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CAMPESINADO Y
MINERÍA EN MAJAZ
Por Raúl Wiener | |
Minera Majaz ofrece ochenta millones de dólares a
dos comunidades piuranas para que acepten el inicio de sus
operaciones, que se pagarán inicialmente a razón de 500 mil dólares
por comunidad cada años y más adelante un millón, hasta llegar a la
cifra señalada, lo que asegura que a cualquier problema se
suspenderán los pagos; pero quienes chantajean a los campesinos son
los alcaldes comunistas de Ayabaca, Huancabamba y sus distritos, que
no tienen ni para el sencillo en los bolsillos.
El gobierno envía el
ejército para intimidar y de ser posible impedir por la fuerza la
votación popular que se prepara para establecer la opinión de las
comunidades sobre el proyecto minero en la zona de Majaz, varios
cientos de dirigentes comunales están procesados, han ocurrido
muertes extrañas de líderes ambientalistas y campesinos; pero aquí
la violencia es de las ONG y de lo curas.
Majaz es un megaproyecto
minero desarrollado en su fase inicial por una empresa de pequeño
calado llamada Monterrico Metals, la que hizo las labores de
denuncio y exploración para asegurarse del tamaño del yacimiento.
Le importaba un pito los reclamos comuneros y hasta intentó engañar
a los campesinos por mucho tiempo ocultando lo que estaba haciendo.
Sabía que poniendo en valor sus documentos, podría vender los
títulos a una empresa más grande. Y así lo hizo con la china Zijin,
que compró los derechos también sin importarle lo que la gente de
las zonas de impacto pudiera pensar de sus intenciones.
Pero se dice que todo se
hizo respetando escrupulosamente la ley, que afirma que una de las
condiciones para iniciar un proyecto es la opinión favorable y el
acuerdo con las comunidades que ocupan el área. El proyecto ya
terminó varias etapas, cambió de dueño y no ha habido ninguna
consulta. Peor aún no quieren que la haya porque saben que será
desfavorable. Por eso viene lo de comunistas, violentistas, que lo
repite hasta el presidente de la república, el ministro de Energía y
Minas y la prensa pagada por la minería que existe en Lima; y lo de
analfabetos, pobretones, dirigentuchos, que se dice en los radios de
Piura y Huancabamba que son pagados por la empresa.
Que no hay más que una
sola versión de los hechos, se quejan Del Castillo, Valdivia,
Trelles (presidente regional de Piura) y otros del cogollo del
régimen. No señor, hay una tremenda maquinaria del Estado, y de la
empresa y la Sociedad de Minería, que trata de amedrentar a los
comuneros. Los que escuchamos una sola versión somos los otros que
estamos fuera de la zona donde las reservas minerales han desatado
todas las ambiciones. Lo que hay, en verdad, es una sola historia de
la minería peruana que consiste en que empresas extranjeras y sus
socios nativos logran enormes ganancias, los recursos naturales se
empobrecen, los pobres migran o se hacen más pobres, los salarios
mineros no van en relación con las ganancias, las inversiones
sociales de la minería son arbitrarías y de vez en cuando los
propietarios recuerdan que ellos no son los responsables del
desarrollo, etc.
¿Alguien cree que los
campesinos que se oponen a la mina de Majaz son engañados que no
saben lo que se están perdiendo? ¿O no será que ya no pueden
engañarlos como lo hacían antes?
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