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EL LADO OSCURO
Por
Rolando Breña Pantoja | |
Las protestas y
el paro en el Cusco han sido ocasión para conocer algunos elementos
del lado oscuro del gobierno:
1.- Esconder la
real dimensión y contenido de la lucha y los reclamos, ya sea por
táctica para facilitar o justificar la represión, debilitar y
propiciar más fácilmente su derrota; o por incompetencia, para
entenderlos más allá de los gritos y las consignas estridentes.
Es
responsabilidad del gobierno discriminar en toda protesta o lucha
sus elementos constitutivos, para responder adecuada, realista y
democráticamente, buscando resolver lo esencial en provechoso
diálogo; así lo secundario “correrá la suerte del principal”, “como
dicen los abogados”. La generalización y unilateralidad
distorsionantes e interesadas, tomando lo tangencial como base,
conducirán siempre al ahondamiento de los conflictos, a parapetarse
cada cual en lo suyo, impermeables a toda razón, y a “soluciones”
preñadas de violencia.
2.- Enfrentar
solo las consecuencias, hace que la esencia de los conflictos siga
viva, no importa si “volvió” el orden, y las huelgas, paros y
movilizaciones hayan terminado. Las causas no resueltas en su
contenido siguen siendo brasas que pueden hacerse fuego al menor
soplo del viento.
3.- Adjudicar a
terroristas las acciones, es obviamente una barbaridad. Explicable,
tal vez en su política de desprestigio y facilitación de la
represión y derrota, pero que, sin querer queriendo, otorga
protagonismo y conducción a quienes no lo tienen. Ciertamente, sería
necio negar la posibilidad de la presencia de elementos terroristas,
pero de allí a reconocerles capacidad de orientación y dirección hay
demasiada distancia. Lo que logra el gobierno es generar mayor
resentimiento y de paso “ayudar al rebrote” terrorista, del que
tanto hablan.
4.- Ideologizar
chabacana y groseramente el conflicto, achacándolo a la intervención
de marxistas y comunistas y utilizar un lenguaje procaz, puramente
adjetivista e insultante que retrotrae la lucha política a etapas de
los antis y los sectarismos desbocados y estériles. El APRA se
considera un partido con ideología y doctrina, evidentemente ha
olvidado, por lo menos en su conducción gubernamental, lo que
significa ideología y lucha ideológica. El reclamo cusqueño está más
allá de los partidos, es una muestra de espíritu nacional y no se
arregla con insultos ni adjetivos.
5.- Persistir en
errores y vicios de la política criolla que superviven y gozan de
buena salud en el gobierno. Creer que todo lo que hace es perfecto,
por tanto inmodificable, y quienes disienten o cuestionan son
enemigos, agitadores, antiperuanos, extremistas. Sentirse
autosuficientes para hacer o legislar sin consultar a nadie, ni
siquiera a los expertos, menos a los interesados, la consigna debe
ser acatar sin chistar, quien chista sufrirá las iras del Olimpo,
Zeus puede enviar al dios guerrero Ares.
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