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Fujimori y el caso La Cantuta
EL GENERAL
VICTORIOSO LO ACUSA
Por
Cesar Robles Escurra | |
“Martín Rivas
grito: “¡Arrodíllense todos!”, en medio de insultos al profesor y a
los estudiantes, les dijo “sus días como subversivos han terminado”.
Sujetos armados
se colocaron detrás de ellos. La orden final la dio el jefe del
grupo armado. Los cuerpos se estremecieron con el impacto, mientras
la luz relampagueante de las pistolas iluminaba la noche y el sonido
sordo de las balas precedía al silencio”. (1)
Han transcurrido más de 15 años para que por fin los familiares del
caso La Cantuta tengan la posibilidad de acceder a un juicio justo y
que repare moralmente el daño que han sufrido por la pérdida de sus
seres queridos.
Con la extradición de Fujimori dictada por la justicia chilena, se
abre ahora la posibilidad de sancionar al principal responsable de
crímenes de lesa humanidad, crímenes que han dejado heridas abiertas
y cicatrices que aun no sanan.
Justicia y sanción
El juicio al ex presidente Fujimori no empieza de cero, la Sala
Anticorrupción que preside la Dra. Inés Villa Bonilla ha seguido el
proceso en contra de los integrantes del Grupo Colina por la
desaparición y asesinato de los nueve estudiantes y un profesor de
la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” La
Cantuta.
Este juicio está
en su fase final, está por culminar y ya existe sentencia anticipada
en contra de los agentes operativos Jacinto Tena, Manuel Germana,
Chuqui, Paquiyauri entre otros, quienes se han acogido a los
beneficios de la Ley de Colaboración Eficaz.
Estas penas
privativas de libertad son de 15 años, lo mínimo para este tipo de
casos que involucran responsabilidad directa de agentes operativos
que participaron en el asesinato de los estudiantes y el profesor.
Para este caso también se cuenta con el testimonio del ex Jefe del
Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Nicolás de Bari Hermoza, el
“General Victorioso”, quien ha señalado que el ex presidente Alberto
Fujimori tenía pleno conocimiento de las acciones que realizaba el
Grupo Colina.
Por su parte, el agente Gómez Casanova también ha testimoniado que
el Gral. (r) Nicolás de Bari Hermoza les manifestaba que las
acciones del Grupo Colina eran de conocimiento del ex presidente
Fujimori. Se ha presentado como pruebas en el proceso las cartas de
felicitación que Fujimori realizó a los integrantes de Colina.
Pero la estrecha relación del ahora reo ex presidente con este grupo
paramilitar tiene antecedentes y va más allá. El jueves 15 de junio
de 1995,
a dos meses de su reelección para un segundo gobierno, Fujimori
promulgó en el diario oficial El Peruano la Ley 26479, conocida como
Ley de Amnistía o de la Impunidad, ley que dejaba en libertad al
“personal militar, policial o civil que se encontraba denunciado,
investigado, encausado, procesado o condenado por delitos comunes y
militares derivados u originados con ocasión o consecuencia de la
lucha contra el terrorismo y que pudieran haber sido cometidos en
forma individual o en grupo desde mayo de 1980 hasta la fecha de su
promulgación” (2)
Más claro no pudo estar. Esta Ley de Amnistía se hizo con nombre
propio para beneficiar a los integrantes del grupo Colina que habían
sido detenidos y juzgados, en parte por la presión de la sociedad
civil y los medios de prensa, por el asesinato de los estudiantes y
el profesor de La Cantuta.
El panorama es complejo teniendo en cuenta que quienes fueron
subordinados de Fujimori ahora lo acusan. Al parecer, el reo ex
presidente no midió bien sus movidas, falto de cálculos y reflejos
políticos, el retorno al país para responder a la justicia peruana
puede resultar siendo también una magnifica oportunidad para acabar
con la mafia aun supérstite en diversas esferas de poder, tanto de
las Fuerzas Armadas como de los dueños de medios de comunicación,
así como de políticos aupados bajo el manto de la impunidad y
desmarcados de toda responsabilidad o sanción moral por su nefasto
rol en la oprobiosa década infame como es el caso del actual
presidente regional del Callao Alex Kouri.
Para el caso particular del juicio a Fujimori, el abogado de la
defensa, el Dr.César Nakasaki ha planteado postergar para el próximo
año el inicio del juicio por los casos de La Cantuta y Barrios
Altos, estando en lo inmediato dispuesto a responder por los
aquellos vinculados a corrupción ocurridos en su gobierno como los
vladivídeos, el allanamiento de la vivienda de Montesinos, entre
otros.
Pactando con la mafia
La actitud del gobierno en el caso Fujimori ha sido de desmarque
y desentendimiento. Sus compromisos políticos con el fujimorismo lo
atan y son fuertes, tanto que la correlación política en el Congreso
de la República y la propia estabilidad del gobierno aprista penden
de los votos de la bancada de los Raffos, Cuculizas y Hildebrantd.
Para nadie es un secreto que hay algo bajo la mesa, un pacto secreto
entre el aprismo y el fujimorismo. Las voces bullangueras y placeras
de Carlos Raffo los primeros días de la extradición de Fujimori en
contra del gobierno por las “deplorables” condiciones en las que
estaba recluido el ex presidente han dado paso a declaraciones más
diáfanas y consentidas.
Quizá por el eso el trabajo sucio, el de la barra brava, la han
dejado para los “militantes”, personajes a sueldo, el lúmpen
fujimorista que atentó contra El Ojo que Llora, el monumento a las
víctimas del terrorismo de Estado.
Parte de estas agresiones desatadas incluyen amenazas de muerte para
los familiares de La Cantuta y Barrios Altos. El gobierno y sus
principales organismos de seguridad debieran estar alertas y asumir
sus garantías personales. La mafia ha vuelto, estamos advertidos.
1. Pag. 19, El Crimen de La Cantuta, autor Efraín Rua
2. Pag. 23, El
Ocaso de la Década Infame, autor César Robles
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