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García y Rasputín
¿EL ZAR DE LA RECONSTRUCCIÓN?
Por Efraín Rúa

“Creamos un monstruo y ahora se puede volver en contra”
J. Favre al sociólogo  Francisco Durand hablando de Montesinos.

Julio Favre, el empresario que desde el podio de la Confiep armó su propio juego que le permitió hacerse de jugosas ganancias durante el fujimorato, acaba de ser premiado por Alan García como el reconstructor de las zonas devastadas por el terremoto del 15 de agosto.

A Favre, uno de los principales consejeros de García, se le pretende entregar el dinero asignado al Fondo para la Reconstrucción Integral de las Zonas Afectadas por el Terremoto del Sur. Justo en momentos que García pretende evadir la supervisión de la Contraloría y digitar él mismo las tareas de reconstrucción.

Desde el primer momento García dejó en claro que el Estado no iba a atender las necesidades de los peruanos afectados por el sismo. No solo porque en las primeras horas aseguró que no había víctimas, sino porque luego centró sus esfuerzos en reclamar la ayuda de los privados para atender necesidades que cualquier Estado moderno debía encarar.

Es así como pasada una semana del brutal terremoto del fatídico miércoles 15, muchos peruanos no habían recibido una mísera ración de comida, ni carpas ni vituallas para enfrentar las inclemencias del frío, para no hablar de otras necesidades.

Ahora sabemos por qué. La reconstrucción estará a cargo de los grupos de poder que se enriquecieron bajo cobijo del Estado. Basta escuchar a Aldo Mariátegui: “Es un hombre dinámico, con mucho carácter, empeñoso e incapaz de tocar un solo centavo ajeno. Favre tiene los pantalones bien puestos. Basta recordar cómo enfrentó, apoyando a la Policía, a Sendero Luminoso en el norte chico y fue uno de los artífices de su erradicación...” 

Aldo M. descubre el juego que se viene: “… va a tener que tomar decisiones muy drásticas e impopulares Por ejemplo, cambiar la ubicación de Pisco y Tambo de Mora” … O promover la concesión del aeropuerto de Pisco. 

Hay otros avezados como Carlos Bruce que proponen concesionar los servicios de agua potable de las ciudades afectadas, como si no fuera suficiente la fracasada privatización del agua en Tumbes.

El coro privatizador reclama que el puerto pisqueño pase a manos privadas y saluda que hoy precisamente entre en subasta el paquete de acciones de Cementos Lima, que aún queda en manos del Estado.

Por supuesto, el tema principal que le interesa a la gente: el de la vivienda, sigue en el limbo. Un hecho preocupante porque es necesario que la reconstrucción se efectúe a partir de estándares internacionales de seguridad. Y que se haga con la participación activa de la gente, con albañiles de la zona, y con el uso de materiales y tecnologías apropiadas de refuerzo.

Y eso está en manos de Favre, uno de los empresarios que formó parte del tinglado armado por Fujimori y Montesinos para dar sustento al régimen forjado tras el autogolpe de 1992, que les permitió arrasar con empresas públicas, hacer negocios leoninos con el Estado y burlar el pago de impuestos para engordar los bolsillos de los grupos de poder.

Fue como socio de Fujimori que el pollero vio engrosar sus cuentas bancarias, al tiempo que se regodeaba con el poder de turno. En uno de los videos de la era Montesinos se le escucha al asesor dejar constancia de su participación y su fidelidad al régimen que le dio sustento.

Desde la Confiep fue uno de los empresarios que respaldó la guerra sucia para eliminar a supuestos subversivos. Sus relaciones con el poder lo mantuvieron a buen recaudo, al igual que los empresarios que alentaron la masacre de los pobladores de El Santa. Todo eso con el respaldo del grupo Colina, el general Hermoza y otros patrocinadores.

Pasada la dictadura, Favre siguió haciendo buenos negocios, debido a que la estructura económica del país quedó indemne. En recientes tiempos se dice que patrocinó a Nelson Chui, presidente regional de Lima, para hacer de la administración regional una especie de feudo. Basta ver lo que sucede con la Albufera de Huacho, hermoso espacio natural que ha sido arrebatado al turismo. Allí promovió el cultivo de tilapia, un pez transgénico, que terminó liquidando otras especies.

Es reconocido también como uno de los más prejuiciosos críticos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. El pidió que el Informe Final fuera secreto para no incomodar a los militares.

Hace 10 años, INDECOPI sancionó a la Asociación Peruana de Avicultura por concertar los precios del pollo, pero Favre se negó a pagar. El caso ha llegado hasta el Poder Judicial donde el caso está debidamente entrampado.

Con sujetos como ese es probable que la solución al problema de las zonas devastadas se complique. Y que recomendaciones sobre la vivienda en el Perú, hechas el 2004 por el Relator Especial de la ONU, Miloon Kothari, no se cumplan a satisfacción.

Tras visitar la ciudad de Ica y las zonas rurales aledañas el relator pidió al gobierno de entonces: “… prestar atención seria e inmediata a la seguridad de esos residentes, y mejorar las medidas para la prevención y la gestión de desastres”. Sus reclamos no fueron oídos y cientos de peruanos pagaron con sus vidas esta desatención.

Que Favre ni García provoquen otras muertes.

 

 

 
 
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