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LOS RETOS
DEL 2008
Por Manuel Guerra | |
El año
que se inicia representa un periodo crucial, pues de lo que se haga
o deje de hacer en este lapso va a depender en buena medida el
desenlace político del quinquenio iniciado con la elección de Alan
García.
Empeñada en continuar con la aplicación del modelo neoliberal, la
preocupación central de la derecha es impedir la articulación de un
bloque popular alternativo con capacidad de disputarle los espacios
de gobierno, tal como ha sucedido en otros países de América Latina.
Que se repitan los ejemplos de Venezuela, Bolivia y Ecuador
constituyen su verdadera pesadilla que necesita conjurar, y para
lograrlo viene implementando una estrategia integral, que acciona en
los ámbitos ideológicos, políticos y sociales. Partes de esta
estrategia son la profundización de la ofensiva mediática para hacer
potable el modelo neoliberal y desprestigiar a las organizaciones y
liderazgos populares; la campaña divisionista y de enfrentamiento de
pueblo contra pueblo, junto a la promulgación de leyes que afianzan
el autoritarismo para neutralizar al movimiento social.
La
gran tarea para quienes nos inscribimos en la corriente de cambios
profundos para el país consiste asimismo en articular una respuesta
integral, única manera de disputar con posibilidades de éxito a la
hegemonía de las clases dominantes. Las condiciones, tanto dentro
como fuera del país, se presentan favorables, pero aprovecharlas
requiere de una mentalidad estratégica, de una férrea voluntad para
alcanzar los grandes objetivos y de una firme disposición para
superar esquemas, errores, estilos o actitudes que han abonado a la
división y fragmentación del movimiento social e impedido la
constitución de una fuerza política alternativa al orden de cosas
existente.
De
todo esto se desprenden los grandes retos que debemos asumir sin
demora: El primero de ellos consiste en superar la condición
meramente oposicionista de los partidos, anclada en el movimientismo,
para pasar a constituirse en alternativa política a los grandes
problemas del país. Solo desde la esfera de la lucha política,
asumiendo un proyecto de desarrollo independiente y la propuesta de
una nueva Constitución, cobra sentido la lucha de ideas en el
presente, elemento indispensable para disputar la hegemonía de las
clases dominantes.
El
segundo reto consiste en construir la gran unidad del pueblo peruano
para lograr los grandes cambios que el Perú requiere. Debemos
trabajar arduamente para superar la dispersión y fragmentación de
las organizaciones populares, fortalecer los gremios, los frentes
regionales, las organizaciones campesinas, los movimientos femeninos
y juveniles, las organizaciones barriales, incorporar a los
movimientos ecologistas, defensores de derechos humanos, sectores de
la iglesia progresista, sectores patrióticos, nacionalistas y
democráticos, que junto con la izquierda socialista levantan las
banderas de cambio para el Perú. En el 2007 se constituyó la
Coordinadora Política y Social, que protagonizó las jornadas de
Julio y Noviembre y que representa un paso adelante y una base
importante para avanzar en esta gran tarea unitaria, la que debe
arribar a la Asamblea de los pueblos del Perú. Esta gran unidad
necesita de una plataforma que le de horizonte y consistencia.
Sin
duda el 2008 no será un lecho de rosas. La profundización del
modelo, la postergación de las demandas populares, el entreguismo y
la corrupción, la intolerancia y la prepotencia del gobierno,
tendrán como respuesta un ascenso de las luchas populares. Quienes
oficiamos de vanguardias tenemos el reto de darle consistencia y
horizontes a estos movimientos, evitar que se desgasten y cosechen
derrotas.
Como
dijimos, debemos también asumir el reto de superar la mentalidad y
estilos sectarios, la estrechez de miras que non lleva a disputas
estériles para beneplácito del enemigo de clase. Cada organización
política tiene el perfecto derecho de ensanchar su espacio de
influencia y pretender la hegemonía, pero hay que hacerlo con
métodos adecuados, poniendo a prueba la justeza de sus
planteamientos, trabajando honestamente en las bases.
En lo
que respecta a nuestro Partido, además de lo mencionado, en el 2008
tenemos los retos de trabajar por el éxito de la II Conferencia del
Trabajo Educacional, el III Congreso del MNI y la campaña de
recolección de firmas para su inscripción en el registro de
organizaciones políticas, el Congreso de la Juventud Comunista y el
VIII Congreso del Partido, todo lo cual nos debe permitir ponernos
en mejores condiciones para afrontar nuestra responsabilidad en la
lucha de clases que caracteriza el presente periodo.
Estamos convencidos que el 2011 puede marcar un punto de quiebre de
alcances estratégicos, en la medida que los sectores del cambio
accedan al gobierno del país. Por tanto no se trata de un proceso
eleccionario más. Así lo entienden la derecha y el imperialismo y
desde hoy trabajan por bloquear esa posibilidad. Nos corresponde
trabajar desde hoy para alcanzar el éxito, porque la victoria se
construye, no viene de regalo; por ello decíamos que lo que hagamos
en el presente año incidirá en el desenlace del periodo.
Un
triunfo de los sectores del cambio, no hará sino agudizar las
contradicciones, abriendo un periodo de mayores confrontaciones.
Para nosotros que tenemos un horizonte socialista y comunista todo
esto no representan sino caminos que nos aproximan a nuestros
grandes objetivos.
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