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CGTP = PARTIDO
Por
Rolando Breña Pantoja | |
Se ha discutido
en los últimos días, inútilmente, una cuestión inexistente: la
conversión de la CGTP en partido. Lo que se ha planteado,
legítimamente, es la mayor participación de los trabajadores en la
vida política nacional, lo que no quiere decir, necesariamente, su
afiliación a un partido y menos que la CGTP se haga partido.
Pero la derecha
y sus amigos sabían perfectamente lo que decían y lo que hacían.
Sabían con claridad que el planteamiento de los dirigentes de la
CGTP no era CGTP = Partido. Distorsionaron groseramente el sentido
de las declaraciones y las interpretaron a su antojo y para su
interés.
Pretendían con
ahínco curarse en salud, achacar a la CGTP afanes partidarios
extremistas, ilegitimar un gremio cuyo carácter es siempre de Frente
Unico y, de paso, descalificar posibles liderazgos o candidaturas
para los procesos electorales.
Sin embargo, lo
que quita el sueño a la derecha neoliberal es la pesadilla (para
ellos) de una alternativa electoral democrática, antineoliberal y
nacionalista con perspectivas de ser gobierno el 2011. El terror,
justificado por cierto, es la posibilidad de que el movimiento
social - sindical - popular - regional produzca un encuentro con los
espacios políticos socialistas, nacionalistas, de izquierda y de
centroizquierda, patrióticos y antineoliberales, y pueda vertebrarse
un amplio movimiento político electoral de masas que se convierta en
gobierno.
Y para exorcizar
esos demonios, que le producen pánico, se traza la estrategia de
impedir a toda costa esa articulación; calificando a toda oposición
y protesta de violentista, comunista, terrorista o “financiado con
petrodólares chavistas”; hostigando y reprimiendo toda crítica o
cuestionamiento; atacando a gremios, organizaciones populares,
regionales y movimientos políticos, desprestigiando sus dirigencias.
Lo que nos
corresponde frente a esto, es una cosa muy simple, pero a la vez,
difícil y compleja, pero posible y necesaria: hacer realidad la
pesadilla de la derecha neoliberal. Es decir, construir esa
alternativa unitaria, democrática y antineoliberal, en términos
programáticos y organizativos, marchando con paso seguro hacia los
procesos de transformación nacional y a la construcción de un nuevo
país, una Nueva República.
Los tiempos son
propicios y exigentes. La tarea está al frente. Demostremos ser
capaces de acometerla y realizarla.
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