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GLOBALIZACIÓN Y MANIPULACIÓN IDEOLÓGICA
Por Oscar Felipe Ventura | |
Tanto uso y
abuso de la globalización merece separar la realidad de la ficción,
la tendencia objetiva de la manipulación ideológica. La
globalización de la economía mundial es un proceso objetivo del
capitalismo de nuestros días, pero en modo alguno equivale al
triunfo universal y definitivo de este sistema, ni a la abolición de
las contradicciones entre clases sociales o entre países y regiones,
ni a la cancelación de las transformaciones revolucionarias. La
globalización tiene como base objetiva la revolución científico –
tecnológica, especialmente en el campo del transporte, de las
comunicaciones, de los medios de transmisión de datos, tales como el
fax, el correo electrónico, la transmisión vía satélite, etc. Con
esta ventaja, los misioneros de la globalización nos hablaron del
fin de la historia, que el mundo sería más libre y justo. Sin
embargo, el avance de la globalización neoliberal marcha de la mano
con el avance de la pobreza, la exclusión y la polarización social.
La esencia de
la globalización de hoy no es un descubrimiento genial de los
últimos tiempos. Fue algo previsto por los clásicos del marxismo.
Pertenece al Manifiesto Comunista (1848) la siguiente cita:
“Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus
productos, la burguesía recorre el mundo entero (...) Mediante la
explotación del mercado mundial, la burguesía dio un carácter
cosmopolita a la producción y al consumo de todos los países... Las
antiguas industrias nacionales han sido destruidas y están
destruyéndose continuamente. Son suplantadas por industrias que ya
no emplean materias primas indígenas, sino materias primas vendidas
de las más lejanas regiones del mundo y cuyas productos no sólo se
consumen en el propio país, sino en todas las partes del globo” (…)
Esto fue escrito hace 160 años.
La única
globalización realmente existente es la financiera, pero no la
política ni la de los derechos humanos, ni la de la justicia,
tampoco la del desarrollo sostenible, ni la globalización de los
derechos económicos y sociales, etc. El financista George Soros, uno
de los que más se ha aprovechado de la globalización ha dicho: “Los
mercados votan cada día, obligan a los gobiernos a adoptar medidas
ciertamente impopulares, pero imprescindibles. Son los mercados
quienes tienen sentido de Estado”. Esta es la ideología del
neoliberalismo que a diario nos repite que el mercado lo resuelve
todo de la mejor manera, que el estado es inepto e ineficiente por
naturaleza, que todo debe ser privatizado para alcanzar el supremo
objetivo de la eficiencia, tal como lo repite Alan García y los
neoliberales. Pero ocurre que el mercado real de hoy es ciego en lo
social, miope en el largo plazo y aún dado a excesos, inequidades y
manipulaciones por parte de la fuerza ejercida arbitrariamente.
Se ha
globalizado el discurso y la política neoliberal a tal extremo que
se ha eliminado el debate sobre conceptos y modelos de desarrollo
diferentes y alternativos. Hoy sólo escuchamos el monólogo del
pensamiento único e incluso en muchos casos, han logrado que las
víctimas piensen en los mismos términos que los victimarios.
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