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MAJAZ Y
DEMOCRACIA
Por
Rolando Breña Pantoja | |
Con motivo de la
consulta popular impulsada por los alcaldes de El Carmen de la
Frontera, Ayabaca y Pacaybamba, respecto de la minera Majaz, se
descubren las limitadas y distorsionadas formas de entender la
democracia que existen en las mentes de gobernantes, partidos
políticos, periodistas y grandes empresarios.
La principal tara de tales concepciones es que vacían la democracia
de cualquier presencia de la población, organizada o no, en la toma
de decisiones sobre los problemas más importantes de su vida. Su
presencia es tolerada cuando se trata de elecciones nacionales,
regionales o locales; pero es ignorada, imposibilitada e incluso
combatida al tratarse de la participación y fiscalización
permanentes en las grandes definiciones que puedan afectar su
desarrollo económico-social.
Ocurre no
solamente con la irrupción abrupta, violenta, impositiva y
depredadora de muchas inversiones mineras en la Sierra y Costa, sino
también en las comunidades selváticas, que se ven cada día
arrebatadas en su territorio, sus aguas, bosques, biodiversidad;
contaminadas sus fuentes de vida y alteradas negativamente sus
formas de organización social y cultura.
¿Qué importancia pueden tener para los grandes consorcios y sus
posibilidades de millonarias ganancias algunos centenares o miles de
campesinos o pobladores “ignorantes, analfabetos, pobres” que se
aferran a sus ancestrales tierras? La civilización tiene que
avanzar. La industria debe progresar. La economía debe modernizarse;
y, en ese sendero, debe ser superada, apartada o aplastada cualquier
oposición o dificultad, sea técnica, tecnológica, geográfica,
financiera, ambiental e incluso humana.
El capitalismo, su mundialización, es, debe ser, indetenible, y a su
vera y a su orden de mando debe sujetarse y subordinarse toda la
naturaleza viviente o no, no importa si se destruye y con ella la
humanidad. Escribieron los primeros estudiosos del capitalismo que
éste nació chorreando sangre. A estas alturas, podemos decir que
sigue ese mismo camino, acompañado de sofisticada tecnología; de
acabada filosofía individualista y utilitaria, que convierte a las
personas en objetos y la democracia en producto no apto para el
consumo humano.
La consulta popular en El Carmen de la Frontera, Ayabaca y
Pacaybamba tiene, pues, un contenido mayor que la sola negación o
aceptación a Majaz. Es la búsqueda de nuestros pueblos a
considerarse y ser considerados protagonistas de la vida nacional y
participar en la construcción de una democracia de todos y para
todos. Es un símbolo que pretende decir: “Yo también existo y tengo
derechos”, “también es mi país y yo participo en su vida”.
Si la consulta es o no “vinculante”, es lo menos importante. Lo
importante es gritar: “Esta es mi voz, esta es mi palabra”.
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