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CARLOS MARX: 190
AÑOS DE VIDA Y DE LUCHA
Por
Luis R Delgado J /
Rebelión | |
Este 5 de mayo
es una fecha especial para todos los revolucionarios y
revolucionarias del mundo, ya que en muchos países se realizarán
diversos eventos de distinta índole, para conmemorar el 190
aniversario del natalicio del pensador universal Carlos (Karl) Marx.
Este gran
revolucionario nació en Tréveris el 5 de mayo de 1818, en la región
industrial de Renania, muy impactada por la Revolución Francesa y la
Ilustración. De origen judío, Marx recibió desde muy temprano una
educación esmerada que forjó en él ese espíritu acucioso y crítico
que lo caracterizó durante toda su vida. El Che (2007) describió
esta característica de la siguiente manera: "… su poderosa humanidad
se concentraba toda en recorrer el camino, infatigablemente, de
arriba a abajo, de abajo a arriba, en las ramas, sin perder de vista
el tronco, sin desesperar jamás en su empeño".
Influido por el
clima intelectual de su época, fue inspirado enormemente por el
pensamiento hegeliano, rompe con el idealismo de este impactado por
los planteamientos materialistas de Feuerbach, y posteriormente
supera el mecanicismo de este último desarrollando su propio
planteamiento teórico-metodoló gico junto a Engels (1820-1895), la
dialéctica materialista y el materialismo histórico. No puede dejar
de resaltarse, que Marx desde su adolescencia tenía una profunda
inclinación a luchar contra las injusticias, que no abandonaría
jamás.
Debe aclararse
que este desarrollo teórico, no se realiza aislado de la realidad
mundana, en un escritorio, una montaña o una cómoda biblioteca, por
el contrario el desarrollo del pensamiento de Marx se lleva a cabo
gracias al contacto permanente con los problemas sociales de su
tiempo y espacio. La lucha entre la burguesía ascendente y el
declinante sistema feudal, el incipiente proceso de industrializació
n en Alemania (todavía fracturada en diversos principados) y la
emergencia de un nuevo sujeto social explotado, el Proletariado, que
progresivamente iba ganando identidad y organización, son en
definitiva los rasgos generales del contexto social dentro del cual
emerge lo que se ha denominado Marxismo.
Este contexto
social impulsa a Marx a estudiar desde joven la Economía Política
(esencialmente inglesa) y los diversos sistemas socialistas
utópicos. Estas investigaciones lo llevan a realizar junto a Engels
una ruptura epistemológica, con la cual se inicia la construcción de
la nueva teoría. La Ideología Alemana (1845) y la Miseria de la
Filosofía (1847), son las obras primigenias donde se expresan con
precisión las tesis fundamentales del Materialismo Histórico.
Simultáneamente
en la tesis 11 sobre Feuerbach (1845), Marx ya expresa que no basta
con interpretar o explicar al mundo, sino que a su vez, este debe
transformarse con la praxis revolucionaria. Esto debe entenderse,
porque los planteamientos marxistas no son sólo teóricos, sino
también prácticos, esencialmente políticos, herramientas para la
lucha del proletariado. No tomar en cuenta lo anterior nos pudiese
llevar a pensar que Marx fue solo un pensador a secas, obviando su
enorme papel como organizador y dirigente del movimiento obrero
internacional, la Liga de los Comunistas y la I Internacional de los
Trabajadores, son dos pruebas contundentes de ello.
En el caso de la
Liga de los Comunistas, este año se cumplió el 160 aniversario de la
publicación de su manifiesto, el Manifiesto del Partido Comunista.
En el Manifiesto
se plasma ejemplarmente ese proceso que Lenin denominó la fusión del
Movimiento Obrero con la Teoría Revolucionaria. Porque este texto es
producto de la conjunción de los esfuerzos del proletariado
organizado hasta la fecha tanto en el Cartismo como sobretodo en la
organización secreta de la Liga de los Justos con los estudios que
habían emprendido dos intelectuales de extracción burguesa como lo
eran Marx y Engels.
Un hecho que
pasa desapercibido es que para que esta conjunción se haya
materializado fue necesario un titánico esfuerzo organizativo tanto
de Marx como de Engels durante dos años para ganarse importantes
núcleos obreros en Londres, Bruselas y Paris fundamentalmente. Fue
necesaria una encarnizada lucha ideológica para ganarse a los
trabajadores frente a las concepciones utópicas, y fundar la Liga de
los Comunistas, primera organización revolucionaria del
proletariado.
El Manifiesto
del Partido Comunista es un documento donde se sintetizan de forma
genial los enunciados fundamentales del Materialismo Histórico
desarrollados a grandes rasgos por Marx y Engels, corroborados más
adelante con las investigaciones críticas de la Economía Política
que luego se plasman magistralmente en El Capital (1867).
Por esta razón,
este texto es la partida de defunción del Socialismo Utópico y la
partida de nacimiento del Socialismo Científico. La nueva sociedad
en construcción no iba ser producto de una idea o plan genial de un
intelectual piadoso, sino de un profundo proceso de Lucha de Clases
que partiendo de las contradicciones inherentes a la Sociedad
Capitalista iba dar lugar a una Revolución que trastocaría
definitivamente las relaciones de producción explotadoras derivadas
de la existencia de la propiedad privada sobre los medios de
producción.
El Socialismo
Científico a diferencia del Utópico, no coloca en el centro de su
teoría revolucionaria al Proletariado por ser el que más sufre sino
porque es el que tiene las condiciones como clase social para llevar
hasta sus últimas consecuencias la Revolución Comunista. La Clase
Obrera es la que pone andar todo el aparato productivo y aunque no
lo sepa puede tener el control fáctico de la producción si derroca a
la Burguesía.
En otro orden de
ideas, este documento es el texto programático más importante de la
historia del movimiento obrero y revolucionario contemporáneo, donde
por primera vez se plasman sus intereses de clase de forma
consecuente y sin ningún tipo de ambigüedad idealista.
Posteriormente,
con la derrota de las revoluciones de 1848, Marx y Engels se exilian
por el resto de sus vidas en Inglaterra. En Londres, Marx profundiza
durante más de 15 años sus estudios económicos, los cuales le
permiten descubrir la esencia de la explotación capitalista: la
Plusvalía, el doble carácter del trabajo, el trabajo como mercancía,
la diferenciació n de las categorías trabajo y fuerza de trabajo, la
producción y circulación del capital, entre otros elementos teóricos
que forman el edificio de su Crítica de la Economía Política.
Contribución a
la Crítica de la Economía Política (1859) y El Capital (1867) son
las principales obras donde se sintetizan estos claves
descubrimientos científicos.
Paralelamente a
esta febril actividad investigativa, Marx siempre estuvo vinculado
al accionar organizativo de movimiento obrero, que entró en reflujo
en la década de los 50, pero recuperó la ofensiva en la primera
mitad de la década de los 60, creando el escenario propicio para la
conformación de la Asociación Internacional de los Trabajadores o I
Internacional, fundada en 1864.
El documento
fundacional de la I Internacional fue redactado por Marx, siendo a
su vez uno de los principales dirigentes de esta organización en los
poco menos de 10 años de existencia de dicho organismo articulador
mundial de los trabajadores.
Todo lo
expresado anteriormente corrobora la afirmación de Engels en su
discurso realizado ante la tumba de su entrañable amigo:
"… Marx era,
ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al
derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones
políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del
proletariado moderno, a quién él había infundido por primera vez la
conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la
conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la
verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con
una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos".
"… puedo
atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo
un solo enemigo personal. Su nombre vivirá a través de los siglos, y
con él su obra".
Por todo esto,
el pensamiento de Carlos Marx seguirá estando vigente mientras siga
existiendo una Burguesía para derrocar, el movimiento obrero y el
capitalismo son dos caras de una misma moneda. El Socialismo
Científico solo morirá cuando desaparezca su razón de ser, la Lucha
contra el Capitalismo.
Finalizo estas
breves líneas, con unas palabras expresadas por el Che (2007) en su
Síntesis Biográfica de Marx y Engels inédita durante décadas, la
cual expresa la pertinencia del estudio de la obra marxista, y su
revalorizació n creativa para las luchas del presente y el porvenir:
"Ese ser tan
humano cuya capacidad de cariño se extendió a los sufrientes del
mundo entero, pero llevándoles el mensaje de la lucha seria, del
optimismo inquebrantable, ha sido desfigurado por la historia hasta
convertirlo en un ídolo de piedra.
Para que su
ejemplo sea aún más luminoso, es necesario rescatarlo y darle su
dimensión humana".
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