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LA DERECHA BOLIVIANA
Y LATINOAMERICANA
Por
Porfirio Yovera | |
Los oligarcas
bolivianos y latinoamericanos consideran que la patria es su feudo,
y si en algún momento existiera la posibilidad real de dejar de
serlo, que se fraccione la patria, que se enfrente su población, que
se divida el país, es algo que no le quita el sueño. Bien decía Marx
que la burguesía no tiene patria, sino renta (Manifiesto
Comunista)
Lo que viene
sucediendo en Bolivia es un anticipo de lo que son capaces de
generar todas las capas sociales reaccionarias de nuestro continente
cuando sienten que están en riesgo sus intereses, y de todo lo es
capaz el imperialismo yanqui, que sigue clavando sus garras y
desparramando azufre, como dice muy a su estilo, el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez..
Los hechos
históricos han marcado la conciencia de los sectores, fracciones o
clases sociales. Nuestras sociedades, incluyendo las ancestrales
prehispánicas fueron sometidas por los quechuas, que como lo expone
el cronista Gracilazo de la Vega, sitiaran a las poblaciones e
impusieran sus patrones económicos y culturales, en no pocos casos
de manera punitiva.
Posteriormente,
los pueblos ancestrales sufrieron la agresión española que fue un
verdadero exterminio. Los hispanos impusieron a sangre y fuego su
autoridad, sobre esa base tejieron su hegemonía económica, cultural
y racial.
Lograda la
independencia, nuestras republicas fueron por siglos lo que el feudo
para el señor o la hacienda para el gamonal.
Por esa vía
nuestros países latinoamericanos se han degradado, sometiéndose a
patrones de dominación impuestos desde el centro del poder mundial,
inglés o norteamericano. Así fue configurándose una sociedad que las
ciencias sociales han llamado sociedades semi coloniales.
Estas sociedades
excluyeron a la mayoría abrumadora de la población de todo progreso.
Loa planes de “desarrollo” no pasaban por ellos, pero sí el hambre,
sí la degradación más espantosa. .
Sin embargo, las
clases dominantes no podían ignorarlas del todo, pues, tenían que
asumir roles, por ejemplo, el de ser mano de obra. Para ello
tuvieron que darle una instrucción elemental. Entonces, los
trabajadores se autoeducaron y asumieron un sentido crítico de su
realidad. Paralelamente, se dieron los movimientos democráticos por
la reforma universitaria, los jóvenes tuvieron acceso a las “ideas
prohibidas”.
Los tiempos y
las revoluciones trajeron derechos universales. La educación fue uno
de ellos. Con la difusión de la educación y la cultura, los sectores
populares ganan conciencia. Confrontan. Surgen las tendencias
socialistas, de izquierda, comunistas Ello para esperanza de los
más. .
En sociedades
con diversidad étnica y cultural, los sectores tradicionalmente
marginales, se vuelven protagónicas, y convergen en términos
programáticos. Las masas adquieren protagonismo de su destino
histórico.
Los últimos
tiempos han sido intensos, de confrontación y de deslinde. La tesis
del fin de las ideologías y del fin de la historia ha sido devaluada
por la lucha de clases, entre sectores populares, nacionalistas y
socialistas con sectores del capital que han actuado, una vez más,
de lacayas del capital trasnacional.
Y ahí están,
firmes, las propuestas de cambio en Bolivia y América Latina; lo que
naturalmente pone esquizofrénica a la derecha, que quisiera que
nuestros países sigan siendo sociedades sometidas y regalonas de
nuestras materias primas y con regímenes feudales, que consideren
sagrada e inamovible la propiedad de la tierra de parte de los
gamonales.
Como los
sectores alternativos al neoliberalismo y la oligarquía se levantan
y pugnan por sentar las bases de una sociedad digna, que le brinde
oportunidades a todos los ciudadanos, los llamados autonomistas
intentan dividir la patria.
Así de apartida
y traidora es esa burguesía, que ahora en Bolivia, y mañana en Perú,
en Ecuador, en Venezuela, en Paraguay, etc. Hará cuanto pueda para
traerse abajo ya no solo los proyectos y planes de desarrollo
sustentable, sino el destino de nuestros países, que los toleran
dignos, independientes y solidarios.
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