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PRIMERO DE MAYO: UN
RELATO DE VIDA Y LUCHA
Ernesto Toledo Brückmann | |
Aquella mañana
Partson irrumpió en la sala de audiencias y se sentó en el banquillo
junto a sus compañeros para luego decir: “Me matarán pero no he
podido quedarme en libertad conociendo que mis camaradas están aquí
y se verían castigados por algo que, igual que yo, son inocentes”.
La policía no lograba capturarlo pero al conocer del proceso se
entregó como símbolo de valerosa lealtad a la clase obrera.
Spies recalcó:
“Estas son mis ideas, no puedo renunciar a ellas… si queréis
condenar a la gente a la pena capital porque se ha atrevido a decir
la verdad –yo os desafío a citar una sola mentira que hayamos dicho–
si la muerte es la pena que se impone al que proclama la verdad,
¡pagaré ese elevado precio desafiante y orgullosamente! Llamad a
vuestro verdugo”.
Louis Lingg, a
sus veintiún años de edad, declaró: “EE.UU. es un país de tiranía
capitalista y del más cruel despotismo policiaco… Desprecio vuestro
orden, vuestras leyes, vuestra autoridad basados en la fuerza.
¡Colgadme por ello!”
Adolph Fischer
denunció: “Sé que es imposible convencer a los que mienten por
oficio: a los asalariados directores de la prensa capitalista,
quienes cobran por sus mentiras”.
El 20 de agosto
se bajó el telón con el petitorio del fiscal: “condenen a estos
hombres para aleccionar a los demás, ahórquenles para salvar
nuestras instituciones, nuestra sociedad”. El mediodía del viernes
11 de noviembre de 1887 cuatro hombres cubiertos con togas blancas
subieron al patíbulo. Spies habló mientras el verdugo lo
encapuchaba: “Llegará un tiempo en que nuestro silencio será más
poderoso que las voces que ustedes hoy estrangulan”. Parsons gritó:
“¡Permítame hablar, sheriff Matson! Que se oiga la voz del pueblo…”
La gruesa cuerda de esparto ahogó esas palabras que resonaran por
siempre.
La vida terminó
para quienes protagonizaron un año antes, el 1 de mayo de 1886, una
huelga masiva en Chicago para reclamar que las jornada laboral sea
de ocho horas y por mejores condiciones de trabajo. Hubo
enfrentamientos violentos con la policía y por un grupo privado de
seguridad al servicio de los industriales y empresarios: la compañía
Pirketon. La sangrienta represión causó varios muertos y medio
centenar de heridos.
Tres días
después Fischer y Engel convocaron un mitin para protestar contra la
matanza; se concentraron varios miles de obreros, entre los grupos
de la policía estalló una bomba que dejó una víctima mortal pero la
fuerza medrosa abrió fuego al acaso. Los trabajadores corrieron y en
tan solo segundos cayeron varios muertos y centenares de heridos.
Curiosamente
Estados Unidos desconoce esta fecha, celebrándose desde 1882 el
primer lunes de septiembre, como propuesta del dirigente Peter J.
Mac Guire de la Central Labor Union. Esta celebración ha sido
apoyada e impulsada por los patrones y los gobiernos para eclipsar
sentido real del 1º de mayo.
En nuestro país,
fue en 1896 cuando se celebró el 1º Congreso Provincial Obrero,
coincidiendo obreros y artesanos que reclamaban las 10 horas de
trabajo y el descanso dominical; ya en 1904 empiezan los reclamos
de las ocho horas apoyados por los obreros del puerto del Callao y
los panaderos del Sindicato “Estrella del Perú”. Todo esto trajo
como resultado que en 1905 se celebrase en el Perú por primera vez
el 1º de mayo como Día del Trabajo.
La historia
siguió su curso y fue en el gobierno de José Pardo y Barreda cuando
en las constantes luchas sindicales permitieron leyes sobre
accidentes laborales, reglamentación del trabajo de mujeres y niños,
descanso dominical, en fiestas patrias y en épocas de elecciones. Ya
el 15 de enero del año 1919 se estableció la jornada laboral de 8
horas, que fue el producto de constantes luchas que costó
dedicación, entrega, pundonor y pérdidas de vidas inocentes que
consiguieron un trato digno y humanamente reglamentado para el
trabajador peruano.
Con el gobierno
de Fujimori, según a la Organización Internacional de Trabajo (OIT)
el Perú sufrió una de las reformas laborales más radicales de
Latinoamérica en cuánto legislación y organización sindical. La
reducción sustancial de la actividad sindical bajó de 20% a sólo el
3% de trabajadores. Se redujo la duración de los contratos a fin de
no incluir trabajadores en planilla, cambiaron las relaciones
laborales y los sueldos van en retroceso. Las utilidades para los
empresarios son más del 60% y el gasto en sueldos sólo es menos del
30%.
El Perú ha
ratificado varios tratados internacionales sobre protección laboral
pero viola más del 70% de ellos. Actualmente las promesas apristas
de reivindicar los derechos laborales se han quedado en el discurso;
el caso más crítico es de los obreros u operarios de las SERVICES
que sufren sobre explotación y casi semiesclavitud al no
respetárseles sus derechos laborales ni humanos.
Respecto a los
maestros, el régimen de García inició una agresión sistemática
contra el SUTEP, incrementada durante su última huelga y con
manifestaciones claramente antisindicales, como el recorte de
licencias, permitir maestros alternos y recorte de sueldos que
afectaron el funcionamiento de la organización sindical magisterial.
Hoy los
sindicatos están en una etapa de resurgimiento y de restitución de
sus derechos conculcados durante el fujimorismo, sin embargo, no hay
avances, sólo el Tribunal Constitucional ha dictado sentencias
importantes en materia de despidos. Por ello se requiere una
efectiva Ley General del Trabajo y la Ley del Empleo Público para
los trabajadores estatales.
El relato con
que iniciamos esta nota de no tendría razón de ser si es que más de
uno no se sintiera identificado por las luchas de quienes son
verdades mártires, y aunque los regímenes neoliberales pretendan
deshumanizar a los trabajadores, los obreros de Chicago serán la
primera referencia.
Al llegar
nuevamente el 1º de Mayo, valdría la pena meditar y valorar las
luchas de los trabajadores organizados, además de entender que la
armonía entre el trabajador y la empresa, generará mayor
productividad y desarrollo para el país. Como el trabajo es una
actividad que dignifica al hombre, es menester que los que están en
el poder, en base a un crecimiento y desarrollo sostenido, le
deparen a la población oportunidades de trabajo para la realización
de las personas.
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