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LAS
ANTEOJERAS DEL Dr. GARCÍA
Por Oscar Felipe Ventura | |
Con
los mismos argumentos de los apologistas de la globalización
neoliberal, el Dr. García ha publicado su artículo “El perro del
hortelano contra el pobre” (El Comercio, 2-3-008), en que con
extrema grosería critica a todos los que no comparten los puntos de
vista del gobierno. Acusa a sus opositores de no entender los
“cambios” que están ocurriendo en el país por lo que se convierten
en activistas de la mentira. Acusa de pobreza intelectual desde la
propia y demostrada indigencia intelectual que es la que ha
conducido al marginalismo de la derecha radical, a la que Alan
representa.
Tras
datos y cifras, su mensaje está cargado de loas y alabanzas al libre
mercado. Nos quiere hacer creer que “la riqueza es inocente de la
pobreza, que la riqueza y la pobreza vienen de la eternidad”. Como
si fuera algo original de su gobierno nos anuncia su preocupación
por la pobreza, cuando es el propio Banco Mundial el que desde un
tiempo atrás ha modificado su consigna de “más mercado y menos
Estado” por otra: “mercados que funcionen bien y gobierno de mejor
calidad”. Con este nuevo enfoque, que no cambia la esencia sino las
formas, se propone promover políticas “activas, capaces de superar
tanto las fallas del mercado como las del gobierno”, más
“amigables”, “legitimadas políticamente y avaladas frente a los
ciudadanos”.
¿Cómo
explicar el súbito interés del Dr. García por los problemas
sociales?. No es que de pronto lo conmueva la situación de las
masas populares, sobre todo los más pobres y excluidos, sino que
necesita recurrir a este disfraz por razones de táctica política y
de maniobra social. Voceros de la derecha, los más enérgicos
defensores del neoliberalismo, reclaman, al presidente no descuidar
el tema social, ensimismado por el crecimiento.
El Dr.
García no mira al país real, sino con anteojeras, por lo que lo hace
de manera unilateral. Se jacta de que el gobierno está invirtiendo
mucho a favor de los pobres; pero, atender los problemas del agua,
electricidad, salubridad, construcción de carreteras, etc., es una
obligación de todo gobierno, sobretodo si hay recursos. El problema
de la pobreza y su solución está relacionado a reformas profundas y
radicales en el marco de un Proyecto Nacional, que este gobierno no
lo tiene. Una de las herencias que condicionó nuestra historia es la
desigualdad social. Cuánto más desigual es un país, menor es el
impacto del crecimiento económico en la reducción de la pobreza.
Esta
es la situación del Perú. En un país muy desigual la preocupación no
debe ser sólo por crecer, porque el impacto de ese crecimiento en
los pobres será mucho menor. Hay consenso entre los especialistas
que el Perú es uno de los países de América Latina con una de las
elasticidades más bajas de crecimiento y reducción de la pobreza.
Esto significa que pese a una alta expansión económica, la pobreza
no disminuye tanto como en otros países que con una tasa similar de
crecimiento, logran mejores resultados en el campo social. Esos
países tienen una mayor elasticidad entre crecimiento y pobreza;
este no es el caso del Perú, Dr. García y usted lo sabe. Hay que
sacarse las anteojeras.
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