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SE DESBOCA EL
MACARTISMO
Por
Manuel Guerra | |
Una cosa lleva a
la otra. El neoliberalismo necesita del autoritarismo, y el
autoritarismo de un ablandamiento psicológico de masas, de un
elemento que justifique sus medidas represivas, de cortinas de humo
que distraigan a la población de los problemas reales que la
aquejan. Las mentes brillantes de los servicios de inteligencia
trabajan en ello diariamente, fabrican con acucioso empeño sus
productos que se convierten en el libreto de los voceros
gubernamentales y sus aliados; que son asumidos con entusiasmo por
los líderes empresariales; distribuidos masivamente por los grandes
medios de comunicación; repetidos por los jefes policiales;
sustentados por los sesudos analistas políticos; convertidos en
parodia por sus bufones en los programas cómicos, y hasta invocados
en los sermones de la catedral.
En la actualidad
la guerra santa de la derecha ha enfilado sus baterías contra un
demonio que se llama Hugo Chávez. Sus delitos: predicar el
socialismo, abogar por cambios profundos en América Latina,
practicar la solidaridad entre los pueblos, tener la osadía de
cuestionar al sacrosanto imperio norteamericano. Por supuesto que en
al amasijo psicosocial de la derecha no le faltan los consabidos
ingredientes de uso obligatorio en estos casos: el narcoterrorismo y
las FARC. De pronto la derecha se viste de patriotismo y anuncia que
no tolerará injerencia extranjera en nuestro territorio. Levantando
estas banderas se detiene a militantes izquierdistas por asistir a
un congreso bolivariano, se acusa a las casas del ALBA de recibir
dinero venezolano para financiar las protestas populares, se ataca a
Ollanta Humala con el mismo argumento, se pide la revocatoria de
Hernán Fuentes, Presidente de la Región Puno, acusado nada más ni
nada menos de separatista instrumentado por Chávez. De este modo las
protestas populares ya no estarían motivadas por el descontento
frente al fracaso del modelo, por la indignación que provoca el
entreguismo de nuestros recursos, por el alza del costo de vida, por
la corrupción e ineficacia de los organismos del Estado o por la
pérdida de los derechos laborales, sino que serían obra y gracia del
chavismo y sus cómplices internos.
Como en los
tiempos de la guerra sucia -donde la gente que nada tenía que ver
con el senderismo era perseguida bajo la cobertura de apología al
terrorismo, y tener un libro de Mariátegui o literatura marxista era
considerado un delito, por lo cual uno podía ser sometido a tortura,
ir preso y hasta acabar con sus huesos en el fondo de una fosa
común-, hoy en día resucita con fuerza el más primitivo macartismo
con el objetivo de amedrentar y colocar a la defensiva al movimiento
social y justificar la represión que se ha puesto en marcha para
allanar el camino a la profundización del modelo neoliberal.
El solo hecho de
tener una opinión diferente al catecismo neoliberal en boga es
motivo de excomunión. Cual perros cancerberos, los reporteros van
tras de su presa, lo acorralan y conminan: Diga usted si las FARC
son terroristas. Y si el entrevistado tiene la desgracia de
responder que son fuerzas beligerantes, entonces lo agarran a
feroces dentelladas por haber quedado demostrada su complicidad con
los rebeldes colombianos. En un programa dominical los reporteros
que viajaron hasta Puno para “entrevistar” al Presidente Regional,
aullaron de alegría, porque en el local de la radio donde éste emite
sus programas encontraron las pruebas de sus vínculos con el
chavismo, el terrorismo y la ultraizquierda: allí funcionaba la Casa
de la Amistad Peruano Venezolana (prueba uno); en sus paredes estaba
pegado un afiche conmemorativo del Partido Comunista Peruano y el
Partido Comunista del Perú – Patria Roja (prueba dos); había además
otro afiche de un movimiento indígena boliviano (prueba tres); en la
mesa, un folleto firmado por Antauro Humala (prueba cuatro);
finalmente las propias declaraciones de Fuentes que declaró su
admiración por Hugo Chávez y consideró a las FARC como fuerzas
beligerantes. A confesión de parte, relevo de pruebas, se dijeron.
Cual aplicados alumnos que resuelven un problema de geometría y
colocan en la pizarra LQQD (lo que queríamos demostrar), así estos
jornaleros de la infamia cumplieron con su labor de “desenmascarar”
al Presidente Regional, colocarlo contra la opinión pública y
exponerlo a las represalias del gobierno.
Tal es la forma
como opera la derecha, y conforme aumente su descrédito mayor será
su prepotencia y el uso de elementos coercitivos. El macartismo no
es más que un síntoma de su debilidad. Cual fiera acorralada, mayor
su agresividad. Su careta democrática es solo eso: una careta cada
vez más incómoda. Igual que su supuesto patriotismo, porque ¿puede
alguien tomarse en serio su afirmación de luchar contra la
injerencia extranjera cuando lo dice la derecha más apátrida, la que
permite el saqueo de nuestros recursos por las transnacionales, la
que se aviene a la presencia de bases militares en nuestro
territorio, la que calla en siete idiomas cuando el imperio
norteamericano invade a otros países y masacra a sus poblaciones?
¿Acaso el modelo que defienden no fue diseñado por las grandes
potencias para su propio beneficio?
La lucha de
ideas, la lucha de masas, la acción política, la férrea unidad del
pueblo peruano. Estas son nuestras armas para derrotar la ofensiva
derechista y abrir un nuevo curso para el país.
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