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EL
SENDERISMO FUNCIONAL A LA DERECHA
Por Manuel Guerra | |
De
pronto el alicaído Luis Alva, Ministro del Interior, navega en la
cresta de la popularidad; convertido casi en héroe, aparece en los
noticieros estelares y en las primeras planas de los diarios
mostrando a la columna senderista derrotada y hecha prisionera en
Aucayacu, junto al cadáver del “camarada JL”, sindicado como el
número dos del aparato terrorista en el Huallaga.
Y esto
sucede no solo cuando se alzan voces pidiendo la cabeza del Ministro
debido a su inoperancia, sino también en el momento preciso para
darle la razón a la propuesta de Alan García de dar a conocer los
nombres de los presos que purgaron penas por terrorismo y que han
sido liberados, pues da la casualidad que entre los detenidos en
Aucayacu hay varios con antecedentes de ese tipo. Pasa esto cuando
todos critican al gobierno de no tener una estrategia antisubversiva
coherente; cuando los fujimoristas salen a decir que solo ellos
podían derrotar al terrorismo; cuando Alan García asume la defensa
de los Wolfenson; cuando se evidencia el manejo del Ejecutivo para
favorecer al reo Fujimori, lo que algunos interpretan como
consecuencia de un chantaje; cuando el señor Presidente se embarca
en una ofensiva para justificar y defender la concepción de
desarrollo primario exportador y de subordinación al capital
extranjero, que la derecha ha asumido a lo largo de la república.
Pero también cuando los sondeos de opinión dan cuenta del rechazo
abrumador a la gestión del actual gobierno, cuando la población
iqueña realiza un paro en protesta a la forma ineficiente con que se
maneja la reconstrucción, cuando las poblaciones de la selva
preparan nuevas medidas de lucha, en tanto el problema de los
docentes universitarios continúa irresuelto y la CGTP anuncia
preparativos hacia un paro nacional.
Sin
duda Sendero se ha convertido en una organización funcional a los
planes de la derecha, útil para levantarlo como amenaza y justificar
medidas autoritarias, para distraer a la opinión pública, pero
también para usarlo como elemento divisionista del movimiento
popular. Fresco está el recuerdo cuando doña Meche Cabanillas llevó
del brazo a Robert Huaynalaya y lo alojó en la Casa del Pueblo en
plena huelga magisterial, mientras el aparato mediático de la
derecha lo levantaba, alentando sus maniobras corrosivas.
Ciertamente Sendero ha sido derrotado y en el presente no representa
una amenaza real, pero la derecha lo necesita, pues encaja
perfectamente con sus planes. Lo necesita controlado, infiltrado,
dispuesto a cumplir el trabajo sucio de difundir mentiras y
calumnias contra los líderes de la izquierda, promover el
divisionismo del movimiento social y realizar acciones desquiciadas
para
que personajes como Alan García y Alva Castro salgan del pantano del
descrédito. La derecha sabe que una verdadera amenaza a sus
intereses proviene de la posibilidad que la izquierda y el
movimiento social se articulen en una alternativa a los problemas
del país. Necesita impedirlo a toda costa, y en su estrategia para
derrotar a las fuerzas del cambio, que incluye campañas de
desprestigio, pero también el uso de la represión, Sendero le cae
como anillo al dedo. Ya veremos que cuanto más se agudizan las
contradicciones de clase, los grandes titiriteros moverán una y otra
vez a las marionetas senderistas. Tan útiles se han vuelto, que de
no existir, seguramente la derecha los inventaría.
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