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JUAN RIVERA
SAAVEDRA
Por
Rolando Breña Pantoja | |
No recuerdo, en
las presentaciones de libros a las que acudí, que luego de la
intervención del autor los asistentes se pusieran de pie para
tributarle una larga ovación. Sucedió en la presentación del libro
Apuntes para una historia del Teatro Peruano, de nuestro amigo Juan
Rivera Saavedra, en la Alianza Francesa.
No sólo eso nos
sorprendió. También la numerosa asistencia que colmó el auditorio,
con mucha gente joven. Al llegar al local, pensé que, posiblemente,
la presentación de una obra sobre teatro no contaría con numerosa
concurrencia, que tal vez sólo algunos interesados y amigos de Juan
nos juntaríamos. No fue así felizmente. Será porque el teatro está
despertando un interés mayor; y es lo objetivo, por el
reconocimiento a JRS como maestro, como fecundísimo creador e
investigador exhaustivo y certero; como amigo afable, afectuoso,
expresivo, como persona sencilla con alta calidad humana.
La otra
sorpresa, también grata, es que en el marco del XII aniversario de
la Universidad Alas Peruanas fuera una Facultad de Derecho la que
hubiera editado el libro. Puede ser, me dije en broma, porque los
abogados somos muchas veces eximios actores.
Fueron catorce años de intenso trabajo de investigación y redacción.
Sin ningún apoyo, recalca JRS con legítimo orgullo de maestro,
multiplicando los fabulosos 640 soles que cobra como pensión por 34
años de servicios al Perú.
La obra, dijo
Luís Valdez, no se aparta de la concepción central de su faceta de
autor, es decir, que el teatro no puede estar al margen de los
acontecimientos, que siempre debe dar testimonio de la vida, de la
realidad. Si esto es así en una obra de teatro, con mayor razón un
trabajo de historia del teatro no puede obviar las circunstancias,
los procesos sociales, pues el teatro como manifestación cultural y
social forma parte de ellos. En el futuro, terminó Valdez, “Ninguna
obra de historia sobre el teatro se podrá escribir sin consultar lo
escrito por JRS”.
César Reyes afirmó que JRS es “un provocador de las historias
oficiales” en la medida en que se aparta de las formas
tradicionales, buceando en la realidad cuestiona criterios, métodos,
esquemas, contenidos, teorías que lo alejan de los hechos o lo
distorsionan. Dará por ello mucho que hablar y discutir, lo que
siempre es bueno.
Se hizo presente en el acto el Ministerio de Educación con una
placa, lo que está bien. Sin embargo, demandamos al ministerio
(espero que JRS no se disguste) otorgarle una pensión, decorosa y
ejemplar, no solo como reconocimiento a su obra, sino para que
continué en su inmensa tarea, habiendo “cumplido 184 libros de vida”
y ya muy cerca de sus bodas de diamante.
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