| WebMail
 

OFENSIVA AUTORITARIA Y NEOLIBERALISMO
Por Oscar Felipe Ventura

La tendencia autoritaria del gobierno salta a la vista; también la agresión grosera contra quienes no comparten sus puntos de vista. Esto no es causal. Llegado al gobierno, Alan García selló su suerte con lo más oscuro, conservador y entreguista que conocemos en el país. No hay nada que salga de este libreto. El camino que seguirá está muy claro y se puede anticipar todos los pasos que dará. El presidente se ha reconvertido de furioso antineoliberal a aplicador sumiso del Consenso de Washington; está empeñado en llevar el neoliberalismo hasta sus extremos para lo cual ha inventado la tesis del “perro del hortelano” para darle fundamento ideológico y justificar la entrega del país a las transnacionales para la explotación de los recursos mineros, de los bosques y las tierras. Esta es su concepción de desarrollo. La estrategia que comparten la derecha peruana, los empresarios y el gobierno de EE.UU., apunta a consolidar este modelo de saqueo y sobreexplotación del trabajo, de inequidad e injusticia social, cuyos resultados están a la vista.

Crecimiento y desarrollo económico – reitero – no son sinónimos. El primero no significa necesariamente que se abra paso al segundo. Este es el caso peruano. Crece la economía, pero el llamado “chorreo” no llega a la mesa popular. No es casual que así sea; esa es la lógica del capitalismo voraz, encarnado ahora en el neoliberalismo globalizador. Sus nefastas consecuencias son inevitables, conforme lo ratifican recientes informes del Banco Mundial y de la Cooperación Andina de Fomento (CAF) (Gestión, 25-2-2008).

Para sostener la continuidad y profundización del modelo neoliberal, la primera condición es que la gente lo tolere o no se atreva a luchar contra él. En segundo lugar, que se sienta que se encuentra frente a un gobierno “fuerte”, “duro”, “de orden” (como exige la derecha); finalmente, impedir su articulación como fuerza de oposición y de cambio, que es lo que más teme la derecha y Alan. Esta es la estrategia que ya está en marcha y se viene aplicando, como ha quedado demostrado en el reciente paro agrario. La declaratoria del “estado de emergencia” y el uso de las armas va en esa dirección. Para eso existe el Decreto Legislativo 982 (que hay que exigir su derogatoria). También está en esa dirección la amenaza abierta que ha hecho el presidente para quienes promuevan futuras acciones de lucha. El gobernante ha dicho que todo el que convoque a movilizaciones será responsable de las muertes que ocurran. Por supuesto que esto no amedrentará al movimiento popular.

Si ésta es la estrategia de la derecha, quienes nos encontramos en la otra orilla, necesitamos, igualmente, contar con una estrategia y con pasos tácticos precisos que nos permitan responder tal ofensiva, desbaratar cada una de sus maniobras, poner en evidencia sus contrabandos ideológicos, desenmascarar su orientación derechista, antiizquierdista y anticomunista. Pero no se trata sólo de luchar, o hacerlo basándose en el sentido común o la experiencia, que siendo valiosos, son insuficientes. Hay que saber luchar y eso requiere manejar adecuadamente la estrategia y la táctica política.

 

 

 
 
  Jr. Miró Quesada 360 - Cercado de Lima pcdelp@patriaroja.org.pe