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¿MARXISMO
LENINISMO O NEOIDEALISMO?
Por Rodolfo Gómez C. | |
Existió una vez hace muchos años un señor que estudiaba las fuerzas
de la naturaleza. Ese señor, luego de muchas observaciones y
profundos análisis, planteó una serie de extrañas fórmulas que a su
juicio gobernaban la interacción entre los cuerpos que ocupan el
universo, incluso más allá de donde nuestra vista podía abarcar.
Entre otras importantes teorías sobre la física y específicamente de
la mecánica, este científico planteó lo que hoy conocemos como la
“Ley de la gravedad”. Pero no era venezolano ni nuestramericano y
nació hace más de 300 años. Sin embargo, existe un importante grupo
de personas que considera vigentes esas antiguas teorías ajenas a
nuestra idiosincrasia.
Allá
por lo que hoy denominamos Medio Oriente existió también un señor
que planteo que el Dios único creador del Universo y de la Humanidad
había decidido romper el pacto que él mismo había establecido siglos
atrás con uno solo de los pueblos que habitaban el planeta para
ampliarlo a toda la humanidad, con la condición de cumplir una serie
de mandamientos, algunos muy antiguos y otros nuevos. Era terco en
exigir la justicia como camino a la paz y en denunciar la
inmoralidad de la acumulación egoísta de riquezas materiales. Pero
eso fue hace unos 2000 años y el amigo no era venezolano ni
nuestramericano. Sin embargo, en nuestro país y en toda América
Latina hay millones de personas que aún hoy consideran vigentes sus
planteamientos.
Los
dos ejemplos anteriores se refieren a pensamientos que, desde la
perspectiva de la ciencia o de la fe, son aceptados sin ningún
problema por la inmensa mayoría de los venezolanos.
Para
quienes hoy en día trabajan, o pretenden hacerlo, en la construcción
de ese importante instrumento de lucha que será el Partido de la
revolución venezolana (hoy predenominado PSUV), debe estar claro que
las sociedades se transforman, esperamos que para bien, en nuestro
caso, sobre la base de la correcta caracterización de las fuerzas
que influyen en su devenir histórico. Este estudio se hace mediante
lo que se denomina Ciencias Sociales, y las Ciencias Sociales son
eso: Ciencias.
Las
ciencias son instrumentos de estudio de la realidad, y por principio
no tienen vigencia solo en determinadas localizaciones, más bien su
aplicación es universal.
Algunos de los que apoyan el proceso liderado por el Comandante
Chávez lo hacen desde el punto de vista de la necesidad de redención
del ser humano basado en dogmas de fe, como el cristianismo. Otros
se basan en pensamientos que han sido de gran trascendencia pero
fueron construidos a partir de una concepción perfeccionista
estética del ser humano, como las de Rousseau, directamente o a
través de la marcada influencia ejercida por este pensamiento sobre
el maestro Simón Rodríguez. En cierta forma también estas
corresponden a actos de fe.
Tomando los conocimientos más avanzados para la época acerca de la
filosofía y las ciencias sociales, Marx y Engels plantearon su
visión acerca de las fuerzas que influyen en el desarrollo histórico
de la humanidad. Su planteamiento rigurosamente científico rechaza
la idea de que el hombre, ya sea por su semejanza a Dios o por su
perfección originaria va a buscar, como un solo ser y con una visión
absolutamente compartida, la sociedad perfecta donde reine la
justicia, o que la humanidad deberá más bien esperar al reino de
Dios para que éste se ocupe del problema.
Marx y
Engels plantean que la historia de la humanidad está determinada por
la lucha entre las diversas clases sociales. Esa lucha, y no el
pensamiento idealista de algunos ni la semejanza a Dios del ser
humano, ha sido el auténtico motor de la historia.
Desde
el mismo momento en el cual el ser humano perdió la “ingenuidad”
debido a que como especie dominante en la evolución del reino
animal, logró que su trabajo generara excedentes por encima de las
meras necesidades de subsistencia, surgió la posibilidad de que
algunos se apropiaran de estos excedentes, condenando a los demás, a
que, aun cuando participaran en la producción, se quedaran solo con
tal mínima subsistencia y dejaran dichos excedentes a “los más
vivos”. Es así como surgen las primeras guerras entre humanos, en
las cuales los perdedores terminaban como esclavos de los ganadores,
es decir, ni siquiera serán propiedad de si mismos, sino de los
vencedores. Ese es el origen del modo de producción esclavista.
En la
historia existieron monarquías esclavistas, pero también democracias
esclavistas, como en la Grecia antigua, lo cual demuestra que el
sistema socioeconómico, aunque es determinante en las relaciones
entre los seres humanos en lo que respecta a las relaciones de
producción, puede aceptar diversas “formas” en los regímenes
políticos, siempre y cuando estos regimenes no “cuestionen” las
relaciones de producción predominantes, las cuales le aseguran la
hegemonía a las clases dominantes en tal sistema económico o “modo
de producción”(Será que eso explica de alguna manera como el Chile
de Pinochet y la Nicaragua de Somoza, durante la Guerra Fría,
pertenecían al llamado “Mundo Libre”)
Estos
regímenes de gobierno, parlamento, fuerzas policiales y armadas y
demás instituciones públicas es lo que se denomina Estado, por lo
cual el marxismo sostiene que el Estado no es más que un grupo de
instituciones cuya función fundamental es mantener la hegemonía de
las clases dominantes en un determinado sistema socioeconómico.
Marx y
Engels, quienes estudiaron básicamente el devenir histórico europeo,
explican que el modo de producción esclavista, debido a las
contradicciones entre las clases sociales antagónicas, entró en
crisis, se hizo inviable y dio paso al sistema o modo de producción
feudal, en el cual la esclavitud dio paso a la servidumbre como modo
predominante de explotación del trabajo ajeno. Luego el sistema
feudal también entró en crisis y víctima de sus contradicciones,
cedió paso al capitalismo como modo de producción predominante y la
apropiación del trabajo ajeno se hizo fundamentalmente mediante la
proletarización de grandes masas de personas “libres” que pasaron a
vender su fuerza de trabajo (sin otra opción posible) como una
mercancía más. Estos estudiosos de las ciencias sociales afirman que
este sistema también se hace inviable por razones fundamentalmente
económicas, ya que su dinámica conduce a una loca carrera por la
acumulación del capital que genera una serie de crisis cíclicas cada
vez más serias que alternan periodos de auge con profundas
depresiones, lo cual ha sido perfectamente observado en la práctica
durante los dos siglos anteriores.
Sin
embargo, otros analistas, entre los cuales destaca fundamentalmente
el gran líder revolucionario y estudioso de este sistema Vladimir
Ilich Lenin, amplían los estudios sobre las crisis del capitalismo y
plantean que este posee una fase superior, la cual se denomina
imperialismo, en la cual predominan los monopolios y las grandes
transnacionales, con lo cual éste toma un “segundo aire” al
trasladar la parte más terrible de la explotación hacia la
“periferia”, es decir, hacia los países menos desarrollados
dependientes de las grandes metrópolis del poder económico. Esto
prolonga, y de hecho ha prolongado, la vida del sistema capitalista,
pero no lo salva de su inevitable final derivado de su propia
inviabilidad para dar respuesta a las necesidades humanas, lo cual
por supuesto sobreviene no caído del cielo, sino por la acción de
los revolucionarios, fundamentalmente de la clase obrera.
Lenin
además aporta importantes planteamientos acerca de cómo debe
constituirse y organizarse ese indispensable instrumento para la
lucha que es el partido de la revolución, y como debe asumirse la
lucha revolucionaria.
El
compendio de este enfoque científico acerca de las fuerzas motrices
de la historia, del papel de la clase obrera como vanguardia de las
transformaciones necesarias e inevitables para eliminar ese sistema
perverso de explotación que es el capitalismo y la manera como debe
organizarse dicha clase y los demás sectores revolucionarios es lo
que se denomina “marxismo leninismo”. Los aportes que han
incorporado otros extraordinarios pensadores y luchadores
revolucionarios como Gramsci, Mariátegui, Mao, Fidel o el Che, no
niegan la validez del método e ideología fundado por Marx, Engels y
Lenin. Tampoco la incorporación de las particularidades de cada
nación o cultura, como en nuestra América hizo magistralmente
Mariátegui, o como lo plantea Chávez con el pensamiento de Bolívar y
Fidel con Martí. La validez del pensamiento cristiano como fuente de
justicia y redención humana tampoco debe ser considerada
contradictoria con el Marxismo, lo cual ya ha sido perfectamente
establecido por los creadores de la Teología de la Liberación.
Entonces quienes desde el campo revolucionario cuestionan la
vigencia del Marxismo-Leninismo, si quieren obtener respuesta a sus
dudas, pueden empezar por responderse a sí mismos a las siguientes
preguntas:
1.-
¿Será que la lucha de clases no ha sido determinante en los cambios
históricos de la humanidad? ¿O lo fue un tiempo y ya dejó de serlo?
2.-
¿Ya no existe la explotación del trabajo ajeno por parte de los
dueños de los medios de producción?¿O eso nunca fue así y lo sacó
Marx “de un sombrero”?
3.-
¿Las relaciones de producción no son las que determinan los
elementos políticos y culturales predominantes en una sociedad?¿ El
devenir político cultural anda por su lado independiente de las
relaciones económicas predominantes en un país?¿El Estado está o no
diseñado para mantener la hegemonía de las clases dominantes en cada
momento histórico?
4.- Si
aceptamos que el sistema capitalista existe ¿Es viable la
supervivencia de la humanidad en el mediano y largo plazo con el
predominio de este sistema?
5.-
¿No existe el imperialismo? ¿O existe pero no es expresión del
predominio de una cúpula de poder económico en las potencias
capitalistas más poderosas?
6.-
¿Podemos esperar que el idealismo conduzca a la supresión de las
injusticias en el mundo?¿O el enfoque debe ser más bien científico
para caracterizar correctamente las condiciones objetivas y
subjetivas y trazar la ruta a seguir sin riesgo de errores trágicos
que den al traste con los objetivos superiores de la lucha?
7.-
¿Es necesario que los revolucionarios se organicen en un partido de
revolucionarios para acabar con el capitalismo (si aceptamos que
éste es malo y debemos acabarlo) o pueden organizarse en un mismo
partido con sectores de todas las clases siempre que manifiesten su
adhesión al líder fundamental?
Dependiendo de las respuestas que se haga cada quien a esas
preguntas podrá concluir si el Marxismo y el Leninismo están
vigentes o han sido superados por el enfoque neoidealista tan en
boga entre muchos teóricos afectos a nuestro proceso revolucionario.
ininprorog@cantv.net
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