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LA LARGA MARCHA
EN LA HAYA (I)
Por
Rolando Breña Pantoja | |
Con la
presentación de la demanda peruana ante la Corte Internacional de
Justicia de La Haya se abrirá un nuevo, especial y delicado capítulo
de nuestros conflictos limítrofes con Chile.
Lo primero que debe existir no es, como dice el primer ministro Del
Castillo: “Un amplio consenso”, sino UNANIMIDAD entre los peruanos
para defender nuestros derechos. Y nos parece bien, por ello, que el
gobierno se reúna con distintos sectores representativos de la
población para exponer el tema y fortalecer la unidad nacional al
respecto. No se trata, obviamente, de desnudar a los ojos de todo el
mundo los contenidos particulares de la estrategia y las tácticas
política y diplomáticas, ni de las formas o mecanismos concretos o
de detalle que se habrán de ejercitar. Sino, más bien, de generar
una sólida y uniforme conciencia sobre nuestras razones
histórico-geográficas y legales y los ejes fundamentales de la
estrategia general.
Por eso, parecen fuera de lugar las pequeñas e intrascendentes
“polémicas” sobre si el Consejo es el único indicado para tratar
estos asuntos y no el Acuerdo Nacional. Cuanto más organismos sean
informados, cuanto más foros se abran, mejor. Ya los responsables
sabrán medir, en cada escenario, la importancia y profundidad de la
información correspondiente. Pero pretender aprisionar este asunto,
que se encuentra más allá de ideologías o militancias y de
ubicaciones económicas o sociales, en reducidas capillas o élites,
sería un grave error.
Es equivocada la afirmación que “sólo el Parlamento puede conocer
una información completa, detallada de la demanda que se presentará
ante La Haya” (Gonzales Posada). Pues, además del Ejecutivo y el
equipo de funcionarios responsables, lo conocerá un conjunto de
otros funcionarios, diplomáticos, asesores, expertos nacionales,
extranjeros; y, por supuesto, la demanda completa la conocerá Chile,
así como los medios de comunicación y cualquier interesado en el
tema.
Y más equivocada todavía es el aserto de Rolando Souza: “Del
Castillo conspira contra la reserva y la seguridad que debe tener la
demanda”. La demanda no es reservada en sus contenidos y
fundamentos. Lo que es reservada, reiteramos, es la estrategia
política, diplomática y legal, concreta; las diarias definiciones,
pasos, tácticas, conexiones, mecanismos, así como las alternativas y
contrargumentos que se presenten en el transcurso del proceso.
No podemos admitir reservas, silencios, debilidades o neutralidades
respecto de los derechos que corresponden al país. Menos aún con
Chile, con quien la historia de nuestras relaciones no es
precisamente edificante
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