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ECUADOR -
COLOMBIA - II parte
Por
Rolando Breña Pantoja | |
En el conflicto colombo-ecuatoriano se han visto circular
bastante claramente los intereses e intervenciones USA. No sólo ha
apoyado las posiciones políticas de Uribe, sino ha calificado como
“legítima defensa” la violación de territorio ecuatoriano por las
Fuerzas Armadas colombianas; legitimando de este modo no sólo tal
acción, sino posibles futuras acciones semejantes en cualquier país
de América Latina; pues “legitimas defensas” pueden fácilmente
fabricarse en el momento en que sus tácticas y estrategias
“antiterroristas” y “antidrogas” lo exijan.
Podríanse
esquematizar los objetivos USA en tres grandes aspectos:
1.- Impedir o distorsionar la articulación de movimientos políticos
progresistas alternativos con posibilidades de llegar a ser
gobierno.
2.-
Desestabilizar y desbancar los gobiernos que ejercitan programas
contrarios o distintos a su política internacional y sus intereses
económicos, a quienes enfrentan las concepciones neoliberales.
3.- Construir y
fortalecer un eje “democrático”, proclive a sus políticas, para
enfrentarlo a los gobiernos que “escapan” de ellas.
En este esquema,
los problemas ecuatoriano-colombianas, con las FARC al centro, han
sido ocasión para ensayos distintos. Tanto de acciones
intervencionistas y violatorias de territorios nacionales; de
alineamientos y reacciones de los distintos gobiernos, de reacción
de las poblaciones; de actitudes de la OEA y otros foros
internacionales, etc.
Está también
como elemento importante la discusión de si las FARC deben definirse
como beligerantes o terroristas.
¿Es más
importante esta tipificación que avanzar en el proceso de solución
política?
Es evidente, que si se termina definiéndolas como terroristas,
prácticamente se estaría dejando sin condiciones propicias toda
conversación o diálogo en torno a la liberación de rehenes y,
obviamente, esto es lo más peligroso, se estaría taponando toda
tratativa política para una salida negociada. Pues una cosa es
tratar con terroristas y otra muy diferente que con quienes no lo
son. En un caso se buscará su eliminación, y en el otro, pueden y
deben existir diálogos y soluciones políticas negociadas.
De lo que pasa, puede colegirse que a USA no le interesa una salida
negociada, sino el aplastamiento total de las FARC. Una salida
negociada en términos adecuados puede convertir a las FARC en una
fuerza política con posibilidades de influir o decidir en la vida
colombiana. Y claro, esa es una posibilidad que a USA nunca le
gustará. Por lo tanto, exigirá, con toda su capacidad “persuasiva”
la calificación de terroristas para las FARC e impedirá, si puede,
toda solución conversada.
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