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¿Y SI NOS TIRAMOS AL
SUTEP?
Por
Raúl Wiener | |
Según el
gobierno la solución al problema educativo del Perú se alcanzará a
través de los siguientes pasos:
a) Que Caridad
Montes y Nilver López regresen a enseñar a sus respectivos colegios,
con lo que se acabará con los maestros vagos que se pasan la vida
con licencia;
b) Que el Sutep
no vuelva a hacer huelga para que el número de horas de clases no se
vea afectado por reclamos laborales;
c) Que el
gobierno pueda evitar nuevos aumentos en los salarios magisteriales
y derive las previsiones de gasto por este concepto a las
universidades e institutos educativos con el pretexto de la
“capacitación”, sin riesgo de huelgas y protestas;
d) Que de la
“evaluación” sigue la intervención del Estado para lograr la quiebra
de la Derrama Magisterial, porque si los profes no saben de
razonamiento matemático, como van a poder manejar una institución
financiera;
e) Que el Banco
de la Nación pueda dar préstamos más baratos para los clientes de
una entidad financiera que no le gusta al gobierno de turno y sólo
para ellos.
Por todo este
rosario de acciones que muestran que por fin se está haciendo algo
por la educación (“Correo”, “Expreso”, “La Razón”), el ministro
Chang es el más popular del régimen y probablemente el propio García
le deba una buena cantidad de puntos de sus actuales cifras de
encuestas a su firme política en este campo.
Quizás lo mejor
es que ya no hablamos del presupuesto educativo anual (uno de los
más bajos de América Latina); nada sobre contenidos que deben estar
en el centro de la educación peruana y que correspondan con la idea
de país que tengamos en la cabeza (tecnológico o no tecnológico,
primario-exportador o generador de valor agregado, etc.,); nada
sobre pedagogía y desempeños docentes de acuerdo a la diversidad de
escenarios nacionales regionales y culturales; nada sobre formación
docente, sobre todo tomando en cuenta que las universidades e
institutos que están siendo contratados por el gobierno para la
capacitación, son los mismos que “capacitaron” originalmente a los
profesores que ahora se dice que son unos perfectos burros, jalados
en todas las materias.
Cuando no haya
sindicato, maestros protestones, ni derrama con dinero, el Perú
empezará a comprender lo que lee; entenderá cuánto le están cobrando
realmente cuando le dan un crédito; elegirá mejor las profesiones
para que no nos saturemos de profesionales y técnicos que no se
necesitan; dejaremos de tener maestros que dictan clases a tiempo
completo en dos escuelas y luego hacen taxi hasta la media noche;
etc. ¿Cómo no se habían dado cuenta los anteriores gobiernos?
Yo digo que este gobierno ha tocado el meollo de la educación. Con
la ayuda de Aldo M, García M y M Wolferson, por supuesto, porque sin
su pedagógica intervención muy pocos se hubieran percatado del rol
del Sutep y hubieran seguido pensando que el magisterio era una
actividad sacrificada, mal pagada, mal tratada. Y que los problemas
del sindicato podían ser los de la democracia interna, la conducción
gremial, las propuestas educativas. Pero que la política educativa
era responsabilidad del Estado.
Un día
conversando con el periodista Augusto Zinnerman, a mediados de 1986,
el presidente García le lanzó una frase provocadora:
- ¿Y si nos
tiramos a los terroristas presos?
Después
ocurrieron los hechos de El Frontón y Lurigancho en junio el mismo
año.
Traigo a cuento
esta pieza de la historia porque estoy seguro que algo por el estilo
está actualmente en su cabeza. Una sociedad sin sindicatos, sin
licencias sindicales, sin huelgas, sin reclamos salariales al
Estado, sin entidades financieras independientes. El sueño que
Fujimori no terminó de realizar.
Y todo con la
coartada del “derecho a la educación”.
- ¿Acaso
no soy un genio?
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