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Lucha de Ideas
LA ESTRATEGIA DEL IMPERIALISMO Y LA DERECHA
Por Oscar Felipe Ventura

La estrategia de la derecha peruana es sostener el sistema capitalista neocolonial con el neoliberalismo como eje, e impedir que el Perú salga de la órbita de influencia y control del imperialismo norteamericano. El TLC con Estados Unidos en lugar del ALCA – que fracasó como estrategia de integración global de América Latina –, el reforzamiento de su presencia militar, muchas veces encubierta; el tejido de alianzas en curso y de reabsorción, como es el caso de Brasil con el gobierno de Lula; la penetración e intensificación ideológica a través del control mediático; las sectas religiosas; la formación de intelectuales y profesionales adictos al sistema, son parte de esta estrategia, de la que no es ajena el Perú.

Advertidos de las potencialidades existentes a favor del cambio del modelo neoliberal en el Perú, puesto de manifiesto en las elecciones del año pasado, en la recuperación del movimiento popular y sindical, en el creciente rechazo de amplios sectores del pueblo peruano a las consecuencias del neoliberalismo y al manejo prepotente y corrupto de los gobiernos que lo representan, en la mejor ubicación de las ideas de izquierda y socialistas, y, sobre todo, ante la posibilidad de la articulación de este vasto sector de fuerzas sociales y políticas que amenazan su hegemonía y control del gobierno, se han trazado un plan que tiene varios puntos.

Primero, sellar una alianza político-empresarial, que ya lucieron en las elecciones de junio del 2006 y experimenta en la gestión del gobierno de García, incluyendo al fujimorismo. Asistimos así, a una gran unidad de la derecha para garantizar “orden y estabilidad”, preservar los privilegios otorgados a las transnacionales y el gran capital criollo, y defender su ubicación en órbita del imperio del norte. En segundo lugar, impedir por todos los medios que se construya una correlación política electoral y de masas, adversa a sus intereses y objetivos, y con ella una alternativa de cambio de sustento popular, democrática y nacionalista; utiliza para ello el divisionismo, la satanización de sus líderes o estructuras partidarias, el fortalecimiento de los mecanismos autoritarios y represivos desde el Estado o promoviendo el enfrentamiento de masas contra masas; su lema: “divide y reinarás”. En tercer lugar buscará por todos los medios erosionar la unidad de los pueblos de América Latina, desacreditar la opción de cambio identificando a los gobiernos progresistas y antiimperialistas de la región – Cuba y Venezuela en particular – como expresiones de hegemonismo e intervencionismo, de ruptura con la cultura “democrática”, de populismo y estatismos, al mismo tiempo que se socava los esfuerzos de integración latinoamericana al servicio de América Latina, cuya expresión más concreta es el ALBA.

El cuadro descrito nos indica un período de confrontación complejo, duro, pero también decisivo, de repercusiones difíciles de precisar por el momento. A las fuerzas de izquierda y del campo popular nos queda prepararnos para entrar en las mejores condiciones y con objetivos muy claros en este nuevo escenario.

 

 

 
 
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