| |
|
EL
ARTÍCULO DE ALAN GARCÍA (I)
Por
Rolando Breña Pantoja | |
Independientemente
del contenido concreto del artículo publicado en El Comercio por
Alan García, podemos encontrar, entre otras, dos significaciones.
Por un lado, ratificar su compromiso personal y el de su gobierno,
sin lugar a dudas, en la continuidad y profundización del modelo
neoliberal primario-exportador para la economía peruana.
Es,
sobre todo, una notificación a los grandes inversionistas
multinacionales para que tengan confianza en que no variarán las
condiciones favorables a ellos ofrecidos, y que no tolerará
cuestionamientos u oposiciones. Es ofrecer en venta al Perú, en las
condiciones que el capital transnacional quiera, una entrega total
de nuestro mercado a los productos importados sin arancel y la
condena a todo intento serio de fortalecer y desarrollar el aparato
productivo; es una política general de desnacionalización
acelerada de lo que aún subsiste a duras penas.
Es
una confesión sincera que arroja al tacho definitivamente cualquier
expectativa que pudiera aún existir en las promesas electorales
varias veces sepultadas, en el ”cambio responsable“ del cual no
queda ni el recuerdo. Es una cruel burla a la “revolución social
aprista” que todavía anida en militantes de base, siempre
postergados frente a las urgencias y ambiciones del poder inmediato
y de los privilegios.
También es un reconocimiento forzado de la inseguridad, la
debilidad, el desorden, la corrupción y el desgaste acelerado del
gobierno, que obligan a que el propio Presidente pretenda poner algún
remedio. Ya no son suficientes su representación parlamentaria, sus
ministros, sus dirigentes partidarios, la prensa y la tv adictas,
las grandes empresas nacionales y extranjeras, el aval de los
organismos internacionales y el gobierno USA, su brazo
sindical-gremial; es preciso poner en juego la figura presidencial,
el prestigio y la autoridad de los que pueda aún disponer.
Es posible que las apariciones periodísticas de Alan García puedan
reforzar su unidad y/o identificación con los beneficiarios del
modelo, con sus parlamentarios y su partido, con los medios, etc.,
pero es dudoso que pueda revertir la tendencia decreciente de
aceptación en la población.
Su
presencia periodística podría indicar también que pretenda
mostrarse como un Presidente enérgico, decidido, que no teme salir
al frente a luchar, convencido de lo que hace, para generar
confianza. Pero estas tácticas no siempre dan resultados cuando las
cosas ya avanzaron mucho. Y cuando fracasan, son doblemente
peligrosas: deterioran más al gobierno y al gobernante, y el afán
de salvarse puede empujarlo al autoritarismo y a la dictadura.
Respecto de la ”Jornada Nacional de Protesta“ del jueves 8, es
obvio que la convocatoria a una “Marcha por la Paz y la defensa de
la democracia” hecha por Mauricio Mulder es un grave error táctico
y una provocación que podrían cobrar factura mas tarde.
|
![]()
|
|