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COCA: APUNTES CRÍTICOS SOBRE INVESTIGACIONES RECIENTES
Parte I
Por
Baldomero Cáceres Santa María / Revista Mariátegui | |
Poco se repara,
habitualmente, en el origen de las cosas creadas o en nuestro
software interno, desde la lampa y el pico hasta nuestras
creencias básicas. Conocer cosas y creencias por su historia no
ocupa mucho lugar en la cultura de masas. Menos aún en un país como
el nuestro, históricamente catequístico y poco dado al empirismo que
fundamenta el conocimiento científico.
El origen de la
condición actual de la hoja de coca en el mercado internacional por
eso, entre otros motivos, parece no importarle a la Cancillería,
discreto secretariado en relaciones exteriores del Señor Presidente,
especialmente por ser un tema dependiente –como sabemos todos- de la
Casa Blanca. Tampoco le interesa a DEVIDA que fundamenta su
existencia y mantenimiento en la prohibición impuesta.
La gestión
necesaria para lograr la exclusión de la coca de la lista de
sustancias fiscalizadas internacionalmente, considerada imposible o
al menos “inconveniente" (1), ha sido descartada del imaginario
diplomático y político, aunque sin fundamento y por simple
burocratismo.
Por principio y
experiencia, confío en el efecto de la información. Y ante la
opinión pública mundial, gracias a los medios de comunicación,
podríamos dar cuenta del sin sentido de la actual campaña bélica que
se sirve del fantasma psiquiátrico de las “adicciones" (2).Confío
por ello en la respuesta del mismo pueblo de los Estados Unidos de
hoy, con sus decenas de millones de usuarios de marihuana que
encontrarían en el energizante andino –la coca integral- su
complemento ideal. Y la depresión, esa pandemia del mundo en estos
últimos tiempos, encontraría un remedio natural. Al menos si se
tratara de optimizar la salud y el bienestar humano, aprovechando la
fuente de la sabiduría de milenarias tradiciones excluidas de su
debida estimación por el peso de una información oficial sesgada.
Bien
planteado el problema y anunciada claramente la propuesta, sería
posible denunciar entonces las convenciones vigentes en lo que tiene
que ver al menos con la hoja de coca, despertando interés por la
revisión del caso de la amapola y del cáñamo, con el seguro apoyo de
los países productores tradicionales. Siempre he creído que –en
efecto- la verdad nos hará libres. Y existe una verdad en el caso de
la hoja de coca, de la marihuana y de la amapola que nadie podrá
negar: sólo es la Psiquiatría y no la Medicina, la que mantiene el
credo del cual se vale el sistema para fiscalizarlas y considerarlas
de “uso indebido”, dando sustento a una economía criminal.
Es posible que
los políticos no estén atentos a la vida académica y que los
académicos no se crucen frecuentemente con los políticos. Son dos
mundos, regidos por distintas normas y perspectivas. El de la
convicción y el de la oportunidad o conveniencia. En el mundo
político, pese a tratarse de instituciones académicas, se han
realizado las investigaciones que comentaremos. Pretender fijar el
área de cocales por su demanda legal actual- en efecto- es aceptar
políticamente la inelasticidad de la demanda fijada por las
restricciones legales internacionales y nacionales vigentes, sin
considerar el potencial agroindustrial de nuestro recurso y el
interés regional en su aprovechamiento. Los trabajos encargados,
adicionalmente, proveen recursos para el mejor control y la
disminución forzada de cultivos que la campaña auspiciada por USAID
auspicia.
En una forma u otra forma, tales investigaciones oficiales a cargo
de instituciones privadas, pretenden privarnos de la esperanza verde
del mundo andino, sin atender a la consigna del maestro Borges para
quien "la esperanza es una fe necesaria".
Introducción
Es
cierto que "la irrupción de varios movimientos de productores
cocaleros en la escena nacional"(3), ha reavivado el debate público
de la coca, como reconoce Fernando Rospigliosi en su Introducción a
El consumo tradicional de la hoja de coca en el Perú,
publicación del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) con informes
referidos a la encuesta llevada adelante por el Instituto Nacional
de Estadística e Informática (INEI), el primero de la serie de
trabajos orientados por DEVIDA con el auspicio de Development
Alternatives INC (DAI), de los cuales pretendemos dar cuenta. Con
ellos se busca cumplir con lo establecido en el D.S 044-2003-PCM,
engañoso acuerdo con los dirigentes de la Confederación Nacional de
Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocalera del Perú (CONPACCP)
que, con malas maneras, puso punto final a la presencia de miles de
campesinos cocaleros en Lima (4).
Lo que
Rospigliosi aparentemente desconoce, niega o le disgusta recordar
-como si no tuviera importancia alguna- es el contexto histórico
reciente dentro del cual se realiza la investigación propuesta con
su perspectiva reduccionista y controlista, por decir lo menos. El
propósito que -en tal escenario ampliado- cumple el conjunto de
informes generados por la gestión de DEVIDA, a sabiendas o no,
plasma en conjunto una recortada memoria de la coca y del coqueo
andino, el "chacchado" al cual con cierto disgusto misti
hacen referencia los autores como término políticamente correcto.
Precisar el
volumen de la demanda legal, para estimar el área que debe dedicarse
a su cultivo, fue el propósito inicial de DEVIDA al confiarle al
INEI la encuesta de hogares sobre el uso de la hoja de coca. Como
anunció J.A Lloréns desde el anexo del Resumen Ejecutivo
anticipado por Fernando Rospigliosi: "la manera más confiable de
lograr la determinación de la demanda "tradicional" o no industrial
de la hoja de coca es"(…) "a través de la ejecución de una encuesta
nacional de hogares sobre esta demanda tradicional"(5) (las
negritas están añadidas)
Si del recurso
natural y su recuperación se hubiese tratado, el planteamiento sería
descabellado, pues interesaría en ese caso investigar, antes que su
empleo actual tradicional, su potencial agroindustrial, el que no
fue considerado siquiera. Tampoco se tomaron en cuenta los factores
que limitan su uso; desde el desprestigio del coqueo en los textos
escolares, pasando por su negación en nuestros museos, hasta las
campañas denigratorias de la propia DEVIDA, ni se reparó en la
necesidad de aclarar finalmente el carácter benéfico o perjudicial
del coqueo que sostiene el D.L 22095, de tan nefastas consecuencias.
Más allá de los
resultados estadísticos, agrega Rospigliosi desde la Introducción,
debiéramos admitir que, secundum Lloréns, "a la llegada de los
españoles la mayoría no tenía libre acceso ni gran diosponibilidad
de hojas de coca para practiocar el chacchado como hábito cotidiano"(6),
el que se estaría extinguiendo con el tiempo, pues los mismos "chacchadores",
según los resultados de la encuesta, anticiparían tal descenso.
Revalorización
al margen.
Hagamos presente -en efecto- la campaña de revalorización de la hoja
de coca como recurso natural legítimo y símbolo unitario de las
culturas andinas que se inició con el número de América Indígena
dedicado a la coca en 1978. Poco a poco se reafirmó el carácter
tradicional del coqueo andino y , superando el propósito
erradicacionista de la Convención Única (Nueva York, 1961) (7), se
logró su respeto internacional (Convención de Viena, 1988). Es
indudable que con la legitimización del uso tradicional se recobró
igualmente el buen nombre de la hoja de coca que DEVIDA ha tratado
de desvirtuar con campañas propagandísticas millonarias en la
televisión local, mediante spots indignos que hacían de la
coca la causa de la corrupción y la violencia que -antes bien- la
prohibición establecida propició y mantiene.
Tal
revalorización -recordemos- fue la orientación de la propia Enaco
S.A y de nuestra Cancillería, entre 1991 y 1994, cuando se formuló,
con la Cancillería boliviana, la Declaración Presidencial de Ilo
(Fujimori- Sánchez de Losada, julio 1994) (8), la que pronto -es
verdad- se echó al olvido, optándose por la política de "coca cero"
en Bolivia y el desarrollo alternativo en el Perú. La Moción de
Orden del Día Nº 785 del Congreso de la República en el 2001,
reasumió la revalorización lograda y la voluntad de replantear su
posición en el mercado global. Producto de tal replanteamiento son
los numerosos proyectos de ley presentados en el Congreso de la
República (9). Igualmente, las ordenanzas regionales de Ayacucho,
Huánuco, Cuzco y la declarada voluntad de defensa de los cocales por
el Gobierno de La Libertad. Cabe mencionar que en el informe de la
Comisión Especial Multipartidaria (julio, 2004), aprobado el
presente año en el Congreso de la República, se plantea igualmente
la necesidad de excluir a la hoja de coca de la Lista 1 de
sustancias controladas por las convenciones vigentes.
Reconocimiento público del interés nacional en la hoja de coca son
los múltiple ensayos de su procesamiento en diversas formas, pese a
las restricciones existentes. Especialmente en Cuzco, tales
esfuerzos encuentran acogedora demanda entre los turistas que
visitan la ciudad. Sobran pues testimonio de la nueva conciencia de
la coca que DEVIDA con el patrocinio de DAI tendría interés en
contrarrestar. Igual ofensiva se descubre en los indignantes
carteles de la Alianza para un Perú sin Drogas que señalan a la
violencia y la corrupción como frutos de nuestro cultivo
tradicional, así como artículos en las páginas editoriales de El
Comercio por representantes de DEVIDA y Cedro, institución ésta
última creada en 1986, contando igualmente con fondos de USAID, para
difundir en nuestro medio la consigna del Gobierno de los EE.UU de
"Guerra contra las Drogas" entre las cuales se incluyó desde el
inicio a la hoja de coca, provocadora, según sus publicaciones
iniciales, del "coquismo".
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