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COCA Y NARCOTRÁFICO
Por Raúl Wiener

Titular de “Correo” del día de hoy: “Alan y Ollanta apoyan a “Chiquitín” .

Subtitular: “Insólitamente tanto el presidente Alan García como el líder nacionalista respaldan “coca acta” del ministro Juan José Salazar.

Columna del director: “Vamos a Tocache”

Tesis general de la prensa, incluido el titular de “Correo”, sobre lo sucedido en Tocache: el acuerdo suscrito por el ministro de Agricultura es una capitulación ante los cocaleros y por esa vía una victoria de los narcotraficantes. Alan García se pasó a la posición de Ollanta Humala, después de haber dicho a mitad de semana que no cedería un centímetro a la huelga de los cocaleros del Huallaga.

Tesis de Aldo M: los niños, los borrachos y los locos siempre dicen la verdad. Ubicando en alguna de estas categorías al “chiquitín” Salazar, la verdad ministerial consiste en haber dicho que “la actual política antidrogas es un fracaso y que está digitada por los gringos”

La represión en un lugar estimula la producción en otras zonas y es la de nunca acabar. Más represión, mayor precio y estímulo a seguir sembrando. Los fondos de represión son exiguos. Pero a los gringos no se les ocurre que sólo con una fracción de los inmensos subsidios que entregan a sus agricultores, podrían pagar un sobreprecio por productos alternativos de la selva o comprar la producción de coca.

Finalmente, la legalización de las drogas haría caer los precios y eliminaría las mafias que dominan el mercado negro. Los productores pobres no tendrían incentivos para incrementar la producción de insumos agrícolas para la fabricación de estupefacientes.

Casi estoy tentado a proponer un titular que diga: “Aldo M y Raúl W apoyan la coca acta”.

Pero antes debo recomendar a Aldo que esté presente al cierre del diario y no haga eso de enviar su columna por Internet, sino quiere verse enfrentado con su primera página, como en este caso.

En el Perú hay tanta facilidad para funcionar con mitos que no falta quién le ha puesto el nombre de día del narcotráfico a la fecha en que se firmó el acta de Tocache. Y lo que se le está diciendo a la gente es que ahora se va descontrolar el tráfico de drogas en el país. Como si alguna vez hubiera estado controlado. Como si lo que está pasando en este momento, en que hay un estatus quo en la selva, tuviera algún impacto sobre la producción total y los volúmenes que están saliendo por diversos puertos del país.

Si se mira bien, el acta del ministro de Agricultura lo único que pone sobre la mesa es voluntad de diálogo en la que se reconoce a los productores como interlocutores que están buscando salidas al problema.

Evidentemente el mayor riesgo es la increíble confusión en la que se mueve el gobierno: las declaraciones contradictorias del presidente, el sector que cree que se puede afectar el TLC por andar dialogando con los cocaleros, los que imaginan que este sólo es un asunto de autoridad que se estaría perdiendo por no haber echado la policía sobre los campesinos, etc.

Este enredo es lo que está detrás del plazo de “diez” o “quince” días, que no figura en el acta pero que el ministro y el presidente han usado como pretexto para capear la lluvia de críticas que está cayendo sobre ellos. Decir que la política antidrogas no sirve de nada y es una imposición desde fuera, para suspenderla apenas por unos días, es una gran sonsera.

Vamos, Aldo, sácale otra columna a García de esas que tu sabes, y convéncelo que el asunto no son los días de tregua que salven la cara de sus ministros, sino el cambio de política.  No te chupes.

 

  

 
 
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