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Pistorius le ganó la carrera a la vida
Por
Atanasio Borja

En sus marcas… listos… ¡ya!,  suena la pistola e inicia raudo la  carrera, sus ojos camuflados por ceñidos lentes oscuros se limitan a divisar el final de un túnel oscuro; su corazón palpita muy agitadamente y sus dientes se contraen; en las tribunas no se despegan los ojos de los 100 metros planos y llega a la meta marcando 10 segundos con 91 centésimas, en medio de la estruendosa ovación. Esta no pasaría  de ser una corriente crónica acerca de una competición atlética si no fuera porque el protagonista no tiene piernas.

Con 20 años de edad y los miembros inferiores cercenados desde los 13 meses de vida, producto de una malformación, el sudafricano Oscar Pistorius es record mundial de 100, 200 y 400 metros en atletas con doble amputación. Tres años atrás nunca había participado de una carrera de velocidad y ni siquiera había estado en una pista de atletismo.

Su marca en 400 metros planos es de 46s:34c y para ir a las próximas olimpiadas tendría que bajar su tiempo a 45s:50c y esperar un cambio en las normas de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), que no decide si las prótesis de Oscar son una ventaja o desventaja.

A Pistorius le costó mucho aprender a caminar con prótesis ortopédicas; sin embargo ha practicado y se ha destacado en diversas disciplinas deportivas, entre ellas tenis, fútbol, lucha, cricket, waterpolo y rugby. Precisamente una lesión como consecuencia de un partido de rugby, llevó a sus médicos a aconsejarle la práctica de atletismo como terapia de rehabilitación.

Ya en la pista, recibió el apodo de "Blade runner", debido a la forma de los amortiguadores ortopédicos de fibra de carbono fabricados especialmente para él en Islandia y cuya marca registrada -"Cheetah"- recuerda al felino más rápido de la Tierra.

Sus Cheetahs no sólo le sirvieron para entrar velozmente en las páginas de la historia del deporte, sino también en la polémica. "Es un campeón natural, nacido para eso (…) los que le están cerrando el paso no tienen ni idea. Sus prótesis suponen una desventaja del 10% con respecto de una pierna normal", dice su entrenador, Ampie Louw, aunque varias personas han protestado por considerar que estos amortiguadores le permiten una longitud de salto más amplia, algo que él rechaza. La empresa que los fabrica, Ossur, los califica de "instrumentos pasivos" y alega que distan mucho del rendimiento que pueden tener las piernas biológicas.

Oscar, quien se presenta a sí mismo como "la cosa más veloz sobre no-piernas", sostiene que el ingrediente ganador es él y no sus aparatos ortopédicos. "Entreno mucho más duro que cualquiera de mis compañeros", sostiene. "Dedico más horas, como mejor, duermo y descanso más, y en general soy más disciplinado", advierte.  

Una muestra de su capacidad quedó en evidencia el mes pasado cuando salió segundo en el campeonato nacional de Sudáfrica en Durbán, una prueba para atletas "no discapacitados". Su próximo desafío es la Copa Mundial Visa Paralympic en Manchester, Inglaterra; pero Oscar, quien no se ve a sí mismo como un discapacitado tiene en su mira los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008.

"Puedo hacer las mismas cosas que una persona con piernas, mira cómo corro", dice sin atisbo de soberbia aquel hombre que derrotó al pesimismo y a quienes marginan a otros seres humanos por sus defectos físicos. Es ídolo de la juventud en su país; presta su imagen a Visa, Honda, Ossur, Nike y Oakley y tiene dos ofertas de Hollywood para hacer la película de su vida. Pese a las bondades que ofrecen las transnacionales a un atleta proveniente de un país del “tercer mundo”, él cree que su fin está lejos pues antes de quedar inmortalizado en el celuloide, quiere ser un símbolo de lo imposible.

Más de uno afirma que en condiciones iguales, ningún atleta podría hacerle pelea a Pistorius, debido al elevado costo de las prótesis, sin embargo hablamos de Sudáfrica, un país pobre como muchos e impensable en la posibilidad de elevarse al “primer mundo”; como si fuera poco, no hablamos de una exclusividad pues no es el único atleta con discapacidad que utiliza prótesis y posee marcar tan optimas como las logradas por deportistas con piernas naturales.

Queda atrás la discusión acerca de su participación o no en las próximas olimpiadas de Pekín en el 2008. Las hazañas de Pistorius y los demás atletas con discapacidad física no solo son un desafío a la naturaleza sino que ejemplifica la perseverancia y demuestra la grandeza del ser humano al arrancarle un  grito a la adversidad y ganarle la carrera a la vida.

 

  

 
 
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