| |
|
MENSAJE CENTRAL DEL SECRETARIO
GENERAL DEL SUTEP EN EL ACTO DE JURAMENTACIÓN DEL CEN.
20-04-2007.
Por
Prof. Luís Muñoz Alvarado | |
Distinguidas
Personalidades:
Permítame algunas reflexiones.
Es verdad el país está
experimentando cambios notorios e importantes en la economía, en el
comercio, en servicios importantes como las telecomunicaciones, la
informática; la creciente presencia de la tecnología moderna en
actividades diversas y desde luego en la educativa. Configura todo
esto un proceso que denominan modernización e incluso algunos,
desarrollo. Todo ello gracias a la globalización asistida por la
acelerada revolución científica y tecnológica, a la liberalización
de la economía y del país, afirmaron los neoliberales, impensables,
según los mismos, con políticas estatistas, mercantilistas y
populistas.
Parte de esa verdad es que
muchos indicadores, principalmente, macro-económicos son positivos
y alentadores. La economía ha experimentado un sostenido crecimiento
del PBI en el orden del 8%, las exportaciones se han algo mas que
duplicado, las reservas internacionales netas de igual forma; la
inflación está bajo control, se está generando superávit fiscal;
etc. Todo esto ubica al Perú en una posición expectante en la región
como importante destino de inversiones, como potencial mercado de
consumo, como fuente de materia prima; etc.
Lo contradictorio de este
fenómeno es, que el crecimiento económico, la modernización de áreas
importantes de la actividad social no ha resuelto los grandes males,
los cruciales problemas de la sociedad peruana o por lo menos no en
la magnitud suficiente. No se ha generado los puestos de trabajo en
cantidad y calidad que demanda la PEA y el sector, principalmente
calificado, que miles de ellos se ven obligados a migrar al
extranjero; la reducción de los niveles de pobreza y extrema pobreza
son insignificantes; la ausencia de servicios básicos de salud y
educación principalmente en el área rural son escasos y agravados
por la desnutrición crónica del cual es presa el 25% de la población
infantil; se mantiene casi inalterado el analfabetismo, amen de
otras brechas sociales.
Esto lo han reconocido
propios y extraños, es más, se han ensayado cambios, cirugías para
ponerle "rostro humano" al modelo económico imperante, "puntos de
quiebre", "políticas de chorreo" y hasta "cambios responsables" para
resolver esta contradicción. Sin embargo, no se ven resultados
positivos o por lo menos en la magnitud que debiera ocurrir en base
a una razonable redistribución de la riqueza, porque en definitiva,
de no cambiar esta situación el país no lograra la tan ansiada
estabilidad y la gobernabilidad. Los propios tecnócratas y
neoliberales sostenían que para generar más empleo y erradicar la
pobreza se requería que el PBI llegue a niveles como el actual. Ya
no están dadas las condiciones para que ello ocurra?.
Es cuando entonces surge
en no pocos sectores de la sociedad la tentación de convertir a la
Educación en "el pecado original" o en la "tabla de salvación" de
los males de la sociedad y, luego todas las miradas se vuelven hacia
ella convirtiéndose en el tema que genera agudas controversias pero
también, cada vez, más, consensos. A tal punto que se ha
convertido en el centro de la agenda del Estado, del gobierno y de
la sociedad.
Es verdad que la educación
es un factor fundamental en la marcha de una sociedad, es un
motorizador de su desarrollo, pero, pretender explicar todos los
males a partir de la educación es ocultar las verdaderas raíces del
problema que no son sino la naturaleza irracional e injusta del
sistema económico-social imperante; las limitaciones e incapacidad
del modelo económico en boga y la globalización injusta y excluyente
que según informes del PNUD concluye que la globalización ha
generado cinco modelos negativos de crecimiento económico:
crecimiento sin empleo; crecimiento despiadado que genera exclusión
social, crecimiento sin raíces, que arrasa las estructuras autónomas
y la identidad de los pueblos y; crecimiento sin futuro, depredador
de los recursos naturales y del medio ambiente.
Pretender, por
consiguiente, resolver todos los problemas de la sociedad y del país
solo desde la Educación es dejar intocado la economía, la política,
la moral y la cultura imperantes en nuestra sociedad, donde
precisamente el esquema económico antidemocrático ha convertido la
política cada vez mas, simplemente un juego de mercados y; la
democracia, un espacio que se conforma con eventuales juegos
electorales, con cada vez menos ideas, con menos proyectos con menos
utopías porque la lógica del mercado, el discurso dominante de que
la globalización es el futuro y la presencia más gravitante de
organismos como el FMI, el BM, etc. Ha puesto en crisis la noción de
país, ha hecho crisis la noción de proyecto.
Pero, lo que llama la
atención es que, la preocupación o interés que dicen tener por la
educación buena parte de aquellos y, principalmente, en quienes
tienen capacidad de decidir, no tiene su correlato claro y definido
en políticas, planes, programas y medidas para encarar de a verdad
la solución de los problemas de la Educación y contribuir al
desarrollo del país: Aquí no se ha iniciado ninguna gran
transformación educativa, la revolución educativa, una reforma
integral coherente y orgánica, está por iniciarse; las medidas
parciales, coyunturalistas, efectistas no pasan de ser más de lo
mismo.
Lo
peculiar del ultimo periodo, aquello que se distinguió de los
momentos difíciles que también vivió el magisterio y el SUTEP es
la recrudecida ofensiva política, ideológica y mediática que el
gobierno aliada con los sectores neoliberales, conservadores, y mas
reaccionarios han desatado contra el magisterio y sus sindicato,
logrando generar en gran medida la percepción en la opinión publica
de que los grandes causantes de la crisis de la educación somos los
maestros y el SUTEP; de que nunca nos ha interesado la educación y
lo único que nos ha interesado es nuestra "Clientela", por eso hemos
saboteado todo esfuerzo de cambio y reforma de la educación. De esta
manera, aquellos señores que histórica y actualmente tiene la
responsabilidad del desastre y el colapso de la educación han
logrado pasarnos la factura y crear las condiciones que justifican
esa campaña de linchamiento contra el magisterio, de agresión contra
la libertad y autonomía sindical, de violación del derecho de la
negociación colectiva, de negación de derechos legales y
constitucionales de los maestros y del sindicato, de claro
intervencionismo autoritario y corporativo en fueros del sindicato,
todo ello, con la finalidad de limpiar el camino para cumplir con la
aplicación de las medidas de liberalización de la carrera publica
magisterial, de la flexibilización laboral, de mayor racionalización
del gasto y privatización del servicio educativo pendientes en
educación y administrar la crisis a favor precisamente de los
políticos neoliberales, de intereses ajenos al del país y de las
grandes mayorías nacionales. Y todo ello como parte de una
estrategia de desarticular toda fuerza o alternativa de cambio
frente al continuismo neoliberal.
Imputaciones como eso que
se repiten a diario no podemos aceptarlas, no por que nos disguste,
sino, por que no es verdad y por que partiendo de premisas falsas
como frecuentemente se ha venido desatando no vamos a resolver la
crisis. Los maestros tienen su cuota de responsabilidad, no son el
factor exclusivo de la crisis de la educación como pretenden estas
campañas mediáticas. No son los maestros ni el SUTEP quienes
delinean las políticas y los presupuestos educativos; no son los
maestros y el SUTEP los que diseñan las curriculas, son los
gobiernos los que no construyen infraestructura, no dotan de medios
educativos y obligan a los padres de familia los costos de
mantenimiento; son los gobiernos los que empobrecen a los hogares y
causan la desnutrición de la niñez y afecta su capacidad de
aprendizaje. Esta campaña psicosocial pretende groseramente encubrir
a los que estuvieron al frente del país y la educación, a los
importadores de modas y "misiones"; a los que redujeron la jornada
escolar; a los diseñadores de los curriculos fragmentarios,
teoréticos, desvinculados de la vida y el trabajo; a los que
reclaman sin ningún desparpajo "excelencia" al magisterio, cuando
fueron ellos quienes convirtieron la formación magisterial en vulgar
negocio.
Se nos ha criticado porque
no tenemos propuestas y que lo único que sabemos hacer es protestar.
Y esa es una visión unilateral y prejuiciada. Hace más de una
década que formulamos un proyecto de ley general de educación y
cultura, una ley que abarque toda la educación y no ha sido basica
e, interrelacionado con la cultura. ¿Cuanto sabemos hoy de la
política cultural? Hace muchos años que venimos planteando la
propuesta de una reforma educativa integral, orgánica y no
fragmentaria ni coyunturalista, de carácter democrático patriótico
y descentralista, teniendo como el eje articulador de todo ello al
Proyecto Educativo Nacional, en cuya acumulación fuimos los
primeros.
Este XIII Congreso
Nacional del SUTEP ha sido cualitativamente propositivo y en gran
medida pro-activo, En este sentido ha concluido la en necesidad de
trabajar por una verdadera reforma de educación, una reforma
coherente, orgánica, distinta a la neoliberal, en tanto su lógica no
esté supeditada a la lógica del "Ajuste Estructural Del Estado" ni a
premisas o criterios meramente de gestión y administración de
recursos, sino recupere centralidad, lo pedagógico, lo educativo, lo
formativo, en suma la formación de los educandos. Y como parte de
esa reforma hemos avanzado en delinear los soportes básicos de un
Modelo Pedagógico Peruano y los criterios centrales de una reforma
curricular que cuya configuración y diseño final nos avocaremos
durante esta gestión. Queremos también nuestra "marca país", mas
importante, más identidad, una anclaje para incorporar no general,
no exógeno y para al afirmar lo nuestro.
También hemos discutido y
aprobado una propuesta de modificatoria de la actual Ley del
Profesorado que permita abordar el factor maestro, como un factor de
calidad de la educación a partir de una nueva visión de la docencia,
de un perfil reformado, reformando su formación inicial y continuar,
pasando por replantear la carrera como una Carrera Pública renovada
que finalmente posibiliten al maestro un ejercicio profesional
eficiente, moralmente solvente, socialmente pertinente y se
conviertan en la herramienta de su desarrollo profesional y personal
.Hemos también avanzado en la formulación de los enunciados en el
código de ética del maestro sindicalista.
Hemos definido con
claridad la descentralización de la educación y la delimitación de
los municipios y hemos esbozado una plataforma básica que permita
articular a los diversos sectores de la localidad a fin de evitar
que, finalmente, este proceso devenga en privatización del servicio
educativo. Y precisamente con la finalidad de que los padres de
familia nos siguen asumiendo mayores costos en el financiamiento de
la educación de sus hijos hemos concordado en la necesidad de una
política de textos escolares al fin de parar el negociado de textos
que más que de consulta, son de trabajo, descartables y de una sola
vida, pero de fuente asegurada de ganancias de los editores.
Pero algo, tanto más
importante todavía, el Congreso ha aprobado el Proyecto Educativo
Nacional formulado por el CNE y asumido por el gobierno, hoy en día,
como política de Estado, siendo éste el instrumento fundamental de
acción que compromete a todos los peruanos y que el magisterio
compromete lo suyo, pero que se concrete sin mayores postergaciones,
mediante un Plan quinquenal cuyos ejes fundamentales son: Todo ello
exige a su vez abordar con la seriedad de un Proyecto Educativo
Nacional de Desarrollo, de una visión de qué país queremos
construir, del desarrollo que aspiramos de la democracia que
anhelamos.
Estas propuestas no
cuentan para algunos señores, y con la ventaja mediática que tienen
se afanan en presentar como que todo es continuismo, no hay ningún
cambio. A ellos les decimos. El SUTEP al igual que cualquier otra
organización o institución experimenta un proceso de adaptación ante
los cambios pero también de afirmación a pesar de los cambios, eso
que ocurre en aquellos: continuidad y renovación, eso también
vale para el SUTEP.
Continuidad porque, vamos
a persistir en la defensa de la educación como derecho fundamental
de todos los ciudadanos; continuidad, en la defensa de la Escuela
Pública gratuita, universal y por una verdadera de calidad de la
educación para todos; continuidad en la defensa y lucha por los
justos intereses y aspiraciones del magisterio; continuidad en
nuestra identificación y compromiso con los intereses de los
trabajadores y el pueblo; continuidad en la lucha por la democracia.
Renovación para asimilar los cambios sustanciales de diverso orden
que vive hoy el país y el mundo; renovación para mejorar la
concepción, el enfoque y los métodos de dirección y trabajo propios
del sindicalismo; renovación para superar las estrecheces de miras,
de intereses y no temer a coincidir, a sumar y construir; renovación
para superar el fácil recurso de oponerse por oponerse y atrevernos
a formular alternativas para contribuir a los grandes males que
hacen agonizar a nuestra Educación y País..
Pero resulta, hoy, que
tenemos propuestas y queremos aportar se nos quiere negar el
derechos democrático de la participación, del diálogo, del consenso;
siendo éstas posturas antidemocráticas que retratan criterios
retrógradas y que los temas de política educativa son privativos
de los gobiernos, de los políticos, de los técnicos, de los
"especialistas" quienes desconocen criterios fundamentales de
planificación y diseño de proyectos, y olvidan que ese fue una de
las razones de los fracasos de la reformas pasadas porque no hay
posibilidad de éxito sin la participación directa de los maestros y
contra los maestros. Parecen ignorar las frescas recomendaciones del
Informe Delors.
Esos mismos sectores
mediáticos, políticos, empresariales, y el propio gobierno, en una
clara injerencia contra la libertad y autonomía sindical han venido
más que opinando, exigiendo que el sindicato realice un conjunto de
cambios. Los maestros sutepistas, sus dirigentes somos conscientes
de los problemas que tenemos y tenemos la suficiente inteligencia
para realizar qué, cuándo y en qué medida dichos cambios y superar
nuestras limitaciones y errores. Pero, sería el mucho más
bienvenidas sus opiniones y sugerencias si vayan acompañadas de
prácticas y ejemplos concretos en ustedes mismos y entonces sí
tendríamos mayor autoridad; en tanto, ello no ocurra evitemos
impertinencias, es más no nos pidan cosas como aquellas que las
empresas no tengan como objetivo la ganancia; que el ejército no se
dedique a las tareas de seguridad y defensa nacional; que se elija
por voto universal de la feligresía a la jerarquía de la Iglesia
Católica.
Somos un sindicato y no
vamos a renunciar a defender a los maestros y maestras, a trabajar
por revalorado y dignificarlo ahora más que antes todavía, a exigir
que se le brinde condiciones óptimas y estimulantes para su buen
desempeño pero también debe quedar claro que el propio magisterio
será el artífice de su reivindicación por su entrega, su
responsabilidad, por su permanente esfuerzo de auto superación; y
para ejercer su labor con eficiencia profesional, con solvencia
moral, participación social y sobre todo con auténtica vocación de
servicio al país y los peruanos. Por eso somos de la posición que
hay que renovar la Carrera Pública Magisterial y que ésta se
convierta en la plataforma de desarrollo profesional y personal de
los maestros y no como herramienta de mayor precarización del
trabajo y de desmejoramiento de su calidad de vida.
Por eso, señores padres de
familia, así como defenderemos el derecho al trabajo de los
maestros, lucharemos por garantizar una educación de calidad para
sus hijos porque los derechos a una buena educación no son
contradictorios a las legítimas aspiraciones de desarrollo
profesional y personal de los maestros. Ambos requieren de ciertas
condiciones y un entorno físico, psicológico, etc. apropiados; y no
defendemos ni defenderemos la mediocridad, la irresponsabilidad, la
inmoralidad y el delito, estos que existen como en cualquier
profesión, oficio o corporación, son los menos y no tienen cabida en
el magisterio y el SUTEP.
|
![]()
|
|