreso y desarrollo científico técnico no ha traído consigo mejores condiciones de vida para las personas, los pueblos, el medio ambiente, sino guerras, daños y perjuicios. En un sistema como éste - igual que el infierno del que nos habla Dante -, no hay lugar para la esperanza.    Pese a todo, el hombre puede – y debe – revertir este estado de cosas y revertir el sistema, para ello cuenta con armas que actúan sobre la conciencia.

Una poderosa es la escritura y la lectura. La escritura antecedió al libro, del mismo modo que el lenguaje oral antecedió al lenguaje escrito.

Nuestro planeta gira desde hace aproximadamente 3 mil millones de años. El hombre tiene apenas un millón de años sobre la faz de la tierra, y recién hace cinco mil años inventó el lenguaje escrito, plasmado sus ideas y sentimientos, sus códigos y sus recuerdos, sobre los muros y las piedras primero y posteriormente sobre la piel de los animales, y muchos años después sobre el papiro.

En el año 960 de nuestra Era, en China, se inventa la imprenta; en Europa, el germano  Johannes Gutenberg, en 1450, diseña y pone en funcionamiento una máquina que produjo una verdadera “revolución cultural”,  pues, desde entonces la humanidad pudo dar el gran salto que lo llevó a poseer el conocimiento, hasta entonces potestad de los iluminados.  

Si el trabajo – como decía Federico Engels, el amigo del joven Marx - “es la condición básica y fundamental de toda la vida humana y lo es de tal grado que hasta cierto punto debemos decir que el trabajo ha credo al propio hombre” (1), es igualmente cierto que con la escritura y la lectura se dan las condiciones para que los seres humanos, se hagan verdaderamente tales y se  inicie su dominio absoluto sobre la naturaleza  

La lectura es la actividad humana que une, que integra dialécticamente la esfera sensorial con la cognitiva, la motriz con lo psíquica, la emocional con la racional. La lectura no sólo se ha convertido en la más importante actividad para el desarrollo del pensamiento y la personalidad, sino también para el cultivo de la sensibilidad y la forja de la conciencia.

Si es así, la capacidad lectora se adquiere dentro de un proceso eminentemente humano que llamamos enseñanza – aprendizaje y que es parte de la socialización y la enculturación. 

La lectura es de hecho y lo decimos en el lenguaje de Vigotsky, una función superior y una manifestación viva de la herencia cultural.

Los padres concientes y los maestros responsables deben tender a que los niños, adolescentes y jóvenes, conviertan el acto de la lectura en una actividad ineludible del diario vivir.

¿Qué método debemos de usar? El único posible, el que nos hace leer. En ese sentido es sabia la sentencia que suelen referir los campesinos: se nada, nadando; se lee, leyendo. 

Cuando la lectura se convierte en un acto vital cotidiano, cuando se hace imprescindible, las luces del alma y del entendimiento se despiertan.  A ello hay que tender, sobretodo en sociedades que todavía permanecen extraviadas en el laberinto de la ignorancia. 

Debemos, desde las esferas de los gobiernos y desde las organizaciones sociales de base impulsar una política cultural que otorgue todas las facilidades para que los niños y los adultos puedan acceder a la lectura.

No perdamos de vista que con la lectura que los niños empiezan a tener plena conciencia que su lenguaje no sólo es oral sino también escrito, que lo percibe inicialmente de manera mágica. Para el alumno es un “misterio” que cada signo tenga un sonido y viceversa y que asociado armoniosamente adquiera un significado.   

De hecho, el ambiente facilita o bloquea la capacidad lectora. Tengamos en cuenta que todos los actos del hombre son producto de la práctica social. 

2.- Sin el lenguaje escrito no hay lectura 
Los seres humanos nos comunicamos y socializamos con el lenguaje, y con éste desarrollamos el pensamiento, es decir, aprendemos a pensar y sentir.

El profesor tiene entre sus más fundamentales responsabilidades motivar el hábito de la buena lectura. Diversas teorías pedagógicas señalan que la lectura es fundamental en el proceso enseñanza – aprendizaje. Si en la etapa escolar el docente ha logrado interesar a los alumnos en la práctica de la lectura, ésta devendrá en una necesidad, que los acompañará a lo largo de su vida.

Si lo que se lee son textos, los maestros están obligados a conocer perfectamente los tipos de lenguaje escrito.

Una clasificación sumamente sencilla es la siguiente:

Lenguaje Escrito Familiar, Amical o Coloquial: Una carta, una declaración, un testimonio se enmarca en este tipo de lenguaje. Aflora la emoción y no tiene más intencionalidad que trasmitirnos el estado de ánimo de quien escribe. No busca, aunque también está íntimamente presente educar o sensibilizar, sino principalmente informar y comunicar hechos y circunstancias, así como estados de ánimo. 

 Lenguaje Escrito Lógico o Racional. Se le denomina lenguaje científico y se caracteriza porque hace uso de símbolos, categorías formales y rigurosas, de modo que para entenderlo se requiere de un saber previo. El lenguaje racional o lógico es propio de la ciencia, en él se exponen naciones, leyes, categorías propias de la investigación científica en sus más diversas disciplinas. 

En la medida que encierra conceptos y categorías es un lenguaje altamente denotativo. El lenguaje científico requiere de una codificación lógica y una decodificación particular, especializada. Leamos el siguiente fragmento cuyo autor es el eminente maestro Juan José Vega ((1932 – 2003), y que clasificamos como propio de las ciencias sociales:

“En la segunda mitad del siglo XVIII el Perú continuaba siendo una sociedad dependiente, pues no sólo vivía sujeto a la dominación de España sino a la vez se hallaba, indirectamente, debajo de otras naciones europeas. La causa era simple: el mundo hispánico sobrevivía bajo una relativa sujeción económicas a las nuevas potencias mundiales.

En este Perú, la realidad social era muy adversa para las grandes mayorías, puesto que sufrían un múltiple yugo económico, político, racial y cultural. Asiento de razas, aborigen, europea y africana, más castas, el Perú colonial devino en una sociedad extremadamente injusta, especialmente para los indios y los mestizos oscuros. La mita, el tributo, el pongaje, los obrajes, el racismo y la opresión, aplastaban a estas mayorías; la esclavitud pesaba sobre gran parte de la población negra. Los mestizos claros, zambos, mulatos y trigueños sufrían diversas discriminaciones y sólo gozaban de pequeña compensación al oprimir a los indios. En cuanto a los criollos, sufrían una preterición cada día mayor de parte de los españoles. Era el Perú un complejo panorama de clases, castas, estamentos, estratos y culturas “ (2) 

Toda vez que usa categorías propias de las ciencias sociales como: “sociedad dependiente”, “relativa sujeción económica”, “potencias mundiales”, “múltiple yugo”, “Perú colonial”, “clases, castas, estamentos estratos y culturas”, etc., su asimilación y comprensión requiere de dominio y conocimiento que nos lleve a hacer inferencias. 

Lenguaje poético o literario: Es el lenguaje que motiva, forma valores y sensibiliza a  las personas. Las formas del lenguaje literario son la poesía y la prosa. Los dos encierran belleza y actúan sobre el mundo subjetivo de los seres humanos:

El lenguaje poético puede ser de dos clases, en verso o en prosa. Hay un lenguaje poético en verso, que se caracteriza por el uso frecuente de imágenes y porque encierra un mensaje que hay que saber descubrir.

El siguiente poema de Federico García Lorca, nos introduce a un problema del mundo actual. Veamos:

CORTARON TRES ÁRBOLES
A ERNESTO HALFFTER

Eran tres.
(Vino el día con sus hachas.)
Eran dos.
(Alas rastreras de plata.)
Era uno.
Era ninguno.
(Se quedó desnuda el agua.)
(Federico García, poeta español  1898 – 1936)

La elección de un poema con el que se va a trabajar en el aula,  debe tener entre uno de sus requisitos la sencillez del lenguaje; de modo que la análisis y la inferencia nos permita no sólo “descubrir” el texto, sino también hacer comparaciones entre el contenido del texto y las circunstancias actuales. En este caso, bien se puede abrir un diálogo entre los efectos que genera la tala indiscriminada en el medio ambiente.

Pero no sólo un poema “llega al alma”, también lo puede hacer la prosa. A continuación, un pasaje del libro testamento Confieso que he Vivido del poeta chileno Pablo Neruda:

“Alguien me vino a buscar un día en un automóvil y entré a él sin saber exactamente a dónde ni a qué iba. Llevaba en el bolsillo un ejemplar de mi libro España en el Corazón. Dentro del auto me explicaron que estaba invitado a dar una conferencia en el sindicato de cargadores de la Vega.

Cuando entré a aquella sala destartalada sentí el frío de el Nocturno de José Asunción Silva, no sólo por lo avanzado del invierno, sino por el ambiente que me dejaba atónito. Sentaos en cajones o en improvisados bancos de madera, unos cincuenta hombres me esperaban. Algunos llevaban a la cintura un saco amarrado a la manera de un delantal, otros se cubrían con viejas camisetas parchadas, y otros desafiaban el frío mes de julio chileno con el dorso desnudo. Yo me senté detrás de una mesita que me separaba de aquel extraño público. Todos me miraban con los ojos carbónicos y estáticos del pueblo de mi país.

Me acordé del viejo Lafferte. A esos espectadores imperturbables, que no mueven un músculo de la cara y miran en forma sostenida, Lafferte los designaba con un nombre que a mí me hacía reír. Una vez en la pampa salitrera me decía: Mira, allá en el fondo de la sala, apoyados en la columna, nos están mirando dos musulmanes. Sólo les faltaba el albornoz para parecerse a los impávidos creyentes del desierto”.

Qué hacer con este público? De qué podía hablarles? Qué cosas de mi vida lograrían interesarles? Sin acertar a decir nada y ocultando las ganas de salir corriendo, tomé el libro que llevaba conmigo y les dije: “Hace poco tiempo estuve en España. Allí había mucha lucha y muchos tiros. Oigan lo que escribí sobre aquello”.

Debo explicar que mi libro España en el Corazón nunca me ha parecido un libro de fácil comprensión. Tiene una aspiración a la claridad pero está empapado por el torbellino de aquellos grandes, múltiples dolores.

Lo cierto es que pensé leer unas pocas estrofas, agregar unas cuantas palabras y despedirme. Pero las cosas no sucedieron así. Al leer poema tras poema, al sentir el silencio como de agua profunda en que caían mis palabras, al ver como aquellos ojos y cejas oscuras seguían intensamente mi poesía, comprendí que mi libro estaba llegando a su destino. Seguí leyendo y leyendo, conmovido yo mismo por el sonido de mi poesía, sacudido por la magnética relación entre mis versos y aquellas almas abandonadas.

Le lectura duró más de una hora. Cuando me disponía a retirarme, uno de aquellos hombres se levantó. Era de los que llevaban el saco anudado alrededor de la cintura.

Quiero agradecerle en nombre de todos –dijo en alta voz -  Quiero decirle, además, que nunca nada nos ha impresionado tanto.

Al terminar estas palabras estalló en un sollozo. Otros varios también lloraron. Salí a la calle entre miradas húmedas y rudos apretones de mano.

Puede un poeta ser el mismo después de haber pasado por estas pruebas de frío y fuego? (3)

Los maestros deben motivar un diálogo cuyos ejes pueden ser diversos: la actitud del poeta, el mensaje del poema, la reacción de los oyentes, el ambiente donde se desarrolla el recital, la situación de los trabajadores en general.

3.- Criterios para trazar una buena estrategia de lectura
Los profesores dispuestos a promover la lectura deben saber conocer e identificar la edad psicológica de los alumnos con quienes van a trabajar, y en base a esa consideración, seleccionar la lectura.

Téngase siempre en cuenta esta regla de oro: el lector sólo fijará su atención si es que el texto es de su interés. 

El mejor material de lectura de los primeros años, por ejemplo, serán las palabras vivenciales, las frases cortas y siempre tratando de darle representación gráfica a la palabra. Pese a ser un método muy antiguo se reconoce su efectividad.  

Posteriormente, y conforme evolucione el niño,  lectura seleccionada debe basarse en poemas muy breves y , decires populares, que el profesor leerá de manera modulada. El reto del docente es darle vida a la palabra.

Cuando el alumno ha llegado a los siete años puede y debe leer canciones, poemas, fábulas y cuento cortos. Se debe procurar el desarrollo comunicacional e intelectual a partir de la motivación sensorial. Se enfatiza la pronunciación correcta sin dejar de lado la asimilación cognitiva.

Cuando ya el alumno ha logrado un cierto grado de pensamiento lógico, la lectura será racional pero sin dejar de lado las lecturas que sensibilizan al alumno (lectura inferencial y crítica) 

Consideraciones adicionales: guiar al alumno en el conocimiento adecuado de las palabras, partiendo del criterio que el vocabulario, la cantidad de palabras conocidas por el alumno, dependen de su ambiente cultural.  

Para superar las deficiencias culturales está precisamente la escuela;  formar y capacitar es su razón de ser. 

4.- Una necesaria aclaración
El anuncio de iniciar una campaña nacional de alfabetización ha hecho volver la mirada de un sector del país a un problema que otras sociedades habían enfrentado en el siglo 19 y resuelto en el 20.

El analfabetismo es la ausencia plena de la capacidad motriz e intelectual lectora;  carencia de destrezas para la decodificación de la escritura del lenguaje o del idioma; incapacidad para comprender o entender el significado de los símbolos lingüísticos. Todas estas definiciones encierran el concepto o la idea que el analfabetismo es un bloqueo de la inteligencia y del lenguaje.

Sin embargo, el analfabetismo no necesariamente significa incultura ni menos ausencia de pensamiento lógico. Hubo en la historia de la humanidad sociedades culturalmente muy desarrolladas, que lograron dominios extraordinarios sobre la naturaleza, que se desarrollaron social y culturalmente gracias a su saber ancestral y su tecnología, y, sin embargo, fueron ágrafas con respecto a la escritura convencional. Nuestras sociedades ancestrales pre hispánicas son una muestra de ello.  

Lo que no significa que seamos partidarios, en modo alguno, de mantener en la postración y en el analfabetismo a nuestros pueblos ancestrales, más aún en estos tiempos, donde el conocimiento se ha convertido en la materia prima de los procesos productivos.

En los últimos años, coincidiendo con la aplicación del neoliberalismo, el analfabetismo rebrotó como la mala hierba y actualmente es una realidad maciza y contundente.

Se estima que el 15 % de peruanos son analfabetos, esto lo entendemos como la inevitable consecuencia de una sociedad polarizada, donde los grupos de poder marginan y excluyen a los sectores populares de toda posibilidad de acceder a los derechos elementales de bienestar material y espiritual. 

El analfabetismo es la expresión de serios conflictos estructurales e históricos que nos aquejan y que se han agravado por la incapacidad de las clases dominantes. Las medidas económicas y políticas que aplicaron lo hicieron en función de los  intereses de bandas foráneas que saquearon nuestros recursos, explotaron la fuerza de trabajo y excluyeron a las mayorías del acceso a la escuela y al conocimiento científico. 

La existencia del analfabetismo y el crecimiento del porcentaje de personas con disfunción lectora tienen que ver con el modelo primario exportador que nos fue impuesto y que hizo innecesario la presencia de trabajadores calificados y con cierto  grado de capacidad y dominio de destrezas, técnicas y conocimientos.      

No es casual entonces que sean las poblaciones rurales, donde la agricultura, o no tiene valor agregado o está abandonada, las que exhiban los mayores porcentajes de analfabetismo: Huancavelica, Ayacucho, Puno, Cajamarca; las zonas andinas de Piura y las localidades del oriente. 

Una campaña para erradicar el analfabetismo demanda movilizar a toda la sociedad peruana, coordinar con los maestros, sin prejuicios de credo ni de ideología, motivar a los jóvenes para sumarlos a la gesta, abrir espacios desde los medios de comunicación, implementar módulos tradicionales y modernos de lectura. 

Además, se requiere en el corto plazo, de programas de emergencia para mejorar la calidad de vida de todos los peruanos; y para el mediano y largo plazo procesar un Proyecto Nacional de Desarrollo y un Proyecto Nacional de Educación, que le permitan al país acceder al progreso y al desarrollo.

Un paso así choca con los grupos de poder, que confunden obligaciones tributarias con dádivas y que aspiran a que la alfabetización se limite a enseñarle al iletrado a descifrar los códigos de una cartilla que le es ajena a su cultura, a sus códigos lingüísticos, a su experiencia.

Postulamos una alfabetización que respete el carácter multicultural de un país diverso. Sólo así, la alfabetización será un proceso de reflexión y crítica, crítica y transformación de una realidad adversa.

Por lo demás, querer acabar con el analfabetismo sin acabar con el hambre es como querer poner los caballos detrás de la carreta. 

1.-  Engels, Federico, Obras Escogidas, Editorial Progreso, Moscú, 1972.
2.- Vega, Juan José,
Neruda Pablo, Confeso que he vivido, Memorias, Editorial Losada, SA, Buenos Aires, Argentina, 1973.

 

 

 
 
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