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AHÍ
VIENE EL COMUNISMO
Por Mariadela Linares | |
Decir eso equivale a nombrarles el coco a los niños o cuestionar
sobre la existencia de Dios en la misma Iglesia. Impensable, cruel,
sacrílego. Cuando menos, aterrorizante. Pocos se preguntan qué es el
comunismo en verdad, menos aún se han tomado la molestia de buscarle
una definición justa, que reivindique el principio según el cual la
existencia de una sociedad dividida en clases es una aberración.
El
pecado más grande que cometieron Marx y Engels fue hablar de la
necesidad de que no existiese propiedad privada sobre los medios de
producción.
Ese
fue el mayor error propagandístico de la historia. Su idea de una
doctrina que propugnara la igualdad social hubiese resultado
maravillosa, si no se hubiesen atrevido a meterse en los espacios de
la propiedad, lo cual casi equivale a decir al propio ego. "Yo soy
más en tanto tengo más", es el principio fundamental de este mundo
egoísta en el cual vivimos.
El
talón marxista es justamente ése: los seres humanos, más
específicamente los occidentales, vemos con buenos ojos todo lo que
se haga en beneficio de la comunidad, excepto aquello que nos
perjudique a nosotros mismos. Primero yo, y por encima de mí, mi
apartamento, mi otro apartamento, mi carro, mi celular, y todo
aquello que me confiera poder, me dé prestigio y por tanto me haga
feliz. Seré mejor persona mientras los demás aprecien cuántas cosas
tengo.
Por
eso es que hay que hablar de Socialismo del Siglo XXI. Por el miedo
al comunismo; porque compartir no entra en nuestro diccionario;
porque las palabras "bien común" inspiran temor a la pérdida del ego
cimentado en la propiedad. Por eso estamos inventando nuevas
definiciones y nuevas ideologías; para no herir más el sacrosanto
principio de "con lo mío no te metas".
Los
norteamericanos han arrollado al mundo con su propaganda de una
sociedad perfecta donde todo funciona y donde se privilegia el
confort.
Es
el sueño tras el cual muchos han perdido la vida y otros cientos de
miles han sido asesinados. La preservación de su especie egoísta es
lo único que importa. Por eso Bush nos amenaza ahora. Se reedita el
"macarthysmo": olemos a comunismo.
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