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CUMBRE
SOCIAL DE LOS PUEBLOS
Por Manuel Guerra | |
La
derecha peruana pretende presentar la Quinta Cumbre de Presidentes
de la Unión Europea, América Latina y El Caribe, a realizarse en
nuestro país en el mes de mayo, como un gran acontecimiento donde
todas las ventajas y oportunidades jugarán a favor de los países de
esta región, y que por tanto cualquier posición discrepante es una
especie de aguafiestas a la que hay que conjurar. El solo anuncio de
una Cumbre Alternativa de los Pueblos ha puesto los pelos de punta
al oficialismo, que ha echado a andar toda una campaña represiva e
intimidatoria para poner en jaque a sus organizadores.
Para
la Unión Europea esta Cumbre se inserta en su estrategia de “Una
Europa Global: Compitiendo en el Mundo”, es decir avanzar en la
conquista de mercados, zonas de influencia y control de los recursos
naturales, disputando espacios al imperio norteamericano y a otros
bloques que se han configurado en diversas regiones del planeta. Su
interés es avanzar en la plasmación de un área de libre comercio
entre ambas regiones, en el marco de los tratados comerciales
inspirados en la globalización neoliberal, donde la regla de oro es
la máxima ventaja y libertad para las transnacionales. Esta es la
motivación de fondo que pretende ser ocultada con temas como la
lucha contra la pobreza y preservación del medio ambiente, útiles
desde el punto de vista mediático, pero del todo impracticables en
el contexto del capitalismo salvaje, hoy en boga.
Como
se sabe, en los países europeos se han endurecido las políticas
migratorias, que junto a la xenofobia afectan a muchos
latinoamericanos. La libertad que se pregona es para los capitales y
mercancías hacia nuestras regiones, pero no para las personas del
tercer mundo que se ven impelidas a emigrar en busca de trabajo y
oportunidades. Asimismo transnacionales europeas se han afincado en
nuestros países para saquear los recursos naturales y depredar el
medio ambiente, violando la soberanía de nuestros países y
conculcando los más elementales derechos laborales. Remediar esta
situación no está en el cálculo de las potencias europeas, ni de la
derecha latinoamericana promotora de la exportación de materias
primas y subordinación al capital extranjero como elementos
centrales de lo que consideran desarrollo. Sin duda la nota
discordante lo pondrán los mandatarios de Venezuela, Bolivia,
Ecuador, entre otros, defensores de la soberanía e integración
latinoamericana y de modelos de desarrollo independiente, contra
quienes, coincidentemente, se viene desatando una feroz campaña de
desprestigio.
Son
cada vez mayores los pueblos que creen que es posible y necesaria
una integración de los países distinta a la globalización
neoliberal, donde los acuerdos comerciales no signifique el
atropello al más débil, ni la exclusión a las mayorías, donde junto
a las relaciones económicas se establezca el respeto a los derechos
humanos, la defensa del medio ambiente, la cooperación científica y
tecnológica, la voluntad de acabar con el hambre, las enfermedades
crónicas, donde reine la paz y se ponga coto a toda forma de
intervencionismo, y se ponga fin al despilfarro y el consumismo. En
diversas partes del mundo los pueblos accionan levantando estas
banderas, convencidos que un mundo mejor es posible y que hay que
trabajar para conquistarlo.
Este
es el propósito de la Cumbre Social de los pueblos que se llevará a
cabo del 12 al 16 de mayo, paralelamente a la Cumbre de Presidentes.
Este es un evento convocado a iniciativa de Enlazando Alternativas 3
y que cuenta con la participación de las más representativas
organizaciones sociales y políticas peruanas, tanto de la capital,
como del interior del país, que se inscriben en el cambio. Asimismo
contará con la participación de delegaciones similares de Europa y
América Latina. Se trata de un foro donde se discutan y propongan
alternativas a los graves problemas que atraviesa la región. En tal
sentido es un importante escenario de la lucha de ideas, donde a su
vez se avanzará en el proceso de construir la más amplia unidad para
lograr los grandes cambios que el Perú demanda. Es consenso entre
los participantes que la confluencia de las organizaciones sociales
y políticas lograda para la Cumbre Social, se proyecte en el largo
plazo en torno a un programa y plataforma de lucha.
La
Cumbre Social de los Pueblos no debe ser un acto puramente
académico; debe ser también un escenario de movilización social y
política. Juntamente a la participación en los diversos talleres
para debatir los ejes temáticos, se prevé la realización de actos de
masas, como la recepción a los Presidentes amigos y un mitin que
cerrará el evento y se darán a conocer las conclusiones. A
contrapelo de los planes de la derecha, la Cumbre Social de los
Pueblos se convertirá en uno de los principales escenarios de lucha
contra el neoliberalismo en el presente año.
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