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ALBERTO CORTEZ:
LA CORTESÍA DE UN CANTAUTOR
Por
Miguel Ángel Cárdenas | |
Tiene casi cinco
décadas de carrera y 40 discos que le cantan a todos los tópicos
poéticos existentes: al amor, al ave, a la rosa, al alma, a la
infancia, a la soledad, a los sueños, pero sobre todo a la amistad.
El argentino Alberto Cortez volvió a Lima con su nostalgia viajera
Solo desea ser
escuchado con calma... pero una de sus canciones se prestó para la
insubordinación primaria del pogo.
"Era callejero por derecho propio;
su filosofía de la libertad fue ganar la suya, sin atar a otros y
sobre los otros no pasar jamás...". El comienzo de esta
canción dedicada al Moro --el perro, de manchas negras, de su barrio
en la pampa argentina-- se convirtió en un himno de la ternura
libertaria cantada por el grupo de punk Ataque
77. A Alberto
Cortez le pareció "fantástica" esa versión. Sin embargo, al hablar
de música 'joven' se molesta cuando se le demuestra admiración a los
Rolling Stones, que le parecen homínidos: "Yo hace mucho que me bajé
del árbol, no sé si usted todavía está arriba". El autor de "Mi
árbol y yo" es duro como el roble... del que ya se bajó.
Usted ha invitado al presidente
Alan García a su concierto, ¿es su amigo?
Me invitó una vez a su casa en los años 80 y yo lo
invité a la mía. Se manifestó como un admirador mío, de mis
canciones, porque yo soy mis canciones.
¿Le pasa continuamente tener amigos
con poder político?
No, no, si tengo cierta amistad con Alan García es
con el señor Alan García, no con el señor presidente, como tengo
amistad con Carlos Saúl Menem y no con el ex presidente ni con el
estadista que fue.
Y fue criticado por esa amistad con
Menem cuando lo ayudó por la parálisis cerebral que usted sufrió
hace diez años.
Mucho, y dijeron que yo estaba abusando del país,
cuando yo pagué hasta la última aspirina que tomé. Menem me ayudó a
conseguir los médicos adecuados, en el momento adecuado, porque
fueron los mismos que lo operaron a él, de lo mismo, de la carótida.
Después me ofreció el espacio donde yo podía estar tranquilamente
recuperándome. Ahí estuve un mes, con mi madre, con mi esposa. Y me
trató como un auténtico amigo.
¿Usted lo ha criticado como
estadista?
No he coincidido nunca con sus ideas, él me acusaba
de no ser peronista...
¿Jamás le gustaron Perón ni Evita?
Jamás. Yo era un estudiante secundario y me sentí
muy agredido, porque me pareció que Perón recogió un país riquísimo,
al final de la guerra mundial, donde Argentina era el granero del
mundo. Y en lugar de industrializar los productos básicos, se dedicó
a tirar manteca al techo, al populismo. Después Argentina ha
padecido todo eso... Y aún lo sigue padeciendo con la última crisis
que fue delirante.
Usted ha tenido una
relación difícil frente a los asuntos políticos. Lo criticaron por
ir a Chile en la época de Pinochet.
Sí, canté en la Quinta Vergara y antes de subir al
escenario estaban Pinochet y todos sus secuaces. Entonces antes de
salir a escena, un amigo de la televisión chilena me dijo: "Hoy se
cumplen 10 años de la muerte de Violeta Parra". Cuando estaba en
medio de la actuación paré y mi guitarrista empezó a tocar el
charango. Yo hice alumbrar la silla alta y dije: Vamos a imaginar
que Violeta Parra está sentada aquí esta noche, ella cantaría así:
"Gracias a la vida, que me ha dado tanto...". Pinochet se levantó y
se fue. Me acuerdo que el diario "El País" publicó que yo había ido
a cantarle al dictador y nunca publicaron mi rectificación.
A pesar de que usted cantaba los
poemas de Neruda en plena España franquista, donde hacerlo era decir
soy comunista, mátenme.
Sí, señor. O decir Antonio Machado, Atahualpa
Yupanqui o Miguel Hernández. Eso significó abrir una puerta
diferente, le dimos un vehículo distinto a la poesía tradicional. El
hecho de que yo haya cantado a Machado significó que esa antorcha
que encendimos la recogiera Serrat un año después.
Hace poco se hizo un disco
de homenaje a Neruda en España y no lo incluyeron...
Sin embargo, Víctor Manuel me llamó y me pidió que le diera los
dos poemas que canto de Neruda. Y se los mandé de muy buena fe. Pero
de pronto vi en el diario "El País" un homenaje que le hacían a
Pablo unos señores que en su pastelera vida tuvieran relación con el
poeta.
Pero ahí estaban Joaquín Sabina,
Ana Belén, Joan Manuel Serrat... y usted los ha llamado cantantes
VIP.
Que se vayan todos al carajo, no me hacen ningún
favor.
¿Será que ellos son como más
politizados que usted?
Víctor Manuel y Ana Belén tienen el carnet del
partido comunista, pero, amigo, usted no sabe que el señor Víctor
Manuel le cantó antes una oda a Franco. Pero ahora presumen de
comunismo porque eso es una progresía para determinados sectores de
la sociedad.
Usted nunca coqueteó con algún
izquierdismo, existe la imagen del trovador como un comprometido
social.
Mi posición sí fue socialista, pero sabe dónde la
puse: en una urna y confié y nada más.
¿Por Felipe González?
Me pareció un estadista sensacional, con errores que
le costaron la presidencia, pero fue magistral.
Usted le canta siempre a la
amistad, ¿es su valor supremo?
Sí, porque cuando uno ama de verdad a un amigo, lo
ama no porque tenga mucho dinero, ni porque sea guapo, rubio o sea
lo que sea, ama sencillamente. Cuando uno tiene una amistad con una
mujer hay un momento en que de pronto surge el indio que llevamos
adentro, el sexo aparece en medio y se rompen las amistades para dar
paso a otras circunstancias. El amor a la patria es condicionado por
la historia, el amor a los padres es condicionado por la sangre, el
de la amistad es el único que es incondicional.
Pero usted declaró que "el mejor y
más amado de los amigos que jamás he tenido ha sido mi padre". ¿Fue
sangre y amistad?
Porque él se comportó como un amigo conmigo. Desde
que yo era niño, siempre me trató como una persona, nunca como un
niño, él me compartía con sus amigos...
¿Llegó al grado de confidente?
Tuvo poco tiempo para ser confidente, se me murió
muy pronto. Yo tenía 23 años.. o sea toda la parte importante de mi
vida profesional no la pude compartir con él.
Y le dedicó la canción "Cuando un
amigo se va".
Exactamente... Sabe, una vez me enviaron un casete
de mi padre y mi hermano cantando juntos en España. Y yo que tenía
una nueva tecnología le puse la tercera voz, es la única vez que los
tres
cantamos juntos.
¿No tuvo un conflicto con su padre
cuando de niño lo llevaba a cazar aves... y después terminaba usted
cantándole a las aves como símbolos de libertad?
No, no. En aquellos años cuando uno está en un
pueblo como el que yo nací, la diversión solo era salir a cazar,
además todo lo que se cazaba se comía, nunca nadie delante de mi
padre mató un animal y lo abandonaba. Matábamos perdices y mi madre
hacía unos escabeches espectaculares. A los 12 años mi padre me
regaló una escopeta...
Pero luego se volvió antimilita-rista...
Totalmente... Me parece aberrante que haya gente que
mande a sus hijos a escuelas militares para aprender a matar seres
humanos. No importa el justificativo que tenga, los militares no van
a cazar perdices.
Alan García quiere reinstalar el
servicio militar obligatorio, usted debería persuadirlo...
Él sabrá por qué lo hace, yo personalmente no coincido con eso.
Creo en los ejércitos como son en Europa, subvencionados por el
Estado y como empleados, como mercenarios modernos. Hay muchos
peruanos en el ejército español, gente sin trabajo , a la que le
están pagando muy bien y le dan hasta una profesión.
En sus conciertos con Facundo
Cabral, él decía que un cantor es un soldado menos.
Son cosas que dice Facundo.
¿Es uno de sus grandes amigos?
Sí, yo le tengo gran admiración, es un tipo muy
especial. Las cosas no terminaron del todo bie entre nosotros. Fue
un problema de empresarios que terminaron afectándonos y tuvimos que
separarnos. Y estamos contentos de habernos separado, porque la vida
continúa, yo no puedo estar pendiente de Cabral ni Cabral de mí.
¿Ya no se ve con él?
Muy rara vez, porque es un tipo muy hermético, está
muy encerrado. Es especial, siempre está exhibiendo sus dolencias,
sus cánceres, con palabras gigantescas.
¿Y a usted no le gusta exhibir sus
dolencias?
No solamente no me gusta, sino que además descreo de
todo esto, cómo es posible que un cáncer te dure cuarenta años. Pero
bueno, allá él.
Pero usted también pasó por una
enfermedad, el derrame cerebral que le paralizó el lado izquierdo
del cuerpo.
Sí, recuerdo que al terminar la operación me salió
un trombo hacia arriba y me inyectaron a arteria abierta una cosa
que se llama uroquinasa, que es un derivado de la orina que destruye
trombos y eso me salvó. Y luego vino el resto, la hemiparesía
provocada por la falta de oxígeno (...). Perdí la parte izquierda de
mi cuerpo, si a mí me hubiera dado del otro lado, estaría
tetrapléjico, no podría hablar, pensar. Pero me dio en el lado
positivo, del que me he podido recuperar.
Siguiendo con el tema de la
amistad, usted ha escrito que su cuerpo no es su amigo, sino su
enemigo.
Siempre lo fue, de chico no pude disfrutar de la vida porque yo
era más alto que los demás, un metro 93 desde muy joven. Después a
medida que fui creciendo mi cuerpo se fue convirtiendo en un
problema, no podía conseguir la ropa adecuada, y a mí me gustan las
cosas lindas. Y después a medida que fui avanzando en edad, comencé
a tener problemas de desequilibrios. Engordaba un poquito más de lo
normal, por eso, digo que mi cuerpo es mi enemigo, subo a un avión y
tengo que pedir una extensión para atarme, porque no se hacen los
aviones para personas como yo, se hacen para personas más pequeñas.
Además alguien que es obeso tiene más posibilidades de ser
diabético. Por fortuna mis números están bastante bien.
¿Y
cómo es su relación con la muerte? No la menciona mucho, pese a que
es un tópico poético más. En su canción "Pudiera ser que pudiera"
dice: "Soy un tipo con suerte, mientras tenga la vida, no quiero
hablar de la muerte". ¿Por qué?
De qué sirve hablar de lo inevitable... Yo le tengo
miedo a la premuerte, a la agonía, a molestar a todo mi entorno, a
mi familia, a mi mujer. Pero si viene de golpe, no pasa nada.
Hay un psicólogo, Jampolsky, que
decía que es mentira que la vida se divida entre amor y odio, en
realidad la dicotomía es entre amor y miedo...
Depende del sentido de la ética que tenga cada uno.
También del miedo se puede sacar conclusiones y por supuesto del
amor todas.
¿Y del sexo? Usted ha confesado que
disfrutó mucho de los placeres carnales. ¿El sexo puede ser tan
celestial como infernal?
Para mí siempre fue celestial, nunca fue un demonio,
no me enfrenté a alguna enfermedad.
¿Y a la enfermedad de la
infidelidad?
No fue necesario. Pero hay cosas a las que los
hombres estamos obligados, porque tenemos necesidades más evidentes
que las mujeres, tenemos que descargar cosas. Las mujeres las
reciben. Entonces en alguna ocasión se recurre al precio que te
cobren para realizar la descarga y nada más.
¿Usted ha tenido que pagar para
realizar la descarga?
Como cualquiera, creo yo.
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