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EL PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO Y LA PRÁCTICA HACEDORA  DE PAULO FREIRE
Por Julio Yovera B

“Para el educador humanista
o el revolucionario auténtico,
la incidencia de la acción
es la realidad
que debe ser transformada por ellos.
Quien actúa sobre los hombres
para, indoctrinándolos, adaptarlos
cada vez más a la realidad
que debe permanecer intocada, son los dominadores”
Paulo Freire

Paulo Freire, desde el momento que le surge en lo más hondo de su ser su vocación de auténtico maestro optó por los pobres; les sirvió con espíritu de apóstol y les fue fiel a lo largo de su vida.  

Freire fue un convencido que toda educación verdadera tiene como propósito transformar al hombre para que ésta a su vez pueda trasformar la sociedad.

En ese postulado reside la esencia de su pensamiento revolucionario y de su práctica hacedora.  

La propuesta de Paulo Freire llegó a nuestro país en la década del 70, cuando el régimen militar baleaba obreros, campesinos,  estudiantes y maestros.

Por esa época tomaron a Freire los especialistas del programa de Alfabetización Integral, ALFIN, que teóricamente, y haciendo alusión a su nombre debía acabar con el analfabetismo. Lo que no fue posible, como sabemos, este lastre que no se ha erradicado aún.

La educación popular en Paulo Freire no sólo es un método sino una concepción, pero una concepción que nada tiene que ver con ideas abstractas sino con la sistematización de la práctica.

Freire fue un convencido que la educación popular es sobretodo práctica política y que los maestros que optan por ella deben ser siempre personas dialogantes.

Por eso, en su país, Brasil, desarrolló una experiencia orientada a que los parias se hagan hombres y que los pobres forjen su propia destino.

Pablo Freire, el hombre cuya práctica educativa se alimentaba en la hoguera libertaria, que se afanaba en alfabetizar a los adultos porque sólo así saldrían de los abismos de la ignorancia y ascenderían al reino de la libertad, fue encarcelado por las autoridades de su país.

Posteriormente fue al exilio y supo mantenerse incólume y fiel a sus ideales y principios.

Publicó dos libros, “Educación como práctica de la libertad” y “Pedagogía del oprimido”, ambos resultados de su acción – reflexión – sistematización. 

Como sabemos, el fenómeno educativo tiene dos componentes básicos: el político propiamente dicho  y el pedagógico.

En los últimos años lo hemos entendido mejor y sufrido más. 

Cuando las clases dominantes implementaron su reforma educativa neoliberal, además de su política educativa impusieron el llamado “nuevo enfoque pedagógico”, elevando a la cima de teoría el viejo pragmatismo arribista y competitivo, ajeno por lo demás a la identidad cultural de nuestros pueblos.

Para hacerle frente a esa pedagogía del poder, el pensamiento y el ejemplo de Paulo Freire le sirven a los pobres del mundo. Su valor está en su coherencia y en su orientación. .

Una educación que explícitamente se declara política, dialogal, libertaria, transformadora y al servicio de los pobres es de por sí subversiva. Los regímenes reaccionarios harán cuanto puedan para que el pueblo la ignore. 

Los maestros y las corrientes pedagógicas renovadoras y antisistema deben asumir el pensamiento y la práctica de Freire, no para hacerlos dogma ni catecismo sino aportes que enriquezcan la propuesta de la nueva educación libertaria.

Con ella los pobre empezaran a “romper la noche”.

Ahí reside la vigencia y la trascendencia del maestro Paulo Freire.

 

julioyovera_b@hotmail.com

 

 
 
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