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PERÚ: PASADO FUTURO
Por Hugo Blanco (especial para ARGENPRESS.info) | |
Nuestra cultura
La riqueza de
la biodiversidad andino-amazónica ha creado a lo largo de más de
10,000 años una cultura profundamente compenetrada con “Pachamama”
(Madre Naturaleza), con gran conocimiento de la naturaleza y
elevadamente agrícola. Es una de las 7 zonas del mundo que han
originado la agricultura y aportado con mayor variedad de especies
domesticadas. De esto deriva una cosmovisión diferente a la
“occidental” que sitúa al creador como un espíritu inmaterial
superior que creó al hombre a su imagen y semejanza y a la
naturaleza al servicio de él. En la cosmovisión indígena la
humanidad es hija y parte de la Madre Naturaleza y debe vivir en su
seno en armonía con ella. Cada cerro tiene espíritu, cada río, cada
especie vegetal o animal los tienen.
La mentalidad colectivista indígena es tan fuerte que perdura
sólidamente luego de 500 años de la invasión y de dictadura del
individualismo.
“Ayllu” es el nombre quechua y aymara de la comunidad campesina
ligada por fuertes lazos que tiene múltiples manifestaciones en el
trabajo (“ayni”, “mink’a”, “faena”) (1) y en todos los aspectos de
la vida. La comunidad no se restringe a las personas, se extiende a
estrecha relación comunal con las especies cultivadas, con las
especies medicinales, con animales y plantas que indican al
agricultor sobre las variaciones de los tiempos agrícolas (2), y en
general con todas las especies animales y vegetales, con la lluvia,
con la tierra.
El desarrollo de la agricultura y la ganadería que en otras
latitudes condujo al esclavismo y al feudalismo, en “Abya Yala”
(América), llevó a nuevas formas de colectivismo. En la zona andina
condujo a un estado que abarcó territorios de actuales 6 países, el
“Tawantinsuyo” (denominado “imperio” por la misma ignorancia de los
invasores que les llevó a denominar “oveja grande”a la llama).
Es cierto que las nuevas formas del colectivismo llevaron al
surgimiento de castas privilegiadas y a guerras de conquista, pero
en ninguna parte del continente la producción se basó en el trabajo
esclavo ni en el sistema feudal.
A lo largo de más de 10 mil años nuestra cultura domesticó 182
especies de plantas, entre ellas alrededor de 3,500 variedades de
papa.
Nuestro pueblo conoce 4,500 plantas medicinales.
El Tawantinsuyo planificaba la agricultura por cuencas y
microcuencas.
Se construyeron largos acueductos cuidando que no erosionaran la
tierra.
Se hicieron terrazas en las laderas y “waru-waru” (3) en el
altiplano.
Se usaba tecnología especial para las diferentes zonas.
En toda la extensión del territorio tawantinsuyano había almacenes
(“qolqa”) para proveer de alimentos a la población en caso de que
algún fenómeno climático perjudicara la agricultura.
Aunque había castas
privilegiadas no existieron el hambre y la miseria. Los huérfanos,
inválidos, ancianos, eran atendidos por la comunidad.
La invasión
La espina
dorsal de esa organización social, de la infraestructura agrícola,
de la planificación agrícola y de la de reservas fue quebrada por la
invasión.
Europa atravesaba por el tránsito del feudalismo al capitalismo. La
invasión fue una acción capitalista, vinieron buscando especias
creyendo que llegaban a la India, no las encontraron, pero hallaron
oro y plata.
La minería, que existía, pero como una actividad marginal, se
convirtió en el centro de la economía. Para explotar las minas
usaron un sistema peor que el esclavismo. Al amo esclavista le
interesa la buena salud de su esclavo como le interesa la buena
salud de su burro. El dueño de la mina en el Perú recibía anualmente
determinada cantidad de indígenas para “adoctrinarlos”.
Independientemente de
cuántos murieran, al año siguiente volvía a recibir la misma
cantidad. Por lo tanto los jóvenes y adultos eran introducidos a la
mina y no salían hasta después de muertos. Debido a esto había
suicidios de indígenas jóvenes y madres que mataban a sus hijos para
librarlos del tormento. Luego de la rebelión de Tupac Amaru
disminuyó esa práctica.
El trabajo agrícola fue ejecutado por el sistema feudal. Las mejores
tierras fueron arrebatadas por los europeos a las comunidades y se
convirtieron en latifundios feudales transformando a los comuneros
en siervos en sus propias tierras, que debían trabajar gratuitamente
para el señor feudal a cambio de que se les permitiera cultivar para
sí una pequeña parcela.
Hubo un enorme retroceso en la agricultura por muchas razones:
Por ignorancia y descuido
fueron destrozados canales, terrazas y waru-warus.
Se suprimió hasta hoy la
planificación por cuencas y microcuencas, se implantó el caos que
continúa.
Con la importación de animales domésticos extraños a la zona se
deterioró el medio ambiente, pues mientras que los auquénidos cortan
el pasto con los dientes, las vacas caballos y ovejas lo sacan de
raíz.
La superstición de los invasores contra nuestros cultivos: Como
nuestra mentalidad agrícola les rendía culto, eran perseguidos por
los “exterminadores de idolatrías”. Eso sucedió con la papa que
además llevaba el nombre del “Santo Padre”, por lo que se le cambió
a “patata” como se la llama en España y que es el que ha pasado al
inglés y otros idiomas. También la kiwicha o amaranto estuvo
maldita. La coca, el “supertónico del reino vegetal” como la llamó
el célebre médico Hipólito Unanue, contra la cual aún hoy en día se
mantiene supersticioso y excesivamente nocivo prejuicio en los
sectores “cultos”.
Los almacenes de alimentos distribuidos en todo el territorio para
las épocas de hambruna producidas por irregularidades climáticas
fueron saqueados por los invasores.
Con todo ese comportamiento, más mortal que sus masacres y la
viruela que nos trajeron, se instituyeron el hambre y la miseria
como aportes culturales europeos.
Rebeliones y
República
Nuestro pueblo
se rebeló desde un inicio contra los invasores, fueron numerosas las
insurrecciones, comenzando por Tupac Amaru I, un gobernante puesto
por los españoles para utilizarlo, lo mismo que Manco Inca. Los más
notorios rebeldes posteriores fueron Juan Santos Atawallpa y Tupac
Amaru II, cuya insurrección se extendió a Bolivia y se mantuvo aún
después de su asesinato luego de crueles torturas.
Luego se realizó la llamada “Revolución de la Independencia” que
para la población indígena no significó un cambio notable. Se premió
a generales de la “Independencia” con “haciendas” (que era el nuevo
nombre de los latifundios feudales) con todo e “indios”.
Las rebeliones continuaron.
El sistema de hacienda consistía fundamentalmente en el trabajo
gratuito del “colono” (siervo) para la hacienda. Había otros
aspectos del servilismo:
Debía entregar parte de
sus animales que se alimentaban de pastos naturales al amo. Hacía
largos viajes conduciendo las cargas de los productos de la hacienda
en acémilas durante varios días durmiendo a la intemperie. El patrón
le maltrataba física y moralmente, tenía el derecho de prisión, el
derecho de violar a las mujeres. Los niños de los siervos no iban a
la escuela por falta de tiempo pues debían trabajar, por falta de
escuelas y por prohibición del patrón.
El sistema feudal de haciendas duró hasta la segunda mitad del siglo
pasado.
Fue debilitado por el ingreso del capitalismo al campo en muchas
formas:
La introducción de la gran
minería que absorbía la mano de obra de las haciendas.
La instalación de latifundios tecnificados que expulsaban a los
colonos y usaban proletariado agrícola.
La introducción de cultivos de exportación de precio elevado que
requería de mayor tiempo de trabajo presionando al hacendado a
exigir más tiempo de trabajo a sus colonos y a expulsarlos para
arrebatar sus plantaciones, mientras que los colonos también
requerían más tiempo y se resistían al robo de sus plantaciones.
Nosotros nos organizamos para luchar contra los nuevos atropellos y
ante la intransigencia de los hacendados la lucha se convirtió en
combate por la posesión de la tierra.
Nuestra acción defensiva no sólo nos confrontaba con los hacendados
sino también con el gobierno que defendía el sistema feudal.
Nos negamos a trabajar para los latifundistas en más de 100
haciendas, pero continuábamos trabajando nuestras parcelas, lo que
en la práctica fue una reforma agraria. Fuimos reprimidos en forma
armada por el gobierno, nos defendimos también con las armas. El
gobierno militar de entonces aplastó la autodefensa armada pero se
dio cuenta de que iba a ser imposible reimplantar el servilismo
feudal, optó por emitir una ley de reforma agraria sólo para esa
zona, legalizando la posesión de la tierra por el campesinado, pero
el campesinado indígena de otras zonas del país se rebeló tomando
las haciendas, lo que fue violentamente reprimido pero no pudo ser
eficazmente contenido, de modo que otro gobierno reformista militar
se vio obligado a decretar la reforma agraria a nivel nacional.
Así sucedió que el debilitamiento del sistema feudal iniciado por el
capitalismo fue aprovechado por nosotros para tomar la tierra. En
esa misma época fue aplastado el movimiento campesino brasileño, ahí
triunfó el capitalismo cuyas víctimas luchan ahora valientemente en
el “Movimiento de los Trabajadores sin Tierra”.
Por esa razón el Perú es, a excepción probablemente de Cuba, el país
del continente donde hay mayor cantidad de propietarios de la
tierra, tanto comuneros como pequeños parceleros.
Hay campesinos de la época de la lucha por la tierra que sienten el
cambio cualitativo, dicen “ahora ya somos libres”, consideran que
roto el sistema de servidumbre feudal han roto el yugo que les tenía
sujetos.
A partir de esa ruptura trabajaron por la educación construyendo
escuelas y pagando maestros, luego lucharon para que los maestros
fueran pagados por el estado. Construyeron postas sanitarias y
combatieron para lograr que el estado pagara los servicios de salud.
Consiguieron tener voto y elegir alcaldes de su seno. Luchan contra
la contaminación minera. Luchan para ser ellos colectivamente
quienes asuman las funciones policiales y judiciales en lugar de
policías y jueces corruptos. Luchan contra todo tipo de autoridades
corruptas. Y por muchas otras cosas.
Sienten que con la ruptura del servilismo feudal se les desataron
las alas para continuar su lucha.
Las luchas
actuales
La mayor parte
de las luchas actuales del campesinado indígena son contra el
asesinato de “Pacha Mama”, la Madre Naturaleza, la depredación
desarrollada por las grandes compañías, fundamentalmente mineras,
pero también petroleras y gasíferas. Así como los gobiernos peruanos
antes eran sirvientes de los señores feudales, ahora lo son de las
grandes compañías multinacionales, contra la población peruana y
contra la naturaleza.
Otra razón de las luchas es por las condiciones de la forma de vida,
cada día hay más desocupación y crece el deterioro del nivel de
vida; en el campo esto se da por los precios excesivamente bajos de
los productos agrícolas. Parte de esto es la lucha contra el Tratado
de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos que hundirá más
nuestra agricultura en beneficio de las grandes empresas imperiales
subsidiadas..
El movimiento indígena junto con el resto de la población peruana
combate contra la corrupción de las autoridades y por tener
representantes suyos en los gobiernos locales: como no hay un
sistema de auténtico control democrático, son frecuentes las
traiciones que el pueblo sufre.
Nuestros aliados
El movimiento
indígena no está solo, aunque es el sector más vigoroso y
perseverante, no es el único, junto a él lucha el resto del pueblo.
Merecen especial mención los intelectuales, indígenas o no, llamados
indigenistas. Desde el comienzo de la opresión a los pueblos
originarios de nuestro continente, ha habido personas que lucharon
contra ella, y en defensa de nuestra cultura.
Es conocida la acción del padre Bartolomé de Las Casas.
En el Perú fueron notables políticos como González Prada y
Mariátegui, Escritores como Clorinda Matto, Ciro Alegría, José María
Arguedas. Pintores como José Sabogal. Músicos como Alomía Robles,
Baltasar Zegarra, Roberto Ojeda , Leandro Alviña, etc.
El sentido de
nuestra lucha
Defendemos
nuestra cultura en sus diversos aspectos: Cosmovisión, organización
social, nuestros rituales y saberes agrícolas, medicina, música,
lenguaje, y muchos otros aspectos.
No pretendemos que nuestra cultura es superior a las otras, luchamos
para que no se considere inferior. Queremos que se nos respete como
a iguales.
Hemos sido educados en la armonización de igualdad en la diversidad.
El Perú es un país megadiverso, tanto geográfica como
demográficamente hablando. Contamos con 82% de las 103 zonas de vida
natural que existen en el mundo y con habitantes que hablamos 45
diferentes lenguas. La gran celebración incaica del Dios Sol no era
excluyente, había un desfile de los diferentes pueblos con sus
diversos dioses, no existía la noción del “Dios único”. Estamos por
la igualdad de lo diverso, en contra del igualitarismo.
Por una parte respetamos las diversas individualidades y
particularidades. Por otra estamos en contra del individualismo,
nuestra cultura es solidaria.
No buscamos volver al pasado. Sabemos que debemos aprovechar los
avances de la cultura humana en general.
Eso no está en contradicción con que pretendamos volver a nuestras
raíces, nuestro pasado estará vívidamente presente en nuestro
futuro:
Amamos y cuidamos a “Pachamama”. Anhelamos fervientemente que la
base de la economía vuelva a ser el aprovechamiento de nuestra rica
biodiversidad a través de la agricultura y la medicina natural, con
todos los adelantos modernos que no sean nocivos.
Buscamos que nuestra organización social no esté basada en el
profundo individualismo antisocial traído por los invasores.
Pretendemos fortalecer y recuperar a todos los niveles la vigorosa
fraternidad colectivista solidaria del “ayllu”, también aprovechando
los conocimientos universales que no sean nocivos.
Soñamos con que los 500 de aplastamiento sean sólo una pesadilla
pasajera en los 10 mil años de construcción de nuestra rica cultura.
Notas:
1) Estos términos de una lengua colectivista son intraducibles a una
individualista: “Ayni”es la prestación mutua de trabajo, que hace
que el trabajo para beneficio individual sea colectivo. “Faena” es
el trabajo colectivo para provecho colectivo. “Mink’a” es la
solicitud de un servicio que se acompaña con profusas y cariñosas
súplicas.
2) Hay “señas” que indican
al campesino indígena acerca de cómo será el clima o cómo será la
producción de determinado cultivo: La abundante o pobre floración de
determinada planta silvestre, la coloración de las culebras, la
altura a la que anida un ave, el mayor o menor brillo de una
constelación, etc.
3) Waru-waru es la alternancia de fajas de terreno elevadas y
zanjas; se cultiva en las fajas elevadas. Sus funciones son: En los
años lluviosos se evita la inundación. En los años secos el agua
depositada en las zanjas se utiliza para el riego. El calor solar
absorbido en el día por el agua de las zanjas, contrarresta el frío
nocturno de la helada.
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