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LA ALIENACIÓN ESTÁ HASTA EN LO QUE COMEMOS
Por Liliana Murillo Ramírez

Se ha dicho siempre que “somos lo que comemos” y es indudable que la forma como nos alimentamos ha cambiado a través del tiempo. Hoy en día, es lógico que surja la necesidad de hacerlo todo de manera rápida y práctica: vestirnos, trabajar, dormir, comer y hasta el sexo pareciera formar parte de ese tiempo calculado y contabilizado. Ahora bien, en cuanto a lo que comemos, es vital tomar en cuenta, que poco a poco se nos ha ido convenciendo que comer rápido y sabroso es bueno; día a día nos encontramos bombardeados por propagandas de comida rápida. No es un secreto que esta es una comida chatarra, pero insistimos, que no hablamos solamente de las tantas compañías de comida chatarra, sino de la multitud de aderezos, sopas, cubitos, cremas, salsas, entre otros deshidratados de larga duración que dicen contener sabores “dudables” a pollo, carne, costilla de res, cerdo, queso y golosinas que lamentablemente son consumidas por niños y adultos.

Las compañías fabricantes de estos productos nos hacen creer que se puede deshidratar pollo, carne, cerdo, quesos, etc., sabores naturales que dejan por sentado procesos químicos poco confiables. Nos dicen “agregue agua y listo” como si cocinar dependiera solo de eso. Esto es sin lugar a dudas, parte del engaño mediático al que estamos expuestos, ya que, estos productos son el resultado de estudios químicos de aditivos probados en la población sin un control real de los daños que causan a la salud. Específicamente hablando, vamos a centrar nuestra denuncia en la preocupación que existe por la presencia y manufactura del Glutamato Monosódico, encontrado en muchos de los productos antes nombrados. Cabe destacar, que siempre se relacionó con el cáncer, pero resulta que sus efectos tienen relación con trastornos neuropsicológicos.

Para empezar es bueno evidenciar, antes de hablar del glutamato monosódico, que el glutamato (ácido glutámico) es un neurotransmisor excitador de nuestra corteza cerebral, de hecho se dice que trabaja en procesos de aprendizaje y memoria. Hasta se cree puede estar relacionado con la adicción a las drogas, porque se tiene certitudumbre de que forma parte del sistema Límbico, sistema cerebral implicado en el proceso de recompensa, motivación y placer. Este sistema tiene como neurotransmisor esencial la dopamina, el glutamato se aúna a repuestas de lesiones cerebrales, como el derrame o la apoplejía. Este también parece procesar formas de plasticidad sináptica, pero se considera que cuando se acumula tiene el poder de envenenar las células y matarlas. Tomando en cuenta la importancia que tiene esta sustancia totalmente natural y necesaria para el cerebro, es imprescindible considerar la existencia de agentes externos capaces de intervenir en el funcionamiento lógico y equilibrado correspondiente al cuerpo humano. Hablamos específicamente del Glutamato Monosódico (E-621) aditivo que se usa como conservante y saborizante comúnmente utilizado en el procesamiento de alimentos instantáneos como: sopas de sobre, cubitos, mostazas preparadas, salsas inglesas, aderezos, etc.. Estudios científicos han demostrado que su consumo en exceso y prolongado puede inducir a la obesidad: “En cualquier caso, lo que sí indican los estudios realizados en la Complutense es que los alimentos con este aditivo potencian el hambre y la voracidad” (Mayca Sánchez: 1, 2005)

Como investigador en el área de las adicciones hice pruebas, con mis reacciones corporales para probar esta afirmación. Consumí durante tres meses, alimentos con contenido de glutamato y no solo descubrí que aumentó mi apetito, sino que los alimentos bajos en sabor ya no me apetecían. Era como si mis papilas gustativas se hubieran acostumbrado al aditivo, y al volver a utilizarlo en las comidas diarias mi sensación de placer ante el alimento era más intensa. Dicha situación no nos extraña cuando diferimos entre lo que es comer sano y nutritivo y comer comidas altas en sal y glutamato monosódico. Es probable que el sistema límbico del cual hablé con anterioridad esté predispuesto a este tipo de sabores, sin contar que durante esos meses tuve un aumento de peso significativo, aún cuando siempre mantengo un peso relativamente estable.

Es indudable la veracidad de los estudios realizados por investigadores en el área de la obesidad. No nos extraña esta situación, pues, es obvio encontrar que los índices más altos de obesidad en niños, jóvenes y adultos, se encuentra en los Estados Unidos y le siguen países con alto consumo de comida rápida o chatarra. “Según Jesús Fernández-Tresguerres, investigador principal de los estudios españoles con este aditivo, cuando se superan determinados niveles, puede actuar como un tóxico que mata las propias neuronas. Por ello, los expertos consideran que el uso de este aditivo y el creciente consumo de alimentos hiperproteicos pueden llegar a plantear un serio problema de salud pública” (Mayka Sánchez: 1, 2005)

Si lo antes expuesto les parece abrumador, es preocupante en realidad que el glutamato esté relacionado con casos de autismo en niños recién nacidos. Según Edward Erb quien trabajó durante 15 años como consejero y administrador de casos de autismo, junto a su esposa, comenzaron una investigación exhaustiva de las causas comunes del autismo, para ello analizaron los patrones de alimentación de madres embarazadas y descubrieron que muchos de los casos estudiados, tenían en común el consumo de glutamato monosódico, esta investigación arrojó datos importantes que fueron explicados detalladamente en una publicación llamada: The slow poisoning of America (El lento envenenamiento de América)

Es más importante aún que, pese a la existencia de una Asociación del Glutamato, la cual entrega innumerables informes sobre el tema a las distintas federaciones de control, desde hace más de 40 años, todavía para la fecha no se encuentren resultados concretos. En uno de sus informes entregados en el año 1992 especificaron síntomas como: dolor de cabeza, mareos, náuseas, cosquilleos, sensación de quemazón, entre otros y los diferentes estudios por muestreo que probaban que estos síntomas eran producto del consumo de esta sustancia, y como suele suceder, estos informes han sido ignorados por los organismos competentes para el control de alimentos y bebidas.

Una preocupación inminente es la falta de organizaciones de control de este tipo en nuestro país, así como la existencia de innumerables productos que poseen no solo glutamato monosódico, sino también amarillo número cinco y asparatame, que se sabe, son de igual manera nocivos para la salud, nos preocupa en gran medida el glutamato monosódico por lo antes expuesto y por que sin lugar a dudas, es un elemento más de los tantos que promueven la inercia de nuestros compatriotas y en dado caso, muy en lo interno psiconeuronal, promueve el adormecimiento de las capacidades de respuesta, es por ello que hago una invitación a los Ministerios de Salud, Alimentación, Desarrollo Social, Universidades y organismos o instituciones encargados de velar por la salud de los venezolanos, para que tomen en cuenta una pronta investigación y control de estos aditivos que pueden estar implicados en el envenenamiento lento y seguro del mundo.

Liliana Murillo Ramírez Antropóloga Social con investigaciones avanzadas en "Antropología de la Adicción en Venezuela". Diplomado de la ONU en "Prevención de la Drogadicción"

 

 

 
 
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