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CORTINAS DE HUMO EN LUGAR DE SOLUCIONES
Por Manuel Guerra

Esta vez el elemento distractivo lanzado por Alan García es la amenaza de publicar 1800 nombres de personas que fueron acusadas de terrorismo y liberadas en los últimos años. Hace poco fue la acusación de violador al ex Presidente Toledo, y tiempo atrás la pena de muerte para los terroristas. Los medios de comunicación, que actúan como cajas de resonancia, se encargan de colocar estos temas en las primeras planas, mientras que sesudos analistas -donde no faltan penalistas, constitucionalistas y hasta sicólogos y siquiatras-, disertan sobre ellos en los programas estelares.

Y de este modo estos sicosociales se instalan en la agenda política, terminan convertidos en los grandes problemas nacionales que atrapan la atención de la opinión pública. En su momento Fujimori y montesinos demostraron ser verdaderos maestros de esta política del embauque, de la que hicieron uso y abuso echando mano a los servicios de inteligencia. Alan García no podía dejar de lado estos atributos de la ciencia del buen gobierno, con la ventaja que sus dotes histriónicas superan largamente a la dupla de delincuentes que hoy se encuentran tras las rejas.

Cuando las encuestas de opinión pública revelan que alrededor del 70% de la población rechaza la gestión presidencial; cuando se evidencia que los poderosos cárteles del narcotráfico han afianzado su presencia en el país, atacando comisarías y matando policías sin que el gobierno tenga una política coherente para acabar con este flagelo que no sea poner el peso represivo sobre los campesinos cocaleros; cuando los gremios y sectores sociales protagonizaron el 8 de noviembre una contundente segunda jornada de lucha exigiendo solución a sus demandas; cuando se pone al descubierto la naturaleza corrupta del régimen, la incapacidad con que se manejan los ministerios de Salud e Interior; cuando se ampaya al Ministro Chang haciendo pingues negocios en el Ministerio de Educación; cuando la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo ha resultado todo un fiasco y la población de Ica prepara un paro regional; cuando la tolerancia cero se traduce en miles de muertos por accidentes en las carreteras; cuando el Gabinete Del Castillo hace agua, mientras en el Parlamento el oficialismo y la derecha se preparan para aprobar un Presupuesto que consagra la inequidad y exclusión para las grandes mayorías; cuando la justicia peruana posterga el juicio de Fujimori, prepara el camino para su impunidad y el gobierno sale a defender a Wolfenson… Cuando sucede todo esto Alan García tira el hueso de lo de la lista de terroristas, detrás del que todos corren para hincarle el diente.

Con cortinas de humo se pretende ocultar la incapacidad del régimen para dar solución a los grandes problemas nacionales, evitar el creciente desprestigio del gobierno, neutralizar las luchas sociales y distraer a la opinión pública para aplicar medidas antipopulares. Los sicosociales también abonan el terreno para poner en marcha una escalada represiva como recurso para mantener a raya a una población descontenta e indignada.

En los meses que vienen el Sr. García va a necesitar de todos sus recursos de pirotécnico, de todo el apoyo mediático, de todo el soporte represivo para gobernar un país sacudido por los conflictos sociales en crecimiento.

  

 

 

 

 
 
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