| WebMail
 

PALABRAS PARA CECILIA
La semana que termina las letras peruanas sufrieron la desaparición física de Cecilia Bustamante, una de las más grandes exponentes de la poesía nacional de todos los tiempos. Escritora, poeta, periodista, editora y conferencista, su obra literaria ha sido traducida y publicada en varios idiomas. Por el profundo carácter antiimperialista de su trabajo y por guardar una reconocida amistad hacia nuestro partido, la web del Partido Comunista del Perú- Patria Roja evoca su presencia, y lo hace a través del profesor Julio Yovera

PALABRAS PARA CECILIA
Por Julio Yovera B

Se fue la mujer que soñaba diariamente
con su patria
(la llevaba en el corazón
y solía cantarle desde su destierro,
a sabiendas que cada una de sus palabras
atizaban el fogón de su tristeza)
Se fue la mujer que
ante el poder de los “falsos Wiracochas”
como los llamó José María Arguedas
y lo reitera con su voz de manantial Margot Palomino-
supo mantenerse digna y de pie,
dejando claro que una poeta
cuando es consecuente
con su pueblo y con su arte
va hacia a los abismos y hacia las cumbres
sin renunciar por un segundo a sus sueños.

Cecilia no renunció a sus sueños.
por es
o nuestro amor sin límites
y esta flor roja en su pecho.
Con ella la reconocemos
Como la poeta de la patria
Que se anuncia...

Lima, octubre del 2006

 

 POEMAS DE CECILIA BUSTAMANTE 

 Poema 1

 

El perfume de los campos de mi patria

Dista pero no se pierde.
Los cielos que me cubre
Poseen la estrella de mis padres
Y los ríos que llegan
De las altas lagunas
Acarician la simiente
Que colma las retamas florecidas.

Estos rostros que saludan
Son los hombres de mi patria
Acallados y lejanos junto al río,
Anidando en la noche hasta que brote el día.

Yo les ofrezco la inquietud de mi corazón
Y la calma de mi mano vacía.

* De su libro Altas Hojas, Ed. de la Dirección de Cultura del  Ministerio de Educación Pública del Perú.Lima, 1956.

                                  

 

Retorno

A Javier Heraud

Patria mía ‑
en tus muros
vive la sombra
de aluviones antigüos.

Morada
bajo el golpe discret
o
de la brisa.

A orillas del Pacífico
las neblinas debilitan.

Mohos grises, el salitre
socavando tus ciudades
en la corriente
leve de la sangre.

Después ‑
sólo el miedo y descontento
incurables.
Y en la piel del aire
viaja un frío
como los recuerdos.

 
II

Mi infancia se pierde
por las calles de Lima,
palabra
sobre paisajes virreinales
rematados por el hambre.

Idioma
rebotando, desangrándose
en el fértil dominio
el pasado.


III

Dura España
Madre
España.

En mis viejos cuadernos
reverbera
el veneno mayor.

Y en las montañas
los animales ciegos,
los metales
que te colmaron de esplendor.

Mi país
el de pulcros erales,
el de parcelas limpísimas
en sus flancos
sólo sangre
y en al aire
sólo una espada
una espada en el aire.

 
IV

Metal contra metal
vibran el poder y la muerte
y mi país
desenvaina
una espada en el aire.

En el aire
una espada.

 

Del poemario inédito Leyenda, ©1983

 

 
 
  Jr. Miró Quesada 360 - Cercado de Lima pcdelp@patriaroja.org.pe