| |
|
EL
NACIMIENTO DE LA AREQUIPEÑEIDAD
Por Ventura Travada (Primer historiador de Arequipa)
(Fragmento de la obra: "El suelo de Arequipa convertido
en cielo", escrito en 1752) | |
Está
situada la ciudad de Arequipa en diez y seis grados y treinta
minutos a la parte del trópico de capricornio. Tiene dos estrellas
verticales: la una es la estrella de Cansiro que es de primera
magnitud y de naturaleza de Marte, pasa por el Meridiano de Arequipa
con seis grados y treinta y tres minutos; la otra estrella, que
también es vertical. es la que esta en el cráter, es de cuarta
magnitud, pasa por su meridiano con ocho grados y cuarenta y cinco
minutos de Virgo. Tiene Arequipa por antípoda el puerto de banda que
está entre Goa y Carapaca, en la India Oriental.
En
este llano favorecido de las influencias de estas luces, engastado
de montes, arboledas y ríos, está situada la ciudad de Arequipa. El
espacioso plan que da cimiento a su fábrica extiende su planta en un
regular cuadro, fue en otros tiempos perfecto pero en este la
necesidad del numeroso gentío, que de pocos años a esta parte se ha
agregado ha formado algunos ángulos para la fabricación de sus casas
en los extremos de la ciudad; de sus cuatro líneas. las más
perfectas se extiende al occidente de la ribera del Chili de donde
goza de corredores, galerías y ventanas, la deliciosa vista de su
vega.
La
línea de levante que baja la falda de sus monjivelo con fina con la
caja de un arrebatado torrente que por tiempo de lluvias baja por su
falda a incorporarse con el Chili y aunque ha causado alguna vez
susto en la ciudad, fue temor femenil, porque por la calle que se
temió que se internase en la ciudad que es la del monasterio de
Santa Catalina, es muy dificultoso porque está muy superior al cause
del torrente y hay bastante decaída para que descienda sin hacer
daño alguno en la vega, y ni hay vestigios de que alguna vez haya
sucedido para recelar el agio de aquí a los años 1000.
Las
otras dos líneas de oriente y
mediodía están engastadas de mieses y arboledas. Tiene la ciudad dos
leguas de circunvalación comprendiendo algunos ángulos en que estos
tiempos se va aumentando pues antes era extremo de la ciudad la
plazoleta de la parroquia de Santa Marta, aun va no distante
nombrado el rodadero, para aumentar una isleta de casas; en estos
tiempos se va extendiendo tanto el vecindario mayormente de
forasteros, que vienen atraídos de las vitalidades que hallan en la
ciudad y su comercio que e breve volverán a retirar más el rollo par
dar más ensanche a la ciudad.
Lo
cual va sucediendo por lo demás extremos de su fabrica en que le van
cercenado a Ceres sus dominios par ampliarle a Minerva sus
arquitecturas y cuando fue lamento del poeta ver solo nieve donde
poblaron campos los palacios de Troya: seguís ubi Troya fiut. Hoy
deben cantar los cisnes del Chili que se hayan arrancado las espigas
para plantar los palacios.
Tiene
por centro la ciudad una capacísima y llana plaza; en su medio se
señorea una vistosa pila cuya principal pilastra y demás adherentes
son de bronce; tiene de altura once varas, corónala un ángel por
fama, por cuyo buque se eleva el agua en un altísimo penacho, que
derramándose en rizos, la viste de hermosos rocíos, que descendiendo
en una concha lo despedaza en perlas que en transparentes cristales
los comunica por cuatro chorros a otra alberca mayor y de esta por
seis caños desciende a estancarse en la tasa principal que siendo de
piedra de ala de mosca hermosamente labrada, quiere competirle al
bronce de la pilastra en duraciones; tiene esta tasa o estanque
veinte y seis vegas en circulo, y vara y media de altura. En su
círculo tiene nueve columnas de piedra de ala de mosca de la que
pende una gruesa cadena de fierro para mantenerla con limpieza y sin
que se le acerquen bestias al agua represada en el estanque.
Exteriores a la cadena tiene también al contorno de la pila, 4
pilones de cal y canto vistosamente labrados, cada uno de ellos con
cuatro caños, siendo por todo veinte y siete los cañones por donde
se derrama esta peregrina fuente. La caja de sus aguas la tiene de
la ciudad y se las comunica puras y limpias la acequia de Mira
flores.
En
esta plaza tiene a un lado del cuadro al Septentrión la iglesia
catedral. A la parte del norte hay tiendas de arquitectura de cal y
canto , al poniente está el magnifico portal de San Agustín, que
hace como cerco al convento que está atrás hay tiendas que se llaman
de los señores Duranas, siguiese la cárcel y su capilla y remata en
las casas de Cabildo secular edificose estas obras con cal bastarda
que hay al lado de la ciudad conocida con el nombre de la calera de
Bengoechea, fue el único edificio que se lastimo en el terremoto de
San Bartolomé, quedando ilesos todos los demás de la ciudad que
están edificados con las caleras de Yura.
De
esta plaza que es el punto central de la ciudad por estar en medio
de los solares que se repartieron en la primera fundación, se
distribuyen por ocho ángulos todas las cuadras de la ciudad que se
cuentan entre las que guardan proporción y algunas dobles que son
las de los conventos o cuadras sin comunicación son estas cuadras
anchas, dilatadas y limpias y por la mayor parte empedradas. Por
todas las calles corren pequeñas acequias descubiertas, que alegran
la ciudad y son la que purifican de las comunes inmundicias y de
ellas se dirigen acueductos a todas las casas, regando los patios
como también los huertos.
Componiéndose todas las ciudades de variedad de fortunas, nunca
pueden ser iguales las fábricas de las casas y en ninguna parte se
ve más esta adversidad que en Arequipa, poi que de las muchas veces
que se ha fabricado la ciudad en varios modos que se han inventado
de fábricas, probando cual tenga más consistencia en las continuas
ruinas que ha padecido en los terremotos, ha resultado que hay tres
especies, de edificios: casas pajizas, de teja y de cal y canto. De
las pajizas hay muy pocas y están por lo general en los extremos de
la ciudad; las de teja componen la mayor parte; las de cal y canto,
compondrán un tercio en lo edificado, son las casas por lo general
capaces. bien dispuestas, de dos patios y raras o ninguna son las
que carecen de corrales y huertas; en medio de ser tan moderna esta
ciudad ha sido edificada muchas veces y han sido tantas cuantos
terremotos ha habido que en lo que alcanza la memoria han sido cinco
notables; el primero el dos de enero de 1582, el segundo el 18 de
febrero del año de 1600, en que reventó el volcán de Omate, el
tercero el 4 de diciembre del año 1604; el cuarto el
20 de
octubre de 1687;
el quinto el
22 de
agosto de 1715,
sin otros de menor cuenta, pero sus repetidas desgracias han sido
los mas fundamentales cimentos de la suntuosidad con que hoy se mira
competir en edificios con todas las ciudades de este reino, Porque
así como fingió la sabia Mitología que luchando Hércules con el
gigante Anteón cuantas veces lo derribaba al suelo tantas veces se
levantaba con más fuerza de la tierra. Que como madre suya se las
comunicaba mayores en sus caídas, hoy la tierra le ha comunicado en
la arquitectura de la cal tales fuerzas a los edificios, que
resisten a los mayores temblores y hay materiales como la cal que
esta amontonada en Yura y canteras de sillar en las faldas del
volcán.
El
porfiado tesón de labrar casas de cal y canta, ha criado tantos
oficiales peritos en la arquitectura que labran pedestales, levantan
pilastras y columnas, capiteles, y si se les pregunta lo que hacen
responderán que mejor lo saben hacer que decir, porque es la natural
arquitectura en que los tiene la practica tan aleccionados. De esta
suerte se ve todos los días hacer fabricas en la ciudad, no
solamente casas regulares, si no también de eminentes torres,
elevadas cúpulas, y otras obras que llama el arte maestra como
veremos en la segunda parte al tratar de los templos.
En
todas las casas de la ciudad parten la amenidad y el arte, porque
cultivan en ellos unos graciosos huertos con tal proporción
distribuidos al tamaño de los sitios que ni les quitan los huertos
la capacidad para otras oficinas, y les disipan a las casas la
majestad de ciudadanas, haciéndolas en campo con extendidas huertas
porque retirándoles al fondo de los sitios quedan las más como unos
ocultos gabinetes de Abril; estos huertos son una vistosa miscelánea
de árboles y todas las plantas frutales como manzanas, peras,
duraznos, cultívense también muchas hierbas medicinales que son las
mejores boticas que dan providencia a los remedios caseros y no se
descuidan el cultivar hortalizas y legumbres.
Lo que
mas abunda en estos huertos son las flores, las especies primeras de
claveles que trajeron los españoles de Castilla han degenerado en
Arequipa. Pues, cuando al principio se vestían de muy pocas hojas y
colores, en Arequipa es tanta la variedad que remudan colores, en
las demás especies se dan también azucenas, margaritas, juncos,
narcisos, jazmines, aromas, rosas y mosqueteros, y otras muchas a
quienes también hacen monstruosas el vigor de la tierra acomodada en
sus especies.
Ya que
estamos dentro de los jardines de las casas de Arequipa no salgamos
sin dar noticias de sus ornatos como no escribo descripción poética
si no pudieran correr las noticias para hablar en este punto, es
preciso distinguir los tiempos para darle a. cada uno lo que es
suyo. La poca antigüedad de este reino en el dominio hispano, y
mucho menos de esta ciudad que es la más moderna de todas, no dio
tiempo para que en sus principios correspondieran a los caudales lo
menajes, mayormente estando este reino en sus extremos tan falto de
operarios que se deseaba todo y se traen de Europa los paños ricos
de Flandes, los escritorios de Sevilla, las camas de Lisboa, los
terciopelos de Toledo y los tafetanes de Granada.
Lima,
como capital de este reino .como que ya era la corte y estaba a la
puerta avara de preciosidad, lo estacaba todo y apenas pasaba a las
ciudades del centro. En este tiempo era preciso que arequipa y las
demás ciudades tuviese muy poco ornato. Viéronse en este tiempo
Quito Y el Cuzco como antiguas cortes. Fuéronse internando los
tiempos y éstos fue puliendo la Europa y las demás partes del
antiguo mundo, y no paso poco tiempo, ni les costó poco afán salir
de brocatelas y chanclotes para engalanar después al mundo con las
preciosas fábricas de brocado, persianas y otras fábricas. En estos
tiempos inundó pues, nuestra costa Francia con su comercio, y como
Lima no era acometida a sus intereses ayunó mucho tiempo y pasado
por alto a las ciudades, as lleno aquellas ferias de las
preciosidades modernas de la Europa y la China, y como los ingenios
arequipences son universales y se acomodan también a lo liberal,
como a lo mecánico, en este tiempo están contrahaciendo e inventando
muchas curiosidades con que están generalmente adornadas las casas.
A lo que se añade que habiéndose adelantado en estos tiempos tanto
la arquitectura en los oficios de la carpintería y cantería, que no
hay casa donde no se luzcan adornos bien tallados.
Después de haber dado noticia de los adornos interiores, no sé si se
podrán formar un solo bosquejo de la externa hermosura de la ciudad
vista de lejos.
Sintió
Aristóteles, que los colores del Iris no los podía remedar la
pintura aun opinando que eran solo tres, que mas hubiera ponderado
si hubiera sido de la opinión del poeta, que también fue filósofo,
que eran mil los colores del iris.
Mili
trahit varios adversos sole colores.
Con menos ponderación y más propiedad lo dijo Ovidio:
Nunca jamones varios induta colores.
Es sin duda Arequipa vista de lejos un hermoso retrato de Iris, sin
duda por esto no es posible su dibujo. Tres colores son los que
ofrece a la vista peregrino país: blanco, verde, purpúreo; el blanco
lo ofrecen las muchas bóvedas de cal y canto: el purpúreo las de
teja y el verde la hermosa arboleda de sus huertas, y de éstos con
la distancia se forman mil colores en que extática la admiración se
suspende arrobados los sentidos y más se pasma que se advierta la
vista.
Es el
temperamento de Arequipa, en las cualidades de frialdad y color, un
adecuado producto de situación, por que estando en medio de la costa
y la sierra guarda tal proporción que ni fatiga el calor del verano,
ni aflige el frío en el invierno, bien es que por estar la ciudad
más desviada que la costase sintiera más el frió por el invierno,
mayormente en las noches, si no fueran tan abrigadas las casas.
En las
cualidades de humedad y sequedad, declina mucho el terreno, sin
embargo no les llega esta cualidad a sus extremos porque por el
verano lo atemperan las lluvias que le comunican la sierra algunos
años muy copiosas, tampoco en el invierno le faltan algunos
temperamentos de sequedad por que el viento del sur, que es el que
comúnmente sopla, viene de esta estación muy humedecida de las aguas
de la costa, le llamamos de las lomas, y atempera mucho la sequedad
principalmente el año que son muy copiosas, ya que en su defecto
tiene Arequipa las artificiales aguas que perennemente ruedan en las
calles que introduciéndolas sin trabajo en las casas, hacen que
llueva en riegos. A esto se agrega para la humedad interior la
Hierva del Paraguay que se bebe en tal extremo en la ciudad que cada
día tiene el consumo de turrones, lo cual usan todos sin excepción,
menos algunos indios forasteros y gente muy vulgar, que buscan la
chicha y es horror lo que beben, pues me aseguran que en la ciudad y
parroquias circunvecinas se han contado tres mil chicherías,
oficinas que solo sirven para este ministerio, donde se hace la más
aplaudida chicha del reino la cual beben también algunos españoles
de menos melindre y diferente gusto, y con estas dos bebidas se
aminora mucho la sequedad del terreno.
El
número de gente que tiene esta ciudad es de treinta mil. de todos
sexos, estados y edades. Los indios serán cuatro mil y para su
doctrina basta una sola parroquia en la ciudad, que es la de Santa
Marta, que comprende todos los indios forasteros y naturales que
viven dispersos en la ciudad, y para ser una sola no es muy numerosa
porque excepcionando algunos negros y mulatos y otros, apenas
llegaron al numero de seis mil, todos los demás son españoles,
muchos de ellos de conocida nobleza porque esta ciudad es la que
sobre salen en el reino de gente española de cuya sangre procuran
con honroso punto no degenerar, celebrando muchos casamientos con
españoles, que llamamos Huampos; al instante que arriba a este reino
se aplica al comercio mercantil porqué es generalmente uno de los
empleos más honrosos; en este ejercicio son los que más trafican el
reino , llegan a Arequipa a comerciar, así por ser esta ciudad una
de las principales gargantas por donde la Capital comunica sus
comercios a las ciudades y lugares de la sierra, como por estar
afamada entre los de la familia de Mercurio; hacen sus tratos y
ventas aficionándose del país por sus intereses y con este celo
tragan el anzuelo de introducciones y conexiones y como todos
propenden tomar estado, notan en las mujeres el cariño sin doblez,
el obsequio, en el que son extremadas; el recato sin artificio: la
crianza con pundonor: la honestidad sin melindre: la discreción sin
bachillería y la hermosura sin vanidad, que toda estas prendas son
trascendentales no sólo en las de distinguida nobleza, sino aún en
las de mediana esfera, Reparan al mismo tiempo en las mujeres
casadas la estimación que hacen de sus maridos, al punto con que
celan su honor, lo ajustado que son en sus obligaciones, el
arreglado gasto con que mide su profusión a sus haciendas y caudales
y sobre todo, la general fidelidad en los tálamos, pues ya tengo
escrito con ejemplos que son las Lucrecias de este nuevo mundo, y
cuando europeos, son los más felices, así por el grande aprecio que
hacen de sus mujeres, como por el cuidado con que miran por los
hijos poniéndolos al colegio para que estudien o principios para que
trabajen en los comercios, las mujeres arequipences, que no son
bobas, y así los tienen también experimentando, no es mucho que
apetezca casarse con europeos, porque un español o que sea reputado
por ,tal, siendo honrado tiene en la sangre impresa la simpatía para
los aprecios por ser la misma sangre.
Ventura Travada.
Primer
historiador de Arequipa
Fragmento de la obra: "El suelo de Arequipa convertido en cielo",
escrito en 1752.
La
Ciudad
Revista de Ciencias, Artes y Cultura
Plumas de Leo Ugarte y Chocano
Año 1
Nº1, Agosto 2003
|
![]()
|
|