| |
|
BOLIVIA: RECRUDECE
LA LUCHA DE CLASES
Por
Manuel Guerra | |
Mientras Bolivia era gobernada por narcotraficantes,
generales golpistas o defraudadores alineados con el imperio
norteamericano, la derecha estaba tranquila, a pesar del atraso, la
pobreza y las convulsiones sociales que frecuentemente sacudían
aquel país del altiplano. Pero llegó el momento que las crisis
políticas que mostraban el agotamiento del sistema imperante ya no
pudieron ser contenidas a punta de bala o con arreglos en las
alturas; el movimiento social iba buscando y abriendo caminos, hasta
que encontró en Evo a su líder capaz de canalizar el descontento
acumulado y abrir un proceso de profundos cambios económicos,
sociales y políticos para acabar con la exclusión, conquistar el
bienestar, la democracia verdadera y la soberanía plena de Bolivia.
Evo fue además el primer presidente indígena electo en América
Latina.
Entonces la derecha de dentro y fuera de Bolivia saltó hasta
el techo, gritó eufórica, calificó de improvisado al nuevo
gobernante, lo acusó de ser títere de Hugo Chávez, de retrógrado
cuando inició las nacionalizaciones de las empresas estratégicas, de
coludirse con el narcotráfico cuando salió en defensa de la hoja de
coca. Y esta derecha que se mueve al son del imperio del norte,
tiene en la aristocracia afincada en Santa Cruz su cabecera de
playa para avanzar en sus planes de desestabilización del gobierno
de Evo, propiciar su caída y revertir los procesos de cambio que se
han puesto en marcha.
La aristocracia cruceña no se siente ni económica, ni racial,
ni culturalmente identificada con el resto de Bolivia. Pretendiendo
sacar provecho de los sentimientos regionalistas de la población
promueve primitivos valores racistas y excluyentes con el propósito
de alentar el autonomismo como paso previo al separatismo. Con lo
cual se pretende poner en jaque al gobierno al no poder disponer los
recursos económicos de la región en beneficio del conjunto del país.
El referéndum promovido por la aristocracia cruceña es un acto
ilegal y de abierto desafío al gobierno de Evo Morales. No obstante
el alto porcentaje de ausentismo y rechazo a esta medida por gran
parte de la población de esa provincia, sus resultados pretenden ser
presentados como una gran victoria de la oposición por parte de la
derecha internacional. Este intento desestabilizador sin duda será
derrotado por el gobierno y las masas de Bolivia que no tolerarán el
autonomismo separatista, ni el chantaje de la aristocracia que
siente sus intereses afectados.
El proceso boliviano, al igual que el venezolano, pone en evidencia
una lección que no debe ser pasada por alto: Mientras más profundos
los cambios que se pretendan hacer desde el gobierno, mayor será la
resistencia de la derecha, mayor su presión y agresividad que lo
llevará incluso a usar métodos violentos; en otras palabras, se
ingresará a una mayor la exacerbación de la lucha de clases, a la
confrontación entre cambio o continuismo, entre lo avanzado que se
abre paso en medio de dificultades y lo atrasado que se resiste a
ser removido. Esto es inevitable, y la única manera de salir airosos
es apoyarse en todo momento en las masas, en la población
organizada, politizada, dispuesta a defender a su gobierno y su
proceso.
Pecaríamos de unilaterales si no percibiéramos que lo que ocurre en
Bolivia no es ajeno a los manejos del imperio norteamericano que no
tolera perder el control omnímodo sobre los recursos que posee
América Latina, y que evidentemente necesita gobiernos cipayos,
manejables, intermediarios de sus intereses, cómplices del saqueo y
la rapiña. La instalación de bases militares norteamericanas en
varios países de la región, la reaccionarización que se ha puesto en
marcha por parte de gobiernos derechistas, las campañas macartistas
contra todo lo que cuestione al sistema imperante, no son sino
indicadores que la derecha y el imperialismo se preparan para
aplastar a sangre y fuego a la corriente de cambio que sacude
América Latina.
Para quienes se empeñan en negar la existencia de la lucha de
clases, que miren el espejo de Bolivia. Para quienes piensan que los
cambios se harán en medio de un lecho de rosas, que aprecien de lo
que son capaces la derecha y el imperialismo.
|
![]()
|
|