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AMÉRICA
LATINA Y EL PERÚ EN EBULLICIÓN
Por
Oscar Felipe Ventura | |
Crece
la resistencia de los pueblos a la política de intervención y
guerra, al neoliberalismo, al saqueo de sus recursos naturales, al
comercio desigual, a la contaminación del medio ambiente, y se abre
paso como una tendencia inevitable la multipolarización mundial. El
panorama mundial adquiere nuevos tonos que erosionan el poder
hegemónico del imperialismo. Dispone del potencial bélico más
sofisticado y, sin embargo, crece la ola de la lucha
antiimperialista contra la globalización neoliberal, contra las
políticas de intervención y guerra. Los pueblos aspiran a la paz, a
la justicia, al desarrollo sostenible. Esta es la tendencia
fundamental de nuestro tiempo. En este contexto global, en América
Latina se hace presente la insurgencia de los pueblos. La opción
neoliberal no tiene nada que lucir como demostración de éxito en
América Latina. En lugar de la justicia social se instaló la
inequidad y con ella la concentración de la riqueza y la
desnacionalización de los resortes de la economía de la región. El
Perú no es ajeno a esta realidad.
En
este escenario encontramos la explicación del proceso seguido en la
toma de conciencia de la población, de la que no escapa el Perú, que
pasa de la expectativa al descontento, del descontento a la lucha,
de ésta a la búsqueda de cambios explicitados de distintas formas,
especialmente electorales, con la elección de gobiernos
progresistas, antiimperialistas o de izquierda. Procesos como los de
Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua – con una clara orientación
nacionalista y antiimperialista, donde la opción por el socialismo
está colocada como uno de los ejes del debate, y que por eso mismo
concentra los ataques, la obstrucción o incluso amenaza abierta de
intervención por el imperialismo norteamericano – se explican por el
enorme descontento de los pueblos frente al neoliberalismo, el
entreguismo y la corrupción de los gobiernos que lo implementan.
Demuestra también que las elecciones – antes coto cerrado de la
derecha – puede ahora dar paso a gobiernos progresistas capaces de
realizar cambios estructurales, pese a los obstáculos para
impedirlos.
El
Perú es parte de esta lucha continental. La singularidad del momento
político peruano reside en la polarización que las elecciones
generales pasadas mostraron como anticipo de lo que puede ocurrir;
es decir, una posible victoria de una alternativa popular,
nacionalista y progresista, si se está en capacidad de construir la
unidad para el gran cambio. Unidad porque ella es condición de la
victoria; cambio, porque ese es el objetivo y la exigencia de los
pueblos. Ambos son inseparables. Estas son las razones que explican
la furiosa ofensiva ideológica macartista del gobierno y la derecha
reaccionaria contra las organizaciones de izquierda y del movimiento
popular y su ojeriza al gobierno de Hugo Chávez. Aquí encontramos la
causa de las acusaciones de terrorista y “chavista” a todo aquel que
exprese su crítica al sistema político; también la ola represiva
gubernamental que no cesará; todo ello dirigido a impedir la
configuración de una alternativa popular. Estamos advertidos.
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