OBRAS COMPLETAS DE JOSE CARLOS MARIATEGUI

LA ESCENA CONTEMPORANEA

  

    

MARINETTI Y EL FUTURISMO

 

 

El futurismo no es �como el cubismo, el expresionismo y el dada�smo� �nicamente una escuela o una tendencia de arte de vanguardia. Es, sobre todo, una cosa peculiar de la vida italiana. El futurismo no ha producido, como el cubismo, el expresionismo y el dada�smo, un concepto o una forma definida o peculiar de creaci�n art�stica. Ha adoptado, parcial o totalmente, conceptos o formas de movimientos afines. M�s que un esfuerzo de edificaci�n de un arte nuevo ha representado un esfuerzo de destrucci�n del arte viejo. Pero ha aspirado a ser no s�lo un movimiento de renovaci�n art�stica sino tambi�n un movimiento de renovaci�n pol�tica. Ha intentado casi ser una filosof�a. Y, en este aspecto, ha tenido ra�ces espirituales que se confunden o enlazan con las de otros fen�menos de la historia contempor�nea de Italia.

Hace quince a�os del bautizo del futurismo. En febrero de 1909, Marinetti y otros artistas suscribieron y publicaron en Par�s el primer manifiesto futurista. El futurismo aspiraba a ser un movimiento internacional. Nac�a, por eso, en Par�s. Pero estaba destinado a adquirir, poco a poco, una fisonom�a y una esencia fundamentalmente italianas. Su duce, su animador, su caudillo, era un artista de temperamento italian�simo: Marinetti, ejemplar t�pico de latino, de italiano, de meridional. Marinetti recorri� casi toda Europa. Dio conferencias en Par�s, en Londres, en Petrogrado. El futurismo, sin embargo, no lleg� a aclimatarse duradera y vitalmente sino en Italia. Hubo un instante en que en los rangos del futurismo militaron los m�s sustanciosos artistas de la Italia actual: Papini, Govoni, Palazeschi, Folgore y otros. El futurismo era entonces un impetuoso y complejo af�n de renovaci�n.

Sus l�deres quisieron que el futurismo se convirtiese en una doctrina, en un dogma. Los sucesivos manifiestos futuristas tendieron a definir esta doctrina, este dogma. En abril de 1909 apareci� el famoso manifiesto contra el claro de luna. En abril de 1910 el manifiesto t�cnico de la pintura futurista, suscrito por Boccioni, Carr�, Russolo, Balla, Severini, y el manifiesto contra Venecia pasadista. En enero de 1911 el manifiesto de la mujer futurista por Valentine de Saint Point. En abril de 1912 el manifiesto de la escultura futurista por Boccioni. En mayo el manifiesto de la literatura futurista por Marinetti. En pintura, los futuristas plantearon esta cuesti�n: que el movimiento y la luz destruyen la materialidad de los cuerpos. En m�sica, iniciaron la tendencia a interpretar el alma musical de las muchedumbres, de las f�bricas, de los trenes, de los transatl�nticos. En literatura, inventaron las palabras en libertad. Las palabras en libertad son una literatura sin sintaxis y sin coherencia. Marinetti la defini� como una obra de �imaginaci�n sin hilos�.

En octubre de 1913 los futuristas pasaron del arte a la pol�tica. Publicaron un programa pol�tico que no era, como los programas anteriores, un programa internacional sino un programa italiano. Este programa propugnaba una pol�tica extranjera "agresiva, astuta, c�nica". En el orden exterior, el futurismo se declaraba imperialista, conquistador, guerrero. Aspiraba a una anacr�nica restauraci�n de la Roma Imperial. En el orden interno, se declaraba antisocialista y anticlerical. Su programa, en suma, no era revolucionario sino reaccionario. No era futurista, sino pasadista. Concepci�n de literatos, se inspiraba s�lo en razones est�ticas.

Vinieron, luego, el manifiesto de la arquitectura futurista y el manifiesto del teatro sint�tico futurista. El futurismo complet� as� su programa �mnibus. No fue ya una tendencia sino un haz, un fajo de tendencias. Marinetti daba a todas estas tendencias un alma y una literatura comunes. Era Marinetti en esa �poca uno de los personajes m�s interesantes y originales del mundo occidental. Alguien lo llam� �la cafe�na de Europa�.

Marinetti fue en Italia uno de los m�s activos agentes b�licos. La literatura futurista aclamaba la guerra como la ��nica higiene del mundo�. Los futuristas excitaron a Italia a la conquista de Tripolitania. Soldado de esa empresa b�lica, Marinetti extrajo de ella varios motivos y ritmos para sus poemas y sus libros. Mafarka, por ejemplo, es una novela de ostensible y c�lida inspiraci�n africana. M�s tarde, Marinetti y sus secuaces se contaron entre los mayores agitadores del ataque a Austria.

La guerra dio a los futuristas una ocupaci�n adecuada a sus gustos y aptitudes La paz, en cambio, les fue hostil. Los sufrimientos de la guerra generaron una explosi�n de pacifismo. La tendencia imperialista y guerrera, declin� en Italia. El Partido Socialista y el Partido Cat�lico ganaron las elecciones e influyeron acentuadamente en los rumbos del poder. Al mismo tiempo inmigraron a Italia nuevos conceptos y formal art�sticas francesas, alemanas, rusas. El futurismo ces� de monopolizar el arte de vanguardia. Carr� y otros divulgaron en la revista Valori plastici1 las nov�simas corrientes del arte ruso y del arte alem�n. Evol� fund� en Roma una capilla dada�sta. La casa de arte Bragaglia y su revista Cronache di Attualit�.2 alojaron las m�s selectas expresiones del arte europeo de vanguardia. Marinetti, nerviosamente din�mico, no desapareci� ni un minuto de la escena. Organiz� con uno de sus tenientes, el poeta Cangiullo, una temporada de teatro futurista. Disert� en Par�s y en Roma sobre el tactilismo. Y no olvid� la pol�tica. El bolchevismo era la novedad del instante. Marinetti escribi� M�s all� del comunismo. Sostuvo que la ideolog�a futurista marchaba adelante de la ideolog�a comunista. Y se adhiri� al movimiento fascista.

El futurismo resulta uno de los ingredientes espirituales e hist�ricos del fascismo. A prop�sito de D'Annunzio, dije que el fascismo es d'annunziano. El futurismo, a su vez, es una faz del d'annunzianismo. Mejor dicho, d'annunzianismo y marinettismo son aspectos solidarios del mismo fen�meno. Nada importa que D'Annunzio se presente como un enamorado de la forma cl�sica y Marinetti como su destructor. El temperamento de Marinetti es, como el temperamento de D'Annunzio, un temperamento pagano, estetista, aristocr�tico, individualista. El paganismo de D'Annunzio se exaspera y extrema en Marinetti. Marinetti ha sido en Italia uno de los mas sa�udos adversarios del pensamiento cristiano. Arturo Labriola considera acertadamente a Marinetti como uno de los forjadores psic�logos del fascismo. Recuerda que Marinetti ha predicado a la juventud italiana el culto de la violencia, el desprecio de los sentimientos humanitarios, la adhesi�n a la guerra, etc.

Y el ambiente fascista, por eso, ha propiciado un reto�amiento del futurismo. La secta futurista se encuentra aun en plena actividad. Marinetti vuelve a sonar bulliciosamente en Italia con motivo de su libro sobre Futurismo y Fascismo. En un escrito de este libro, publicado ya en su revista Noi,3 reafirma su filiaci�n nietzschana y rom�ntica. Preconiza el advenimiento pagano de una Artecracia. Sue�a con una Sociedad organizada y regida por artistas, en vez de esta sociedad organizada y regida por pol�ticos. Opone a la idea colectivista de la Igualdad la idea individualista de la Desigualdad. Arremete contra la Justicia, la Fraternidad, la Democracia.

Pero pol�ticamente el futurismo ha sido absorbido por el fascismo. Dos escritores futuristas, Settimelli y Carli, dirigen en Rema el diario L'Impero, extremistamente reaccionario y fascista. Settimelli dice en un art�culo de L'Impero que "la monarqu�a absoluta es el r�gimen m�s perfecto". El futurismo ha renegado, sable todo, sus antecedentes anticlericales e iconoclastas. Antes, el futurismo quer�a extirpar de Italia los museos y el Vaticano. Ahora, los compromisos del fascismo lo han hecho desistir de este anhelo. El Fascismo se ha mancomunado con la Monarqu�a y con la Iglesia. Todas las fuerzas tradicionalistas, todas las fuerza del pasado, tienden necesaria e hist�ricamente a confluir y juntarse. El futurismo se torna, as�, parad�jicamente pasadista. Bajo el gobierno de Mussolini y las camisas negras, su s�mbolo es el fascio littorio de la Roma Imperial.


NOTAS:

1 Valores pl�sticos (Ver el I. O.)

2 Cr�nicas de actualidad. (Ver I. O.)

3 Ver I. O.